Arañando el pasado: Qué es real y qué es ficción en «La bola negra»
Los Javis se nutren de los manuscritos lorquianos y la figura de Rafael Rodríguez Rapún para contar una parte de la historia española
11 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La pantalla se apaga. El público enmudece, algunos hasta dejan escapar una o dos lágrimas mientras otros no pueden parar de llorar hasta que abandonan la sala. Los espectadores acaban de ser hechizados por la magia de La bola negra. Sin importar cómo se haya sentido tras dos horas y media de legado histórico y memoria, el público se ha levantado de sus butacas con dudas: ¿Qué es real de lo que acabo de ver? ¿Es fiel a la realidad?
La bola negra ha conseguido mezclar de forma maravillosa el legado de Federico García Lorca y Rafael Rodríguez Rapún con una obra inacabada del poeta granadino y el supuesto descubrimiento de lo que faltaba de este texto en el presente. Si usted, lector, decide continuar con este artículo por seguro se encontrará con algún que otro espóiler mientras se explica qué es real y qué partes de la película provienen de la mente de Los Javis.
El manuscrito de Lorca
Lorca se encontraba escribiendo La bola negra poco antes de ser asesinado en 1936. De esta obra de teatro solo se conservan cuatro páginas en las que aparece una larga lista de personajes y una escena entre Carlos (Milo Quifes), el protagonista, y su hermana, reproducida de forma literal en la cinta. Sin embargo, la escena que da nombre a la obra la conocemos gracias a Cipriano Rivas, director de escena de Lorca a quien el granadino le explicó la trama: Carlos quiere ingresar en el casino de Granada, pero para ello debe ser aceptado por el resto de integrantes y someterse a una votación anónima mediante bolas blancas (el sí) y negras (el no). Carlos recibe «la bola negra» y su padre le pregunta el motivo. «Porque soy homosexual», afirma el protagonista.
A partir de lo que se conserva de la obra de teatro, Los Javis idearon el resto de la historia de Carlos. También se inventaron a la experta en el poeta —interpretada por Glenn Close—, aunque es una clara referencia a Ian Gibson, el historiador real de Lorca.
Por otro lado, la trama ambientada en el 2017 también es completamente ficción. En ella se nos presenta a Alberto (Carlos González), un hombre que recibe como herencia de su abuelo Sebastián, con el que nunca mantuvo relación, el resto de páginas de La bola negra de Lorca, tomadas por perdidas durante décadas.
La vida de Rafael
En cuanto a la trama situada en 1937, esta parte de la película está basada en La piedra oscura, una obra de teatro escrita por Alberto Conejero, coguionista de la película. Sebastián (Guitarricadelafuente) es un soldado del bando sublevado que conoce al republicano Rafael Rodríguez Rapún (Miguel Bernardeau) mientras este se recupera de sus heridas en un hospital de sangre en Santander, en plena Guerra Civil. Rafael sabe que será fusilado en cuestión de días, por lo que le pide a Sebastián que recupere unos manuscritos de Lorca. Tras el asesinato de Rafael, Sebastián cumple su promesa y deja estas obras en herencia a su nieto Alberto. Los Javis reproducen la trama de La piedra oscura, obra que Conejero escribió tras conversar con Tomás, el hermano de Rafael, imaginando como pudieron ser sus últimos días.
Lo que sí es verdad es quien fue Rafael Rodríguez Rapún. Activista político, fue secretario de La Barraca, el grupo teatral dirigido por Lorca. A día de hoy, algunos entresijos de su relación siguen siendo un misterio, aunque no se puede negar el vínculo entre Lorca y «Tres erres», como apodaba el poeta a Rafael. «Su relación tuvo una dimensión erótica muy fuerte», explica Conejero haciendo referencia a la única carta que se conserva entre Rafael y Federico. Además, algunos teóricos afirman que Sonetos del amor oscuro podrían estar dedicados a Rafael debido a lo turbulenta, llena de idas y venidas, que fue su relación. Tras la muerte de Federico, Rafael se alistó para defender la Segunda República. Fue enviado como teniente a Cantabria, donde sufrió la Batalla de Santander. Fue gravemente herido y falleció el 18 de agosto de 1937, un año después de Lorca.
Los Javis ya han dejado claro que no pretendían ser fieles por completo a la realidad, sino tomar el legado lorquiano para adentrarse en el pasado colectivo, porque «este país tiene demasiadas historias de amor enterradas en los campos, hay que arañar la tierra para que salgan, para que puedan existir más», como dicen en la cinta.