El país de la UE con más muertos en accidentes de tren de alta velocidad a pesar de tener "una intensidad de uso baja"
España es ya el país con más muertos en accidentes de tren de alta velocidad de toda la Unión Europea. Con los dos graves incidentes de este año, el de Adamuz y el de Urda, la cifra alcanza ya las 115 personas. Y si se tiene en cuenta el de Angrois en 2013, el dato llega los 195 fallecidos.
Este último accidente no fue en una vía de alta velocidad sino en una convencional aunque el tren que lo sufrió, un Alvia, sí se considera de alta velocidad. Es un caso similar al incidente de Eschede (Alemania), en donde en 1998 fallecieron 101 personas después de que la rueda de un InterCityExpress, que circulaba por una línea convencional modernizada a 200 km/h, sufriese una rotura que desencadenó el suceso.
En cualquiera de los casos, España arrastra las peores cifras de la UE. En Italia fallecieron dos maquinistas en un accidente en Livraga en 2020 al descarrillar un tren en un cambio de agujas, y en Francia se registraron 10 muertos en un accidente de un tren en pruebas cerca de Estrasburgo en 2015. El TGV francés no ha sufrido ningún incidente mortal en servicio desde su viaje inaugural en 1981.
El tristísimo récord de España se produce no sólo después de que fuese el alumno aventajado de Europa en alta velocidad ferroviaria, sino además con una «red de servicios» que «presenta una intensidad de uso relativamente baja en comparación con Francia, Italia y Bélgica». La propia Comisión Europea constató esta última circunstancia en un informe que publicó el pasado año. No hay un problema de saturación.
Y detrás de esa enorme cifra de muertos, claro, hay muchísimos dramas. Como el de Eva y Celtia, dos chicas de Xunqueira de Ambia (Ourense) que fallecieron en Angrois en 2013. Tenían 24 y 21 años, y no recuerdo noches más largas en el estudio de Regueros en el que viví durante casi una década que las que siguieron al accidente. Especialmente la primera, la del 24 de julio, cuando la certeza de que ambas habían muerto crecía por momentos aunque me negaba a aceptarla.
El viaje desde Madrid al pueblo para acudir al entierro fue agónico, y recordar el abrazo de Javi, el padre de Celtia, nada más llegar al pabellón-tanatorio todavía hace que se me erice la piel. «Mira onde están as nenas», repetía. Las niñas estaban a su espalda, en los féretros, como ahora lo estarán muchas otras niñas, niños, mujeres y hombres tras el accidente Urda. Y sus familias sufrirán muchísimo, como sufrieron Marian, Montse, Richard, Anxo y Sara.
Estos días están siendo duros para ellos, seguro. Porque todo esto remueve, y es la segunda vez que remueve en menos de un año. Demasiados accidentes, demasiados muertos, demasiados recuerdos en «el mejor momento de la historia» del tren en España, como afirmó Óscar Puente. Es dolorosísimo verlo bailar en ese vídeo viral con Marc Giró, poniendo morritos e ironizando sobre las averías «de la Renfe».
Hoy no les puedo desear que disfruten de Madrid, pero intenten tener el mejor fin de semana posible.