Jamer Ojeda, el talento joven que multiplica oportunidades en Valledupar
Lo que comenzó como una capacitación de bisutería para sostener a la familia durante la pandemia terminó convirtiéndose en Jadao, una microempresa que ha llevado el trabajo artesanal de Valledupar a escenarios de la moda nacional y está ganando visibilidad fuera del país. Sus coloridas creaciones han aparecido en publicaciones de revistas como Mabelle Magazine (España), Marie Claire (Francia) y Vogue, en 2026 llegaron a la pasarela de Colombiamoda, y han llamado la atención de reconocidos diseñadores como Lina Cantillo y Juan Pablo Socarrás. Con la primera, crearon piezas inspiradas en el río Guatapurí y en las flores de los cañaguates de Valledupar, que acompañaron su colección de ropa en el desfile de Ixel Moda 2026; con el segundo crearon Matilde by Socarrás, una línea de aretes con distintas flores de orquídeas, de las 4.270 especies registradas en Colombia.
Detrás de Jadao, una marca profundamente arraigada a su territorio, está Jamer Ojeda (Valledupar, 26 años), un joven que encontró en los oficios artesanales una forma de abrirse camino en la industria y, al mismo tiempo, construir un proyecto que les permite a mujeres de entornos vulnerables fortalecer sus habilidades para generar ingresos propios y ganar autonomía.
Él motivó a su madre, María Milagros Ojeda (Mompox, 52 años), y a su hermano menor, Daniel Ojeda (Valledupar, 16 años), a darle forma al proyecto que había comenzado por necesidad. Juntos han desarrollado cuatro colecciones de piezas elaboradas con mostacillas checas —diminutas perlas de vidrio—, e inspiradas en la cultura y la flora del Caribe. Tienen, por ejemplo, aretes de mariposas, de begonias, de cayena y de figuras precolombinas.
A finales de 2021, Jamer, actual director creativo de la marca, dejó la carrera de Ingeniería Civil que había comenzado lejos de su tierra, en Pamplona, Norte de Santander, porque sentía que no podía explorar su potencial creativo. Regresó a Valledupar para estudiar Diseño Gráfico, pero abandonó el técnico a los pocos meses. El encierro por la pandemia lo llevó a retomar viejas pasiones: se reencontró con la fotografía de moda, la dirección creativa y el desarrollo de conceptos editoriales y, con sus ahorros, compró la primera cámara. Su formación, confiesa, ha sido cien por ciento autodidacta.
Mientras él retomaba antiguas aficiones, su madre —cabeza de hogar y hoy primera artesana del equipo de Jadao—, recibía capacitaciones virtuales en bisutería. Para sorpresa de la familia, fue Daniel quien más provecho sacó de esa formación. Tenía apenas nueve años, pero su creatividad e ingenio le permitieron dominar 24 técnicas de tejido que hoy enseña a otras mujeres. Él es quien diseña los patrones de las piezas de joyería. “Para mí, Daniel es uno de los maestros artesanos más jóvenes de Colombia”, afirma Jamer.
Casi desde el comienzo, Jamer y su familia pensaron Jadao como un proyecto que va más allá de lo comercial. La apuesta comenzó a consolidarse cuando su madre participó en la Academia de Mujeres Emprendedoras (AWE), una iniciativa de la Embajada de Estados Unidos y la Universidad Sergio Arboleda. “Me decían: ‘O creas una empresa, o creas una fundación, pero no puedes tener las dos’. Yo respondía: ‘¡No! Debe haber alguna forma”, recuerda. Hoy, Jadao es una de las pocas marcas de Valledupar que ha optado por un modelo de negocio que combina la actividad empresarial con la creación de oportunidades.
La estrategia es dictar una capacitación semanal durante tres meses, con un aporte de apenas 5.000 pesos, para que mujeres de barrios vulnerables encuentren en la artesanía una fuente de independencia económica. Ya han participado 150 mujeres. Adicionalmente, han creado espacios de acompañamiento psicosocial, en alianza con la Universidad del Área Andina, y de prevención de las violencias, junto a la Fiscalía. Por su talento, nueve de ellas han terminado vinculadas a la marca.
“Jadao ha sido una segunda familia. Cada vez que termino algo con una de las técnicas que aprendí, siento un gran orgullo de ver lo que logré. Ahora puedo ayudar en mi casa, comprarles cosas a mis hijos… Ya no es solo tejer, es saber que, con mis propias manos, puedo sacar adelante a mi familia. Me siento orgullosa y más independiente”, dice Noryelin Aragana, madre cabeza de hogar y migrante de Venezuela, quien hace parte del grupo de tejedoras de Jadao.
Los hermanos Ojeda crecieron con su madre, su tía y su abuela. De ellas, cuenta Jamer, aprendieron las ganas de salir adelante y, sobre todo, el principio que guía su trabajo: no ser egoístas al compartir un conocimiento que puede ayudar a otros. Para él, muchas veces hay que superar las quejas por la falta de oportunidades y estar dispuesto a crearlas. Irse del territorio no es la única opción cuando, como él demuestra, con colaboración y compromiso se pueden lograr grandes cambios.
“Muchos nos decían que no hiciéramos los talleres porque nos podía salir competencia. Eso no nos importa, al contrario, siento que el sol brilla para todos. La idea es que cada una, por aparte, venda lo que hace”, explica Jamer.
Hace unos meses, la marca exportó por primera vez 50 pares de aretes hacia Alemania. Sus creaciones las han portado reconocidas mujeres en el mundo de la moda y los certámenes de belleza: María Camila Tamayo Socarrás, Señorita Cesar 2025; Marcela Baute Morales, Señorita Cesar 2026; Valentina Olano Wightman, Virreina Nacional de Colombia 2025-2026; Helena Fadul, directora de la Feria BAZAAR; y Catalina Duque, quien llevó sus piezas a Japón durante su participación como Miss International 2025.
El ejemplo de liderazgo de Jamer ha trascendido las fronteras del Cesar. Fue seleccionado por Acumen Academy, una plataforma global de formación en liderazgo para el cambio social, para participar en su aceleradora en el Caribe colombiano. También participa en Dreamers & Makers, impulsado por la Fundación Innovación para el Desarrollo del expresidente Iván Duque y María Juliana Ruiz, que lo llevó a Grecia e Israel donde, cuenta, amplió su perspectiva sobre las posibilidades de transformar su territorio.
“Solemos ver al otro como un rival y no como un compañero para salir adelante, pero ayudar a los que nos rodean es lo que nos permite avanzar. Así como hoy lo hago con los demás, lo han hecho conmigo. En Jadao ya no solo pensamos en crecer los tres; sabemos que hay muchas personas detrás de nosotros también”, concluye.