La falsificación de entradas es una estafa «cada vez más extendida y sofisticada» | El Diario Vasco
«Ya es tristemente habitual que en la puerta de los grandes conciertos se quede gente colgada porque había comprado, sin saberlo, entradas falsas. Parece ... una obviedad pero hay que seguir insistiendo en que se adquieran las entradas en las webs y circuitos oficiales para evitar sustos». Iñigo Argomaniz, responsable de la promotora donostiarra Get In y veterano organizador de conciertos, lamenta que la estafa «utilice sistemas cada vez más sofisticados, con plataformas de apariencia seria», y recuerda que «por fortuna ya no es fácil que caigan en la trampa los habituales de los conciertos: son los espectadores más esporádicos los que caen en el engaño».
El último caso cercano conocido fue con The Nationals, en el auditorio del Kursaal, cuando al menos una treintena de espectadores se quedaron sin entrar porque el recinto estaba ya completo y sus entradas habían sido adquiridas en una web de pega. Junto a este texto se reproduce una de esas entradas falsas: la plataforma 'ticketsy' suena a timo a cualquier habitual, y aún alerta más que la localidad sea para la fila K del Kursaal, una fila inexistente.
«Lo que ocurrió con The National es un ejemplo de cómo suele ser el perfil de los estafados: gente que viene de fuera y cae en una web ilegal porque no conoce bien el funcionamiento de aquí, o espectadores esporádicos que tampoco están familiarizados con el sistema», reflexiona Argomaniz. «Los grandes conciertos suelen ser el escenario de más timos: en muchas de las citas multitudinarias de Aitana, La Oreja de Van Gogh o Dani Martín se dan casos de gente estafada».
Estafas modernizadas
Las estafas van mutando y se modernizan. Hay plataformas legales que teóricamente se limitan a poner en contacto a un comprador y a un vendedor particular, donde el proceso puede terminar mal sin responsabilidad de la web. Y también hay plataformas legales de reventa que son a veces promocionadas por los propios artistas, como un aviso a sus seguidores que se han quedado sin ticket.
Los avisos promovidos por las webs legales en diferentes informes subrayan que «para saber si una entrada es falsa, mira primero dónde se vende: fuera del canal oficial o de su reventa oficial no hay garantía de autenticidad. Después, revisa el precio, el vendedor y el código QR. Identificar una entrada falsa no siempre es sencillo, pero hay indicadores claros, como códigos QR de baja calidad o pixelados que no escanean correctamente, entradas vendidas a precios muy por debajo del mercado o vendedores que se niegan a proporcionar información de contacto verificable».
Pero es el momento del pago, a la hora de comprar entradas por internet, otra vía fundamental para detectar estafas: «Hay que utilizar plataformas fiables y contrastadas que ofrezcan protección al comprador ante casos de fraude», estipula el informe. Hay víctimas que denuncian policial o judicialmente la estafa y otras que no lo hacen para evitar un proceso que suele ser largo. Vender una entrada falsa es estafa. El artículo 248 del Código Penal castiga a quien, «con ánimo de lucro, provoca mediante engaño un acto de disposición patrimonial en perjuicio de otro».
«El comprador engañado no puede reclamar el pago al organizador legal porque nunca hubo contrato entre ellos: el dinero fue a un tercero», añade el informe. El testimonio de los perjudicados recuerda que el seguimiento de la denuncia se demora tanto que renuncian a continuar. «Se han perfecionado los sistemas de venta de entradas legales, con QRs o petición del nombre del comprador», remata Argomaniz. «Quien compra por la web oficial tiene todas las garantías, pero tantos años después seguimos sin encontrar cómo combatir a las ilegales».
«Al perjuicio económico se suma la decepción»
La Asociación de Promotores Musicales (APM), la Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo (ARTE) y Es Música han puesto en marcha una campaña de concienciación para combatir la venta fraudulenta de entradas y fomentar su adquisición a través de canales oficiales y autorizados. La iniciativa surge «ante el incremento de incidencias relacionadas con entradas falsas o no válidas, especialmente en conciertos de gran demanda». El objetivo es doble: proteger a los espectadores frente a posibles estafas y promover una actuación coordinada de la industria «para prevenir y combatir estas prácticas». «Ya no se trata de incidencias aisladas, sino de una tendencia creciente y organizada, que afecta de forma especial a los eventos con mayor demanda», informan los promotores.
«Al tratarse habitualmente de conciertos con las entradas agotadas, no existe alternativa: la persona con ticket falso se queda fuera, y al perjuicio económico se suma la decepción. El Movistar Arena, por ejemplo, ha reforzado los controles de verificación en los accesos «y continuará mejorando su respuesta».