El comprador de una casa de ultralujo busca sin prisa y está dispuesto a pagar un precio por encima de mercado
El mercado de la vivienda de ultralujo cada vez gana más peso en España y tiene a un perfil de comprador muy particular: un cliente que no tiene prisa por encontrar el inmueble exclusivo que busca y que está dispuesto a pagar un precio superior al de mercado.
Esta ha sido una de las conclusiones que han puesto sobre la mesa promotores y grandes inversores durante el encuentro inmobiliario Global Luxury Properties Forum celebrado en Madrid, que han definido este segmento residencial 'premium' como "una manera de vivir" que cuenta con unas 'amenities' diferenciales como helipuertos o unas vistas inigualables, ya sea al mar, a monumentos históricos o a localizaciones muy exclusivas. Estos factores, junto con las grandes dimensiones de las propiedades, son los que diferencian una vivienda de lujo con una de superlujo.
Según Carlos Hormigos, director general de la agencia inmobiliaria de lujo Berkshire Hathaway HomeServices (BHHS) en España, "el inmobiliario de lujo no de deja de ser activos de gran nivel en términos de calidad y ubicación, pero en el mercado hay diferentes grados de lujo. El ultralujo es la joya de la corona, es algo único".
En esa exclusividad entra en juego la percepción del comprador, cuyo perfil más habitual ya no es una gran fortuna de avanzada edad, sino que tiene de media entre 30 y 45 años, en muchos casos están vinculados al sector tecnológico y de la IA; y tanto de nacionalidad española como extranjera. Además, es un cliente "que conoce muy bien el mercado y sabe qué está comprando y dónde está comprando", según el directivo de BHHS.
El prototipo de cliente de una vivienda de superlujo, además, no tiene prisa por cerrar la operación ni mira el precio. "Es un cliente al que no le importa el tiempo porque quiere una calidad especial, y que está dispuesto a pagar por encima del mercado", ya que busca "una exigencia mayor en las viviendas en términos de arquitectura, de localización, de calidad y de vistas. Alguien que compra un ático con vistas al Parque de El Retiro de Madrid no mira el precio por m2", ha explicado Santiago de Miguel, director residencial prime de la consultora Savills en Madrid.
En esa línea, Isidoro Minguez, presidente de Sotogrande S.A.,ha recalcado que tanto el lujo como el ultralujo se basan en factores como "la excelencia de los materiales, el diseño, la arquitectura, los espacios de baja densidad, el destino...", pero ha matizado que en el segmento superprime, además, "el comprador busca una propiedad única y un destino que le reconozca un estatus", lo que en muchos casos se traduce en propiedades de miles de m2 de superficie.
En el caso concreto de la urbanización de Sotogrande, ubicada en el municipio gaditano de San Roque, "se compra un ecosistema, un estilo de vida. Tiene apenas 20 km2 de superficie y cuenta con cinco campos de golf, privacidad, seguridad y un entorno donde prevalece la naturaleza y el deporte. Tenemos villas con más de 7.000 m2 de parcela y casas de 2.000 m2", ha argumentado Minguez.
Más allá de la calidad, la singularidad, la privacidad y la localización, el motivo que lleva a un comprador a elegir una vivienda de ultralujo no es otro que "el efecto 'wow' de encontrar algo único. Es un amor a primera vista", ha insistido el directivo de BHHS.
En lo que respecta a las ubicaciones más exclusivas, las más destacadas siguen siendo Madrid, Baleares, Barcelona, la Costa del Sol, la Costa Blanca e incluso la Costa Brava, donde hay "activos de mucha calidad que atraen al cliente", aunque también empiezan a surgir nuevos enclaves. En Madrid, por ejemplo, también está creciendo la demanda lejos del centro, en zonas como La Moraleja.
Otro de los cambios que están detectando los expertos es que el nuevo comprador de este tipo de propiedades no busca solo invertir, sino disfrutar de la vivienda ya sea de forma permanente o durante parte del año; de ahí que esté dando importancia a detalles más prácticos como el garaje. "El perfil de turista-residente cada vez se da más", ha señalado el presidente de Sotogrande.
La demanda de viviendas de ultralujo, al igual que en el segmento de lujo tradicional, también busca la seguridad en su concepto más amplio -tanto jurídica como física, que permita estar sin escolta-, el nivel y la oferta educativa de la zona, la liquidez de la propiedad ante una potencial venta en el futuro, la fiscalidad o la gastronomía. En el caso de España, se valoran también otros factores como los bajos costes de mantenimiento de las propiedades en términos de IBI o comunidad de propietarios respecto a otros destinos de lujo mundiales.
El futuro son las casas de ultralujo autosuficientes
Durante la jornada, el sector dio por hecho que la oferta de viviendas de superlujo va a crecer con fuerza en el mercado doméstico en los próximos años, ya que es "la demanda que hay", y avanzó que el próximo paso en este segmento es el desarrollo de propiedades que sean autosuficientes.
Según Carlos Hormigos, lo que se buscará es la "independencia operativa de una vivienda, que sea puramente independiente en energía y agua". Lo mismo que el directivo de la inmobiliaria BHHS opina el presidente de Sotogrande, que explicó que "el futuro tiene que tener una parte de sostenibilidad, de producir energía y filtrar agua", así como avanzar en la corriente de la neuroarquitectura, basada en fomentar el bienestar de los residentes a partir de los materiales de la propiedad, el diseño de los espacios, la iluminación o los colores. "Todo esto es muy incipiente, pero se va a desarrollar", indicó Isidoro Minguez.
El guante está ahora en el lado de la oferta.