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Thursday, 05 November 2026
Health

El ejercicio físico como parte del tratamiento oncológico: menos fatiga y riesgo de recaídas

Hasta hace relativamente poco tiempo, el reposo y, por tanto, evitar la práctica de ejercicio físico, era una pauta habitual en aquellas personas que padecían una enfermedad grave como el cáncer. Pero la visión de los especialistas al respecto ha cambiado radicalmente, de acuerdo con el doctor Gonzalo Navarrete, jefe del Servicio de Cardiología de Policlínica Gipuzkoa, perteneciente al Grupo Quirónsalud y centro colaborador oficial de la Behobia-San Sebastián 2026, "antes se entendía que el reposo favorecía la recuperación, mientras que hoy sabemos que la inactividad prolongada puede resultar contraproducente". Tanto es así que, según el especialista, "el ejercicio físico adaptado a cada paciente se considera una parte importante del proceso de recuperación. No se trata simplemente de volver a hacer deporte, sino de utilizarlo como una herramienta terapéutica que contribuye a recuperar la salud y mejora la calidad de vida".

En el caso de las personas que están siguiendo un tratamiento oncológico, y siempre que la situación clínica lo permita, mantenerse activo resulta beneficioso en muchos sentidos "aunque, evidentemente, habrá momentos en los que sea necesario reducir la intensidad o interrumpir temporalmente la actividad. La clave está en adaptar el ejercicio al estado de salud del paciente, y no considerar su práctica como una obligación".

El doctor Navarrete describe cuáles son los principales beneficios que aporta el deporte a los pacientes oncológicos. "Aunque pueda parecer contradictorio, hacer ejercicio ayuda a combatir la fatiga. La inactividad provoca pérdida de masa muscular y de capacidad física, haciendo que cualquier esfuerzo cotidiano resulte más agotador, mientras que el ejercicio progresivo rompe ese círculo vicioso: mejora la eficiencia del sistema cardiovascular y de los músculos, de manera que el organismo necesita menos esfuerzo para realizar las mismas actividades".

Mejor condición física y menor riesgo de recaída

La actividad física también tiene un impacto positivo en la recuperación de la condición física pues, como destaca el cardiólogo, los tratamientos oncológicos pueden provocar una pérdida importante de fuerza y masa muscular. "En este sentido, el entrenamiento de fuerza, combinado con ejercicio aeróbico, permite recuperar progresivamente ambas capacidades, lo que no solo facilita volver a practicar deporte, sino también realizar actividades tan sencillas como subir escaleras, caminar o cargar con la compra sin fatigarse".

Asimismo, el deporte también podría reducir el riesgo de recaída en algunos tipos de cáncer, algo que, en opinión del doctor Navarrete, es uno de los aspectos más interesantes arrojados por la investigación reciente. "Existen evidencias de que la actividad física regular puede reducir el riesgo de recaída en determinados tumores, especialmente en el cáncer de colon. El ejercicio mejora el metabolismo, reduce la inflamación crónica y favorece un entorno fisiológico más saludable. Eso sí: no sustituye a los tratamientos oncológicos ni garantiza que la enfermedad no vuelva a aparecer".

En cuanto a la posible relación entre la práctica de ejercicio físico y la supervivencia en pacientes oncológicos, la evidencia es cada vez más sólida, tal y como refleja un ensayo clínico publicado en 2025 que demostró que los pacientes operados de cáncer de colon que siguieron un programa estructurado de ejercicio después de la quimioterapia tuvieron menos recaídas y una mayor supervivencia que aquellos que no lo realizaron. "Se trata de un resultado muy relevante, porque demuestra que el ejercicio puede influir no solo en cómo vive el paciente, sino también, en determinados casos, en cuánto vive", precisa el cardiólogo.

