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Saturday, 10 October 2026
Entertainment

«Del día o de la noche», el universo visceral de Solange Pessoa

El Centro Botín acoge hasta el próximo mes de marzo la primera exposición en España de la artista brasileña, cuya obra se nutre del pasado minero de su región

10 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Nunca había visto una luz tan bonita como la de hoy», comenta Solange Pessoa (Ferros, Brasil, 1961) mientras camina por las salas que albergan Del día o de la noche, su primera muestra en España. Los rayos dorados del sol de otoño atraviesan a media mañana los ventanales de la segunda planta del Centro Botín de Santander. Ella misma explica que la iluminación participa de manera activa en su trabajo. Crea sombras, brillos, amplifica las dimensiones y, mientras apaga unas texturas, hace vibrar otras. Pessoa, que desplaza este contraste al plano sensorial, frena su propio discurso para lanzar un aviso: «Cada uno tiene que sentir el proyecto a su manera, sin explicaciones y con la madurez que posea. Más que buscar interpretaciones, deberíamos conectar con el sentimiento que nos produce».

Su arte es puramente visceral. Se nutre del exceso y de la intensidad de unos materiales que, para ella, albergan historia y memoria; en concreto, la de Minas Gerais, la región minera del sureste de Brasil en la que reside. La exposición se perfila como una viaje hasta su pasado colonial. Los sacos que componen Hammocks, la obra que se sitúa en la primera de las salas dedicadas a Del día o de la noche, están teñidos con el polvo y con la arena de las minas. El uso de materias primas naturales se une aquí a otro de los ejes fundamentales de su trabajo. Las formas, apiladas en suspensión, evocan órganos y partes del cuerpo fragmentadas: sus piezas emergen desde las entrañas del ser humano y de la tierra.

Si bien la artista recalca la ausencia de temáticas cerradas en su obra, Bárbara Rodríguez Muñoz, directora de la colección, considera relevante inscribirla en determinadas genealogías culturales. Habla, por ejemplo, del pensamiento antropofágico, que le permite integrar en su universo expresivo influencias de la prehistoria, del arte indígena y del barroco minero de su región; también de figuras como la del caballo, que conecta con el nexo ibérico de Minas Gerais, colonizada en su momento por Portugal.

La figura del animal se intuye, de forma monumental, en Catedral, una estructura de más de cien metros de largo trenzada a partir de pelo natural: «En Minas Gerais el barroco está profundamente presente. De ahí surgen estas pelucas perturbadoras, que me fascinan desde niña», comenta Pessoa. Camina enredándose en el tejido, que cae desde el techo hasta el suelo; una verticalidad que, para ella, conecta con la espiritualidad. La artista pasó una década, desde principios de los años noventa hasta el 2003, recogiendo el pelo que se le caía tanto a ella como a sus seres queridos. Completó el tejido con otros mechones que fue recolectando en peluquerías. Es aquí donde se puede sentir la incomodidad que transmite la obra de Pessoa. La composición provoca tanta fascinación como perturbación.

El pelo se sujeta al techo con unas monturas de cuero. Para la artista, todo lo relacionado con los caballos posee una dimensión psíquica vinculada a la fuerza y a la pasión. En sus propias palabras, son «la metáfora del movimiento emocional». También del poder, motivo por el que quiso esconderlos en la composición. «Siempre que me embarco en un nuevo proyecto aparecen en mi cabeza», reflexiona Pessoa. El jinete, sin embargo, está ausente: «Las monturas parecen flotar en el aire. Cada espectador debe hacer su propia interpretación; a mí no me interesa ejercer un dominio racional ni saber exactamente qué está ocurriendo, sino dejar que todo fluya. Las obras de arte encierran una zona de penumbra y mucha claridad, y a mí me gusta cultivar esa oscuridad», concluye.

Originally reported by La Voz de Galicia.