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Monday, 02 November 2026
Science

El fenómeno del 'glow up' tras una ruptura: la psicología explica por qué todos te ven más atractiva (aunque tú estés sufriendo)

- Miriam Ruiz Psicóloga especializada en dependencia emocional: "Mendigar amor es destrozar tu autoestima"

- Alicia González Psicóloga y autora de 'Parejas mejores': "Muchas relaciones se rompen porque hay personas que sienten que están con alguien que no avanza en su vida"

- Silvia Congost Psicóloga y autora de 'Diario de una ruptura': "Las relaciones liana, en las que saltas de una pareja a otra, nos predisponen a volver a fracasar"

Duermes fatal. Tu cabeza no para de dar vueltas a en qué has podido fallar. Tu autoestima está tocada (y hundida). Tienes un nudo en el estómago que apenas te deja comer. Tus sentimientos son una montaña rusa y no es extraño que te dé por llorar varias veces al día cuando lo recuerdas...

Sin embargo, sales a la calle y la gente no deja de llamarte guapa. Perciben una luz increíble en ti que tú no eres capaz de ver. Te piropean por tu piel, aunque no vayas maquillada. Tú no comprendes nada. ¿Cómo es posible que tras romper una relación alguien te vea maravillosa mientras tú estás hecha polvo? La ciencia y los expertos explican la versión viral del crecimiento postraumático, que en redes sociales tiene nombre propio y etiqueta con miles de publicaciones: glow up (del inglés to glow, brillar, y up, mejora).

Triste por dentro, radiante por fuera

La psicóloga y terapeuta Miriam Ruiz, autora de Ya no dependo de ti (Ed. Grou), explica por qué la tristeza y el bienestar pueden convivir. Incluso con el corazón roto puedes tener el guapo subido, corrobora, y eso es algo que se ve en consulta: "Después de una ruptura, una persona puede empezar a verse mejor físicamente, incluso cuando emocionalmente todavía está pasando por un momento muy complicado. Estar triste no significa necesariamente que estuviera mejor dentro de la relación. Se puede echar muchísimo de menos a una persona y, al mismo tiempo, estar empezando a encontrarte mejor contigo misma".

De hecho, hay relaciones que, sin que nos demos cuenta, nos van apagando poco a poco, asegura la terapeuta especializada en dependencia emocional: "A veces ni siquiera hablamos de relaciones tóxicas o de grandes conflictos. Puede ser una relación en la que llevabas mucho tiempo intentando que las cosas funcionaran, en la que estabas constantemente preocupada, en la que sentías que tenías que esforzarte muchísimo para que todo estuviera bien o en la que, sencillamente, habías empezado a dejarte a ti misma en un segundo plano. Eso tiene un desgaste psicológico enorme".

Esta es la clave para Ruiz: "A veces, después de una ruptura, empiezas a sufrir por lo que has perdido, pero dejas de sufrir por lo que estabas viviendo. Por eso, aunque emocionalmente estés triste, puede haber una parte de ti que esté experimentando cierto alivio. Y ese alivio, en algunas personas, puede notarse también desde fuera".

Recuperar tu identidad

En esa vuelta a ti misma, quizá el rostro luce más luminoso, la sonrisa más abierta o el pelo brilla. Pero ese glow up tiene más que ver con que la persona vuelve a ponerse en el centro y empieza a cuidarse más. Lo explican los entrenadores de los gimnasios David Lloyd Clubs: "Los grandes cambios vitales suelen llevarnos a reorganizar nuestras rutinas, dedicarnos más tiempo o incluso probar algo nuevo, y el deporte es una excelente forma de recuperar un espacio propio, desconectar y sentirnos mejor tanto física como mentalmente".

Además, estos entrenadores cuentan que el componente social puede ser especialmente valioso en momentos difíciles: "Pertenecer a un club permite mantener el contacto con otras personas, compartir actividades y crear nuevos vínculos en una etapa en la que puede aparecer cierta sensación de soledad. Y cuando alguien gana energía, confianza y bienestar, muchas veces también se refleja por fuera".

De ahí que una ruptura reconcilie a mucha gente con la actividad física. "Cuando estamos en pareja, sobre todo en relaciones largas, nuestra vida empieza a construirse alrededor de un 'nosotros'. Compartimos rutinas, decisiones, planes, amistades, expectativas, y eso es completamente normal. El problema aparece cuando, sin darte cuenta, vas dejando de preguntarte qué quieres tú, qué necesitas o qué te hace feliz a ti. Empiezas a adaptarte tanto a la relación que acabas perdiendo pequeñas partes de ti misma", profundiza la psicóloga. Dejamos de hacer determinados planes, cambiamos algunas costumbres, abandonamos aficiones, insiste: "Y puedes llegar a comportarte de una manera que no termina de encajar con quién eres".

Más autonomía y libertad

Muchas personas empiezan a invertir más tiempo en sí mismas, asegura Ruiz, a veces por distraerse, otras porque quieren recuperar su autoestima o, sencillamente, tienen más energía disponible. "Empiezan a arreglarse más, salen, conocen gente, recuperan su vida social o prestan más atención a su imagen".

