El Consejo Escolar ve «fundamental» elevar a un C2 el nivel de euskera de «todo» el profesorado | El Correo
Una exigencia mayor de euskera para todos los agentes educativos. El Consejo Escolar de Euskadi considera «fundamental» que todos los profesores alcancen un nivel C2 ... de euskera, el peldaño más alto dentro de la escala de la capacitación lingüística, uno más que el antiguo EGA (ahora equivalente a un C1). Así consta en el borrador del informe bienal sobre el sistema educativo que el pleno del organismo votará en las próximas semanas y al que ha tenido acceso EL CORREO. El documento no es vinculante y el Departamento de Educación no tiene por qué asumir sus tesis, pero es relevante porque, a fin de cuentas, refleja la postura del máximo representante de la comunidad educativa vasca.
Por poner en contexto la propuesta del Consejo Escolar, el C2 es el nivel que se le reconoce a quienes estudian la carrera de Filología vasca o a quienes realizan una tesis doctoral en euskera. Actualmente hay 10.707 personas en Euskadi que cuentan con el C2, según datos oficiales del Gobierno vasco. En el sistema educativo trabajan en torno a 40.000 docentes, aproximadamente, entre la red concertada y la pública.
La idea de exigir este nivel a todos los docentes no es nueva. Durante la tramitación de la Ley de Educación, aprobada en diciembre de 2023 con los votos de PNV y PSE (EH Bildu votó en contra, pero apoyó la norma hasta el final) se habló en distintos círculos de la conveniencia de elevar por ley la capacitación lingüística del profesorado. Sin embargo, finalmente la norma se limitó a señalar que «se promoverá la formación» para que los docentes alcancen ese nivel C2.
El Consejo Escolar, de esta manera, es la primera entidad educativa que pone negro sobre blanco esta exigencia. Es más, lo ve «fundamental». Y no sólo para los profesores de Euskera, sino para «todos». ¿Por qué? Porque entiende que «el desarrollo de la competencia lingüística no recae sólo en las áreas o materias de lenguas, sino que todo el profesorado debe contribuir a su desarrollo». Según la Ley de Educación, todos los estudiantes deben finalizar Secundaria con un nivel equivalente al B2 en euskera y castellano y un B1 en una lengua extranjera. El problema es que, hoy por hoy, según reflejan los informes del Departamento de Educación, apenas uno de cada cuatro estudiantes alcanza el nivel exigido de euskera, a pesar de que la gran mayoría (el 75% en ESO) estudia en modelo D.
Ya durante la tramitación de la ley, distintos expertos advirtieron de que establecer este perfil de salida, con el B2 como listón, no era realista. Es más, ni siquiera el modelo de inmersión lingüística garantiza el dominio del idioma. Los mismos informes de Educación reconocen que el 40% del alumnado de modelo D de zonas de mayoría castellanohablante (es decir, el colectivo estudiantil más numeroso) tienen en Secundaria un nivel «inicial» de euskera, lo que les permite únicamente comprender y elaborar textos de carácter «básico». No son capaces, por tanto, de acometer con solvencia tareas académicas de cierta complejidad.
Eje vertebrador del sistema
En el borrador de su informe, el Consejo Escolar recuerda que la Ley de Educación «establece que el sistema educativo vasco se organiza en torno al euskera como lengua propia de Euskadi y que el alumnado debe dominar las dos lenguas oficiales además de conocer al menos una lengua extranjera». El euskera «ocupa una posición central» y, junto con la cultura vasca «son considerados ejes vertebradores del sistema educativo», indica. Por ello, considera que la lengua vasca «necesita medidas específicas de apoyo tanto formal como mediante actividades complementarias con recursos adicionales para centros ubicados en zonas donde el uso social del euskera sea más débil».
Dentro de los centros escolares, el Consejo afirma que «se debe prestar una atención especial al aprendizaje del euskera, además de promover su uso social y cotidiano en el centro, priorizando tanto la actividad escolar como las relaciones interpersonales». «Los centros deben favorecer un entorno de convivencia entre diferentes lenguas y culturas valorando las lenguas de origen del alumnado inmigrante y potenciando, además del uso del euskera, el castellano y las lenguas extranjeras, especialmente el inglés», continúa el documento. Todas estas estrategias, subraya, deben estar plasmadas en el proyecto lingüístico de cada centro, tal y como establece la Ley de Educación.
