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Sunday, 08 November 2026
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MADRID / Soberbios Conciertos de Brandemburgo por el Balthasar Neumann Ensemble - Scherzo

MADRID / Soberbios Conciertos de Brandemburgo por el Balthasar Neumann Ensemble

Madrid. Auditorio Nacional, Sala de Cámara. 5-XI-2026. Balthasar Neumann Ensemble. Daniel Sepec, concertino. Johann Sebastian Bach: Conciertos de Brandemburgo, núms. 2-6 (BWV 1047-1051).

Hace ya algún tiempo nuestro amigo y compañero Javier Sarría se lamentaba aquí mismo de la mala suerte que parece perseguir últimamente a los Conciertos de Brandemburgo en el madrileño Auditorio Nacional. Alguna sombra empañaba casi sistemáticamente interpretaciones, por lo demás, esperadas y aun, en parte o en casi todo, aplaudidas. Cuando no eran los llamativos fallos de determinados músicos, era su frialdad general o la tardanza en encontrar el tono adecuado. Podríamos añadir algún otro caso relacionado con el tipo de instrumentos empleados y los criterios interpretativos. Y casi siempre con el añadido del inadecuado recinto en que se presentaron. La sala sinfónica del Auditorio es en muchos aspectos improcedente para esta música, que, como recordaba Sarría, “encontraría su espacio ideal en la maravillosa sala de cámara”.

En esta ocasión se programaron en esa espléndida sala de cámara y fueron interpretados por un pletórico Balthasar Neumann Ensemble. Pero la maldición parece seguir planeando sobre estas emblemáticas partituras y la felicidad tampoco llegó a ser total. Por razones que no se explicaron, pero que intuimos que están relacionadas con el orgánico prescrito, se interpretaron únicamente los cinco últimos conciertos, dejando el primero en el saco del olvido. Ahora bien, en el programa que este mismo grupo ofrecerá tres días más tarde en Baden-Baden sí figura dicho primer concierto. Salvando esta omisión, hay que decir de forma categórica que la interpretación ofrecida por el grupo alemán fue, literalmente, soberbia.

No es necesario que nos extendamos mucho sobre unas obras suficientemente conocidas. Copiados en limpio por J. S. Bach en 1721 para ofrecérselos, quizá con la intención de conseguir promocionarse profesionalmente, a Christian Ludwig, margrave de Brandemburgo -de donde vendrá el nombre con que Philipp Spitta los bautizaría bien avanzado el siglo XIX-, estos Concerts avec plusieurs instruments parecen reunir fragmentos de obras compuestas con anterioridad y otros creados ex profeso para presentar, en conjunto, su visión y elaboración personal del concierto italiano, encarnado esencialmente en el concerto grosso de Corelli y el concierto para solista de Albinoni y Vivaldi. Reúnen elementos de ambos -y están más próximos al modelo corelliano que al concierto solístico vivaldiano-, pero no pueden adscribirse a ningún género concreto, presentan orgánicos peculiares y distintos entre sí y constituyen un paradigma de libertad creativa y estructural sin parangón en la música de su tiempo.

El Balthasar Neumann Ensemble posee una larga trayectoria concertística y discográfica y es a estas alturas de los grupos más respetados y elogiados de la interpretación historicista. Fundado hace más de tres décadas por Thomas Hengelbrock, actúa habitualmente bajo su dirección, o como en este caso, a las órdenes del experimentado y versátil primer violín, Daniel Sepec. Y está integrado por unos instrumentistas de primer nivel que dejaron constantes muestras de su excelencia. Veinte en total se desplazaron a Madrid y, lógicamente, actuaron en combinaciones y distribuciones espaciales diversas, de acuerdo con las exigencias de cada una de las obras.

No soy muy original, qué le vamos a hacer, y tengo, como tantísimos otros, el concierto número 3 como mi favorito. Y creo que fue en este concierto, que explora las posibilidades sonoras de la cuerda y en el que todos los instrumentos son solistas, con el que terminó la primera parte, donde se alcanzó la cumbre de la velada. Dispuestos los instrumentos de cuerda en semicírculo alrededor del clave, ofrecieron una interpretación llena de energía contagiosa. Para el recuerdo queda, sobre todo, un tercer movimiento intenso y vibrante. Pero muy cerca le anduvo el concierto nº 4, con el trío conformado por violín y dos flautas dulces -Daniel Sepec, Hester Groenleer y Hannah Voss-. Recogiendo literalmente la indicación de la partitura “flauti d’echo”, el trío de solistas interpretó el poético segundo movimiento fuera del escenario, logrando un efecto mágico. ¿Y qué decir del 5º? Magnífico estuvo Michael Schmidt-Casdorff con el traverso, pero quien deslumbró de verdad fue el clavecinista Jeremy Joseph -organista titular, recordemos, de la Capilla Imperial de Viena-, quien pasó de su constante y eficiente papel como continuista a asumir el protagonismo en una impresionante exhibición de técnica, virtuosismo y expresividad. Los tintes más bien sombríos del concierto nº 6, donde las violas -hay que citar aquí al madrileño Pablo de Pedro- y las gambas pasan a primer plano, tiñeron el aire de un toque otoñalmente melancólico. Y dejo para el final el brillante y particularísimo concierto número 2, con su endiablada parte destinada a la trompeta, que resolvió con maestría Moritz Görg. Lástima que el también admirable oboe de Benoît Laurent y la flauta dulce de Hester Groenleer taparan un tanto al violín del concertino -aunque, sinceramente, no sé si es fácil evitarlo en concierto, dada la combinación instrumental prescrita en la partitura-.

Fue, en definitiva, una estupenda velada que logró satisfacer cumplidamente las expectativas del público madrileño, aunque quedó la espinita de ese primer concierto olvidado. Felices los públicos de otras latitudes que podrán escuchar la colección completa.

Manuel M. Martín Galán

Foto: Elvira Megías

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