¿Qué busca el jefe de Palantir al comprarse este gigantesco bosque de Suecia?
Storsjö Kapell es un minúsculo pueblo en el centro de Suecia cuyos 90 habitantes viven desde hace unas semanas completamente desconcertados. Desde que se supo que el multimillonario estadounidense y CEO de la empresa tecnológica Palantir, Alexander Karp, acababa de comprar 150.000 hectáreas de terreno en el municipio, los vecinos se preguntan qué busca el jefe de una de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo en este bosque remoto. La enorme extensión de terreno, vendida por 235 millones de coronas (21 millones de euros), tiene una superficie más grande que la de cualquier ciudad media española y está cubierta por un bosque ancestral, montañas escarpadas y ríos donde saltan las truchas y acuden los rebaños de renos a beber.
La misteriosa adquisición ha despertado una gran expectación tanto a nivel local como en el conjunto del país nórdico por el secretismo que rodea el asunto, que alimenta todo tipo de incógnitas y teorías. A ello se suma que Palantir no es una tecnológica cualquiera y que Karp es una de las figuras más controvertidas de Silicon Valley.
La empresa está actualmente valorada en cerca de 500.000 millones de dólares, una cifra astronómica. Entre los clientes de las plataformas de inteligencia artificial que desarrolla la compañía figuran el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, el FBI y cuerpos policiales de varios países europeos, como Reino Unido, los Países Bajos y Dinamarca. La compañía también ha recibido duras críticas por sus sistemas de análisis masivo de datos y por el riesgo de que se conviertan en herramientas de vigilancia intrusiva de los ciudadanos.
El terreno comprado por Karp también cuenta con un refugio de montaña escondido en un valle, además de 12 cabañas más pequeñas dispersas por el bosque que en las últimas semanas han empezado a ser remodeladas con materiales transportados en helicóptero, según ha informado la prensa local. La noticia sorprendió incluso a la presidenta del consejo local de Berg, Therese Kärngard, que pidió explicaciones que pudieran tranquilizar a sus vecinos. “Creo que esto ayudaría a todo el mundo. Hay gente que vive justo al lado del terreno, así que pedimos transparencia y que se trate bien a la naturaleza del lugar", dijo al periódico Aftonbladet.
De hecho, la adquisición del terreno trascendió a los medios de comunicación cuando los cazadores de la región recibieron unas cartas en las que se les informaba de que se habían revocado sus derechos de caza en estas tierras, lo que ha causado un gran malestar en el pueblo. “Es un hecho extraño y asusta un poco que gente tan rica pueda comprar tanto terreno en cualquier lugar del mundo. Está claro que en zonas tan poco pobladas no tenemos mucho peso para oponernos a esto, pero tenemos que decir algo, si no pensarán que pueden hacer lo que quieran aquí”, dijo Bo-Göran Lund, quien regenta un campamento de pesca para turistas en la zona.
Palantir CEO Alex Karp bought 15,000 hectares of forest in Härjedalen, Sweden for ~$22 million. A local hunting group found out when they were told by mail they could no longer hunt on land they'd leased. Karp's purpose is unknown. A board member said he cares about "the beauty of the land and its preservation." Separately, Sweden reportedly purchased Palantir's AI warfare system Maven last fall. Source: Omni
— Clash Report (@clashreport) September 27, 2026
El terreno antes pertenecía a la empresa forestal SCA, que consideró que no era apto para la explotación forestal. Además, investigadores de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas han advertido de la presencia en el bosque de numerosas especies amenazadas, entre ellas aves y búhos protegidos.
Todo tipo de teorías
De momento, desde el consistorio han informado de que la empresa que ha adquirido el terreno, Cladonia Skog AB, de cuyo consejo de administración Karp es presidente, no ha solicitado ningún permiso de obra ni se ha puesto en contacto con el municipio.
