Entre la fiebre por Messi y los vítores a la familia real: Oviedo vive la víspera de los Premios Princesa de Asturias
Hay muchos detalles en Asturias que anuncian que ha llegado la semana grande de los Premios. El escaparate de El Corte Inglés, con los carteles de los galardonados; las gaitas que suenan en distintos rincones de la ciudad; los comercios que aprovechan estos días para dedicar guiños a los protagonistas de la edición. Oviedo se prepara para recibir a los Reyes y a algunos de los nombres más destacados de la cultura, la ciencia y el deporte. Pero este año había alguien capaz de eclipsar, al menos por unas horas, cualquier otro acontecimiento.
La expectación se palpaba desde primera hora de la mañana. En el aeropuerto, había ya varios niños enfundados con la camiseta de la selección argentina. En los bares, la conversación se repetía casi como un ritual: "¿Vas a ir a ver a Messi?". La pregunta recorría Oviedo mientras la ciudad se preparaba para una de las citas más importantes de su calendario, aunque para muchos el plan del día tenía un nombre propio.
La llegada del futbolista, prevista para primera hora de la tarde al Hotel de la Reconquista, había despertado una gran expectación. Messi no es un premiado más en una edición que reúne a figuras de la literatura, las artes o la investigación científica. Su presencia convirtió la antesala de los galardones en un acontecimiento propio, capaz de atraer a aficionados de distintas generaciones y de alterar, por unas horas, el ritmo habitual de la ciudad. Y cuando el argentino apareció junto a su mujer, Antonela Roccuzzo, la espera dio paso a la locura.
Sin embargo, pese al recibimiento multitudinario, Messi fue uno de los ausentes del XXXIV Concierto de los Premios Princesa de Asturias, celebrado a las 19:00 horas en el Auditorio Príncipe Felipe. El futbolista tenía otro compromiso en la agenda, un encuentro con la comunidad educativa en Oviedo. Tampoco acudió Patti Smith, que tenía una cita musical en Gijón esa misma tarde, mientras que Timothy Garton Ash se perdió el concierto por encontrarse indispuesto.
A pesar de estas ausencias, el concierto contó con la presencia de otros de los grandes nombres de esta edición, que sí acudieron al Auditorio Príncipe Felipe para disfrutar de la velada musical junto a la familia real. Entre ellos se encontraban la astronauta Christina Koch, el escritor Julian Barnes, el presidente de Studio Ghibli, Kenichi Yoda, y los científicos David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer. También estuvieron representantes de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional.
Los Reyes y sus hijas fueron recibidos en el exterior del Auditorio por las gaitas y también por numerosos vítores de algunps asturianos que se habían acercado allí para verlos en persona. Para la ocasión, la reina Letizia estrenó una blusa de Elie Saab para H&M, pantalón de Sybilla y pendientes de esmeraldas de Tous. Leonor, por su parte, eligió un traje negro con fajín incorporado, mientras que Sofía apostó por un vestido azul klein de Miphai.
El concierto, organizado por la Fundación Princesa de Asturias en colaboración con la Fundación Cajastur, estuvo dedicado al compositor Felix Mendelssohn y a su Sinfonía número 2 en si bemol mayor, Op. 52, Lobgesang o Canto de alabanza. La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y el Coro de la Fundación, dirigidos por Nuno Coelho, interpretaron la obra junto a las sopranos Sylvia Schwartz y Pilar Alva-Martín y el tenor Santiago Ballerini.
Al término de la actuación, los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía protagonizaron el tradicional paseíllo. La familia real dedicó unos minutos a saludar a los asistentes, que les recibieron con muestras de cariño y vítores en esta primera aparición conjunta en Oviedo con motivo de los premios. Un encuentro cercano con los asturianos que se ha convertido ya en una de las imágenes habituales de esta cita cultural.
Tras el concierto y los saludos, la familia real mantuvo una cena privada con los premiados y los patronos de la Fundación, antes de una jornada de viernes que concentrará buena parte de los actos centrales de esta edición. La agenda arrancará con las audiencias en el Hotel de la Reconquista, entre ellas la que la princesa Leonor mantendrá por primera vez en solitario con los galardonados, antes de la ceremonia de entrega de los premios en el Teatro Campoamor.
Oviedo deja así atrás la víspera de los galardones, marcada por la expectación que ha despertado Messi y por la primera aparición de los Reyes y sus hijas, y se prepara para el día grande de los Premios Princesa de Asturias. Este viernes, la cultura, las letras, la ciencia, el deporte y la cooperación internacional compartirán protagonismo en una ceremonia en la que la heredera volverá a ocupar un lugar destacado, acompañada por sus padres y su hermana.
Hay muchos detalles en Asturias que anuncian que ha llegado la semana grande de los Premios. El escaparate de El Corte Inglés, con los carteles de los galardonados; las gaitas que suenan en distintos rincones de la ciudad; los comercios que aprovechan estos días para dedicar guiños a los protagonistas de la edición. Oviedo se prepara para recibir a los Reyes y a algunos de los nombres más destacados de la cultura, la ciencia y el deporte. Pero este año había alguien capaz de eclipsar, al menos por unas horas, cualquier otro acontecimiento.
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