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Friday, 16 October 2026
Science

Lazcano hablará en Burgos de las conexiones del origen de la vida y los organismos 'a la carta'

El origen de la vida y la biología sintética (la relacionada con la creación de organismos 'a la carta') parecen a priori dos temas aunque no antagónicos, sí bastante lejanos. Sin embargo, existe «una intersección fascinante» entre ambos estudios, «con aplicaciones prácticas a nivel molecular», como ocurre con las vacunas de ARN mensajero. De ambos mundos hablará esta tarde (en el Fórum, a las 19 horas) el biólogo evolutivo Antonio Lazcano, quien, bajo el título El origen de la vida: del mundo prebiótico a la biología sintética, protagoniza la última charla del Ágora de Ciencia que organiza Diario de Burgos.

Para entender su relación conviene primero sentar las bases de cómo empezó todo. Durante siglos, la humanidad pensó que la vida en la Tierra surgió por generación espontánea a partir de materia en descomposición. Hoy se tiene la certeza de que fue el resultado de una evolución química que empezó hace 4.000 millones de años. «No hubo un momento preciso donde surgió la vida, sino que hubo toda una secuencia de eventos que están ligados entre sí», resume el catedrático mexicano. Lazcano lo compara con un interruptor de la luz de los que gradúan su intensidad: «Es un poco eso. Es un proceso gradual, no necesariamente lento, en donde se van acumulando estructuras, sistemas cada vez más complejos, hasta que aparece algo que puedes reconocer como vivo», añade.

Los científicos han llegado a esa conclusión analizando la composición de cometas, meteoritos y asteroides, que son lo más parecido a los 'fósiles' químicos, porque hasta nuestros días no ha llegado un pedazo de Tierra primitiva que analizar. «El origen de la vida claramente ocurrió cuando la Tierra era un planeta muy joven, y sabemos que la Tierra se formó de una nube de material estelar con meteoritos, con partículas sólidas que se fueron agrupando. Lo fascinante es que en esos cuerpos extraterrestres encuentras los componentes de proteínas, de ácidos nucleicos, de membranas(componentes de la vida), que indican que hubo procesos químicos (del tipo que sea, radiaciones, calor, energía) que sintetizaron las moléculas que ves ahora en los seres vivos». O dicho de otro modo, que los meteoritos y asteroides son como 'fósiles químicos' que conservan 'los ingredientes' para que surja la vida; lo que les faltan para reproducirse son las condiciones concretas que se daban hace 4.000 millones de años.

Para desde aquí llegar a la 'vida', Lazcano y sus colegas han simulado en los laboratorios esas condiciones que presentaba la Tierra primitiva, un lugar sin oxígeno y con características particulares: «Hay que imaginarse un planeta sin continentes, con muchas islas volcánicas en erupción constante, con la Luna girando más cerca de la Tierra que ahora, con los días más cortos -de ocho o siete horas-, con un Sol inclemente que estaba emitiendo grandes rafagazos de partículas de mucha más luz ultravioleta, con una atmósfera donde no había oxígeno, con una superficie caliente, con mareas enormes... Simular eso en un laboratorio no es fácil y nuestras simulaciones siempre van a ser imperfectas. Pero aun así, a partir de esas características lo que obtienes enseguida son compuestos orgánicos, aminoácidos».

Con ellos, con los aminoácidos tendríamos los 'ladrillos' necesarios para generar la vida, pero haría falta aún el 'manual de instrucciones': los ácidos nucleicos (ADN y ARN). Gracias a los experimentos del español Juan Oró se constató que los ácidos nucleicos también pueden darse en las condiciones de la Tierra primitiva. Con unos y con otros presentes, y en algún momento mezclados, tenemos los ingredientes para que todo arranque.

Lo que acabamos de exponer es la secuencia del origen de la vida. Estudiando cómo fue en el pasado, los científicos han ido un paso más allá y trabajan en «hacer ADN y ARN distintos (ácidos nucleicos) y proteínas distintas(aminoácidos) sobre pedido», aclara Lazcano. Porque en los experimentos que realizan con meteoritos se han dado cuenta que pudieron darse otro tipo de ácidos nucleicos y otro tipo de proteínas, que creados a posteriori es lo que llaman biología sintética. «Es cambiar la composición química de los seres vivos para ver qué tan lejos puedes llevar esos modelos. Y eso, por ejemplo, tiene aplicaciones prácticas extraordinarias, como las vacunas de ARN mensajero de la covid, para las que se incluyeron bases modificadas químicamente para aumentar la estabilidad».

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Originally reported by Diario de Burgos.