No siempre obedece a una mejoría. "Quizá empezamos a cuidarnos precisamente porque necesitamos sentirnos mejor. Es una manera de recuperar cierta seguridad en un momento en el que nuestra autoestima puede estar bastante afectada". Vuelves a quedar más con tus amigas, te apetece vestirte de otra manera, empiezas a tomar decisiones sin tener que pensar en la otra persona... Y eso genera una sensación de autonomía, de libertad y de reconexión contigo misma, añade la psicóloga. "No significa que ya seas feliz, pero, en medio del dolor, pueden aparecer sensaciones positivas que llevabas tiempo sin experimentar", apunta.

Un cambio de imagen

La imagen tiene mucho poder para influir en cómo nos sentimos y en qué pensamos, según la Dra. Rita Sêco, médico estético especializada en el cuidado y la calidad de la piel: "Cuando una relación termina, las personas se sienten inseguras y quieren cambiarlo todo de golpe: la piel, el cabello, el rostro... No creo que sea vanidad, sino el intento de recuperar el control sobre lo único que todavía depende de ellas. Han perdido una versión de sí mismas que existía en pareja e intentan recuperarla y realzarla a través de cómo se ven, porque es el lugar más inmediato y más visible para quien mira desde fuera". Sin embargo, la profesional no recomienda cambios radicales en una etapa de vulnerabilidad: "Cuando me doy cuenta en consulta de que el motivo para realizarse procedimientos es la tristeza interna, convierto la sala en una consulta de motivación".

Lo mejor es respirar y pasar tiempo a solas, haciéndose las preguntas correspondientes, dice la doctora: "La persona está emocionalmente inestable y, sobre todo, está mirando su cuerpo y su rostro de una forma distorsionada. No ve lo que yo veo. Ve lo que está sintiendo. Por eso, lo que trato es que se sienta cuidada. Los tratamientos que recomiendo son únicamente los más sencillos, de hidratación y luminosidad para la piel, y de cuidado del cabello. Si se deciden procedimientos como rellenos o cirugías desde el sufrimiento, suele haber arrepentimientos", alerta.

Un look radical

Más habitual aún es acudir a nuestro peluquero de confianza. "Necesito verme diferente" es una de las frases que más escucha el estilista y colorista Pablo Bogado en Pablo Bogado Hair Studio: "Después de una ruptura, muchas mujeres piden un cambio. La conversación empieza cuando les preguntas cómo quieren sentirse. Llegan pidiendo un corte o un color, pero también nos están contando algo muy personal sobre el momento que están viviendo". Las peticiones son radicales: una morena quiere ser rubia o una mujer con el pelo largo corta (también su melena) por lo sano.

En esos momentos, Bogado es más psicólogo que peluquero. Empatiza y escucha. "No todas las nuevas etapas necesitan tijeretazo. A veces basta con encontrar un tono que ilumine el rostro, recuperar profundidad o dar movimiento al corte. Como colorista, ahí está uno de los trabajos más bonitos: que mi clienta diga que su mejor terapia es venir a mi peluquería". No es un profesional de la salud mental, pero ofrece un espacio de comprensión y cuidado: "Y luego está ese momento frente al espejo. Se toca el pelo, sonríe, empieza a mirarse de otra manera. Cuando percibo que se va con más ánimo, siento una satisfacción difícil de explicar".

Del miedo a la autonomía

Cuando hablamos de atractivo físico, muchas veces nos centramos únicamente en la cara, en la piel, en el cuerpo... No tenemos en cuenta el allure francés: la percepción que tenemos de lo atractiva que es una persona también está relacionada con su expresión facial, con su postura, con su manera de moverse, con su mirada o incluso con la forma en la que interactúa con los demás, asevera Miriam Ruiz: "Imagínate que una persona lleva meses preguntándose si debía continuar con su pareja, intentando solucionar problemas, esperando cambios o sintiéndose atrapada en una situación que no terminaba de hacerla feliz. Cuando esa relación termina, aparece el duelo y desaparece esa tensión constante. Y aunque siga durmiendo mal porque está atravesando una pérdida, ya no soporta el mismo tipo de preocupación que tenía dentro de la relación".

Si ha habido rechazo o si la ruptura no ha sido deseada es habitual que aparezcan preguntas del tipo: "¿Seguiré siendo atractiva? ¿Volveré a gustarle a alguien? ¿Qué tengo de malo?". Es importante que esa recuperación no dependa de que los demás te vean guapa, advierte Miriam Ruiz: "No todas las personas experimentan ese cambio después de la ruptura, ni todas las rupturas producen alivio o una mejora física. Tampoco podemos decir científicamente que dejar una pareja te convierta en más guapa. No existe un mecanismo universal que provoque ese famoso glow up. Además, el estrés, la falta de sueño y el sufrimiento emocional también pueden afectar negativamente a nuestra salud".

Lo que sí interpreta desde la psicología es que pueden aparecer cambios en la autoestima, en la autonomía, en la identidad, en el comportamiento y también en la expresión emocional. "Influyen en cómo nos perciben los demás". Lo interesante, advierte, es que cualquier glow up no sea un escudo con el que evitar el dolor. "El verdadero brillo interno que se manifiesta por fuera está en reconstruir poco a poco la confianza en ti misma, también cuando nadie te lo dice", concluye la psicóloga. Lo que cualquier persona debe tener claro es que el glow up se lo puede dar una misma.

Originally reported by El Mundo.