Por otro lado, incorporar la actividad física a la rutina habitual una vez finalizado el tratamiento oncológico también reporta beneficios importantes que, según el experto, son múltiples. "Mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria, aumenta la fuerza muscular, ayuda a controlar el peso y reduce el cansancio. Además, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, algo especialmente importante, porque determinados tratamientos oncológicos pueden tener efectos secundarios sobre el corazón. En definitiva, el ejercicio ayuda a recuperar autonomía y calidad de vida".

A todo este repertorio de razones positivas para mantenerse activo durante la enfermedad oncológica hay que añadir un aspecto no menos importante: el impacto sobre la salud mental y el bienestar emocional de los supervivientes, que el especialista califica de enorme, y explica por qué: "Después de un cáncer es frecuente experimentar miedo, ansiedad o una sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo. El deporte ayuda a recuperar la confianza, mejora el estado de ánimo y proporciona una sensación de autonomía y superación personal. Para muchas personas, volver a correr, nadar o completar un reto deportivo representa mucho más que un logro físico: simboliza recuperar una parte importante de su vida".

Aeróbicos y fuerza, el 'combo' terapéutico

Un ejemplo muy representativo de todos estos beneficios es la duodécima edición, que comenzará a finales de noviembre, del Reto Pelayo Vida: Senegal 2026, donde Quirónsalud repite como proveedor médico oficial, y en el que cinco mujeres supervivientes de cáncer participarán en una expedición que combinará cerca de 600 kilómetros en bicicleta, travesías en kayak y contacto con las comunidades locales.

Respecto a qué tipos de ejercicios son los más recomendables tanto durante como después del tratamiento oncológico, el especialista señala que lo ideal es combinar ejercicio aeróbico, como caminar, nadar o montar en bicicleta, con entrenamiento de fuerza. "Como objetivo general, se recomiendan unos 150 minutos semanales de actividad moderada, siempre adaptados a la situación individual. Los deportes de alta intensidad también pueden ser perfectamente compatibles con haber superado un cáncer, pero requieren una recuperación progresiva y, en determinados pacientes, una valoración médica previa, especialmente si han recibido tratamientos potencialmente cardiotóxicos".

El doctor Navarrete incide en la importancia de no perder de vista que en el caso de estos pacientes, el objetivo es recuperar la actividad física con seguridad y sin asumir riesgos innecesarios y, en este sentido, advierte sobre una serie de señales de alerta ante las que hay que detener su práctica y consultar al médico. "La aparición de dolor torácico, dificultad respiratoria desproporcionada, palpitaciones persistentes, mareos intensos o pérdida de conocimiento obligan a interrumpir el ejercicio y buscar valoración médica, que es urgente en los casos más graves". Asimismo, concluye el especialista, "desde el punto de vista cardiológico, es especialmente importante valorar a quienes han recibido determinados tipos de quimioterapia o radioterapia torácica, porque pueden haber desarrollado alteraciones cardiacas, incluso sin presentar síntomas evidentes".

El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con Policlínica Gipuzkoa.

Hasta hace relativamente poco tiempo, el reposo y, por tanto, evitar la práctica de ejercicio físico, era una pauta habitual en aquellas personas que padecían una enfermedad grave como el cáncer. Pero la visión de los especialistas al respecto ha cambiado radicalmente, de acuerdo con el doctor Gonzalo Navarrete, jefe del Servicio de Cardiología de Policlínica Gipuzkoa, perteneciente al Grupo Quirónsalud y centro colaborador oficial de la Behobia-San Sebastián 2026, "antes se entendía que el reposo favorecía la recuperación, mientras que hoy sabemos que la inactividad prolongada puede resultar contraproducente". Tanto es así que, según el especialista, "el ejercicio físico adaptado a cada paciente se considera una parte importante del proceso de recuperación. No se trata simplemente de volver a hacer deporte, sino de utilizarlo como una herramienta terapéutica que contribuye a recuperar la salud y mejora la calidad de vida".

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Originally reported by El Confidencial.