Lo que muchos vecinos temen es que el magnate estadounidense pretenda levantar un centro de datos, como los controvertidos proyectos impulsados por empresas como Meta y Google en el norte de Suecia para aprovechar las fuentes de energía renovables y las vastas extensiones de terreno disponibles. Pero, por ahora, esta posibilidad parece poco probable, ya que el acuerdo de compra no contempla la tala masiva de árboles que requeriría una instalación de estas características. Además, la empresa Cladonia ha asegurado que "quiere gestionar la propiedad con respeto por la naturaleza y las tradiciones suecas".
Otra de las hipótesis apunta a la riqueza del subsuelo. Los estudios geológicos realizados en los terrenos adquiridos por Karp señalan la presencia de importantes concentraciones de minerales como oro, uranio y paladio. Además, la empresa minera Pallas Metals ya ha llevado a cabo prospecciones preliminares en la zona.
A partir de aquí, las otras teorías que circulan por los medios de comunicación suecos entran ya más en el terreno de la ciencia ficción. En los últimos años, el CEO de Palantir ha comprado terrenos similares en otros lugares remotos del planeta, como las montañas de Noruega o Colorado, en Estados Unidos. Algunos medios suecos han relacionado estas adquisiciones con la fijación de Karp por prepararse para las “guerras del futuro”, una expresión que utiliza a menudo en entrevistas. De ahí han surgido especulaciones sobre la posibilidad de que quiera construir búnkeres en los que refugiarse.
Además, otras figuras con grandes fortunas, como el rey del petróleo noruego Kjell-Inge Røkke, o el fundador de Meta, Mark Zuckerberg, también han mostrado interés en comprar propiedades en la misma zona. Esto ha alimentado las especulaciones sobre la posibilidad de que este remoto rincón de Suecia acabe convirtiéndose en el punto de encuentro de una especie de club para multimillonarios.
La explicación, mucho más sencilla
Para aclarar todos estos rumores, la empresa que gestiona la compra del terreno se ha visto obligada a emitir un comunicado en el que señala que “el nuevo propietario quiere gestionar la propiedad en buena cooperación con quienes viven y trabajan en la zona”. Asimismo, ha subrayado que se garantizará el allemansrätten, el derecho de acceso público a la naturaleza que permite a todo el mundo realizar actividades al aire libre y acampar en terrenos de propiedad privada en Suecia.
De hecho, todo apunta a que lo que Karp anda buscando en el país nórdico es precisamente su naturaleza salvaje y aislada para practicar su gran pasión: el esquí de fondo. En una entrevista con The New York Times, el multimillonario afirmó que “antes de todo, soy un esquiador”. Además, según una fuente muy próxima al CEO de Palantir consultada por la cadena pública SVT, “su amor por el esquí y los sitios remotos es lo que le ha llevado a comprar el terreno”.
Karp mantiene un estilo de vida privado, alejado de los focos y las apariciones públicas. Se sabe que no tiene pareja ni hijos y que entre sus otras aficiones figuran las artes marciales y el taichí. Esta teoría coincidiría con la tendencia de los últimos años entre algunas de las grandes fortunas de Silicon Valley a comprar grandes extensiones de tierra de alto valor natural. Un ejemplo es Mark Zuckerberg, quien recientemente ha adquirido un rancho en la isla de Kauai (Hawái) para criar ganado, o el cofundador de Reddit, Alexis Ohanian, que lleva seis años gestionando una granja en Florida.
Storsjö Kapell es un minúsculo pueblo en el centro de Suecia cuyos 90 habitantes viven desde hace unas semanas completamente desconcertados. Desde que se supo que el multimillonario estadounidense y CEO de la empresa tecnológica Palantir, Alexander Karp, acababa de comprar 150.000 hectáreas de terreno en el municipio, los vecinos se preguntan qué busca el jefe de una de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo en este bosque remoto. La enorme extensión de terreno, vendida por 235 millones de coronas (21 millones de euros), tiene una superficie más grande que la de cualquier ciudad media española y está cubierta por un bosque ancestral, montañas escarpadas y ríos donde saltan las truchas y acuden los rebaños de renos a beber.