En este punto, tras realizar el repaso de los objetivos lingüísticos de la normativa, el Consejo Escolar plantea su propuesta: «Es fundamental la formación del profesorado, que debe tener el nivel de competencia C2 de euskera y una formación en metodologías plurilingües que favorezcan el tratamiento integrado de las lenguas, entendiéndose que el desarrollo de la competencia lingüística no recae sólo en las áreas o materias de lenguas, sino que todo el profesorado debe contribuir a su desarrollo». «Es necesaria también la capacitación del personal no docente para desenvolverse en euskera, favoreciéndose así su uso normalizado», añade.
Ha sido la Comisión de Objetivos Lingüísticos del Consejo Escolar quien ha puesto sobre la mesa la idea de generalizar la exigencia del C2 a «todos» los docentes, y no sólo a los de la asignatura de Euskera. En este organismo son mayoría los perfiles más próximos a EHBildu que al PNV en materia lingüística. La comisión está presidida por Begoña Cabria, inspectora de Educación y concejal del PNV en Berango. Los vocales son Samuel Pasandin, representante por Eudel y concejal de EH Bildu en Orozko; Erroka Arantzamendi, representante del profesorado y candidato de EH Bildu en Deba; Beñat Amenabar, representante de la EHU, decano de la Facultad de Educación de Gipuzkoa y concejal en Hernani por EH Bildu; Ane Bilbao, responsable de los servicios jurídicos de ELA; y Susana Aribayos, representante de las familias de la escuela pública. La propuesta aún debe aprobarse en el Pleno del Consejo.
Euskaldunización masiva
Salvando las distancias, lo que se plantea ahora sigue la misma filosofía que el proceso masivo de euskaldunización del profesorado de los años 80, cuando se pusieron en marcha los modelos lingüísticos. Entonces, apenas el 5% de los docentes tenían la capacitación suficiente para impartir clase en el modelo D. Ese proceso ha concluido y hoy en día más del 90% han acreditado un nivel C1 de lengua vasca. Sin embargo, el Consejo Escolar –y otros muchos actores– creen que en la actual coyuntura esto no es suficiente y es necesario dar otro gran salto cualitativo hasta conseguir que se generalice el C2.
El reto se antoja titánico. Para hacerse una idea, ni siquiera los profesores de euskaltegi tienen el C2; de hecho, sólo el 52% de los 1.382 docentes de la red vasca de euskaltegis lo han acreditado, según datos oficiales. Así pues, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo lograr que más de 40.000 trabajadores alcancen el más alto nivel en lengua vasca? Durante décadas, el programa Irale ha sido la principal herramienta para euskaldunizar a los docentes mediante liberaciones horarias. Educación ha reformulado este programa, lo que ha desatado fuertes críticas de los sindicatos.
Aplicar la misma lógica y liberar a cada docente durante un curso entero –como mínimo– para formarse hasta acreditar un C2 implicaría un esfuerzo multimillonario. El coste para las arcas públicas de cada profesor supera los 50.000 euros anuales, contando las cotizaciones a la seguridad social, según explican fuentes especializadas. Y estamos hablando de más de 40.000 trabajadores.
Uno de los instrumentos que la ley ha puesto en marcha para avanzar en la euskaldunización es el Instituto para el Aprendizaje del Euskera y de las Lenguas. En el borrador de su informe, el Consejo Escolar indica que este instituto tiene como «misión principal» tanto «el tratamiento de las metodologías lingüísticas» como «la formación del profesorado, al objeto de reforzar su actitud, progreso e implicación lingüística». La certificación lingüística de los profesores «incluye también su capacitación para la transmisión de la cultura vasca», agrega.
El instituto aún no ha desplegado del todo su actividad –ni siquiera se ha aprobado el decreto que regula su funcionamiento, pese a que lleva en activo dos cursos–, pero ya trabaja en esta dirección. La pasada semana, sin ir más lejos, remitió a los profesores un test en el que les pregunta, entre otras cuestiones, si creen que la «sociolingüística» debe formar parte del currículo académico para «contribuir a la revitalización del euskera».