Radiografía de la ficción española: una edad de oro con demasiadas sombras | El Correo
Pedro Pérez Bozal
Cádiz
Cádiz se convierte durante unos días en el epicentro de la industria audiovisual española con motivo de la cuarta edición del South International Series Festival. ... Alrededor de medio centenar de series nacionales se producen cada año y las plataformas han abierto nuevas posibilidades para llevar las historias a públicos internacionales. Sin embargo, detrás de esa aparente edad de oro conviven dificultades para financiar proyectos, falta de continuidad, precariedad y una competencia cada vez más exigente.
Javier Olivares, creador de 'El Ministerio del Tiempo', ha sufrido esas contradicciones. El guionista lamenta la falta de continuidad de la ficción en las cadenas tradicionales. «RTVE no está en ficción, ni RTVE ni otras cadenas. Es una pena». Sobre una posible quinta temporada de 'El Ministerio del Tiempo', no cierra la puerta, aunque introduce una condición: «No la haría si no es para mejorar. Pero no conviene enfadarse con lo que no está en tu mano».
Paco Cabezas, director con trayectoria internacional y vinculado a producciones como 'Wednesday', acude al festival para hablar de 'La Nena', la serie estrenada hace unos meses en Atresplayer. Su experiencia a ambos lados del Atlántico le permite resumir la diferencia. «En España soy el padre y gran parte de la responsabilidad recae sobre mí. Sin embargo, en Estados Unidos soy el tío que lleva a sus sobrinos al parque de atracciones: quiero que se lo pasen bien, que se suban a la montaña rusa, pero mi responsabilidad es más limitada», explica a este periódico.
Isabel Coixet también muestra su mirada sobre la influencia de las plataformas en la creación audiovisual. «El sistema de plataformas permite hacer grandes cosas, pero también tiene una parte negativa. Lleva a los estudiantes de cine a pensar en lo que les gusta a las plataformas, en lo que puede funcionar dentro de ese sistema, y eso nos conduce a una especie de esclavitud del algoritmo. Además, muchos de los directivos no aman la industria audiovisual: vienen del mundo del marketing», aseguró durante la presentación de 'Alguien debería prohibir los domingos por la tarde', que se estrena el 10 de noviembre en Sundance TV.
El caso de 'Grande de España'
El caso de 'Grande de España', la comedia negra de Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero para Netflix, ilustra esa presión. Sus creadores habían concebido una sátira sobre una aristocracia venida a menos cuyo gran giro argumental no debía llegar hasta el quinto capítulo. Sin embargo, la plataforma pidió adelantar la revelación a los dos primeros episodios para enganchar al espectador desde el arranque.
Algunos profesionales denuncian que las plataformas quieren que los giros que los guionistas reservan para el cuarto capítulo aparezcan, como muy tarde, al final del primero. También pretenden que esas sorpresas se incluyan en los tráileres y que se expliciten acontecimientos de la trama para captar la atención incluso de quienes ven la serie sin prestar atención plena a la pantalla.
Las plataformas han multiplicado las oportunidades, pero condicionan guiones, imponen ritmos narrativos y buscan resultados rápidos
La televisión pública debería desempeñar un papel central en ese escenario. Fernando López Puig, director de Ficción de RTVE, sitúa entre las claves del éxito la capacidad de ser vanguardista, aprovechar el consumo diferido y no caer en el elitismo, como, a su juicio, consiguió 'El Ministerio del Tiempo'. Sin embargo, desde la industria se reclama a RTVE, bajo la presidencia de José Pablo López, una mayor implicación como motor de la ficción española.
Atresmedia ha encontrado un estilo propio y un sistema para rentabilizar sus producciones mediante el 'ventaneo' de derechos. Movistar Plus asegura que quiere aumentar su apuesta por las series, aunque tendrá difícil mantener el porcentaje de éxitos de la última etapa de Domingo Corral. Netflix parece haber perdido parte de la eficacia que la convirtió en uno de los grandes motores del sector, mientras Prime Video ha encontrado un filón en las adaptaciones literarias juveniles de vocación mainstream. HBO y Disney+, con una producción más limitada, mantienen apuestas puntuales de calidad. Y Mediaset España ha reducido sus apuestas en ficción casi al mínimo.
Cambio de paradigma
David Ulloa, director de la segunda temporada de 'El Centro', de Movistar Plus, advierte de las ventajas e inconvenientes de la nueva etapa audiovisual. «Gracias a las plataformas han sido años buenísimos de trabajo, hemos podido crecer y se están cuidando los productos». También reclama diferenciación frente a la tendencia a homogeneizar las producciones: «Ahora tenemos que intentar sacar cabeza y diferenciarnos entre nosotros, no hacer que las series se homogeneicen». Entre los problemas del sector señala «la poca paciencia y el escaso recorrido de las series».
El actor Nacho Fresneda ha vivido la transformación de la industria desde dentro. Su trayectoria comenzó en los años noventa, cuando la televisión estaba concentrada en tres cadenas y el consumo se organizaba alrededor de la programación lineal. «Ha cambiado la manera de consumir. Todo el mundo estaba enfrente de la tele. Hay cosas que han mejorado muchísimo. La preparación de la gente es muy buena, está muy preparada. También hemos ido abriendo temáticas y poniendo focos. Y ahora hay mujeres que antes no tenían tantas posibilidades».
Lorena Iglesias, creadora de 'Millennial Mal', muy aplaudida en Cádiz, representa las dificultades de la producción independiente. La serie tardó seis años en salir adelante: pasó por la residencia de la Academia de Cine, interesó a la productora Tornasol, obtuvo ayudas europeas y acabó encontrando su espacio en Filmin.
«Parece que la industria cree que vamos a empatizar más con gente que tiene un alto poder adquisitivo. Yo creo que se puede empatizar mucho más con personajes pobres. Es una cosa del capitalismo: ser más guapos, más ricos, más jóvenes y más famosos de lo que somos. El 'performar' cómo te ve la gente acaba siendo más importante que lo que eres», explica a este periódico.
Frente a esa tendencia, la cineasta reivindica una tradición del cine español que convirtió a los personajes humildes y sus dificultades cotidianas en protagonistas. 'El verdugo', 'El pisito', 'El cochecito' y 'Plácido', las cuatro con guiones de Rafael Azcona, demostraron que las vidas de quienes no tienen dinero ni privilegios pueden sostener grandes historias y conectar con el público.
El boom policial
Una de las series a concurso, 'El Centro' permite, además, abrir otro debate: el papel de la ficción en la construcción de una imagen pública favorable de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia. Producciones como esta o 'La Unidad' y 'Marusía. Vientos de honor', presentan a esos organismos desde una perspectiva que humaniza a sus integrantes, pone el foco casi en exclusiva en sus sacrificios y refuerza la legitimidad de su trabajo. Este no es un fenómeno exclusivamente español.
En Estados Unidos, la colaboración entre Hollywood y el Pentágono lleva décadas poniendo el entretenimiento al servicio de una determinada imagen del aparato militar. Estas producciones pueden contribuir a mejorar la percepción pública de las Fuerzas Armadas y a generar respaldo social para sus políticas. La ficción participa así en una disputa ideológica que no es menor: normalizar un mayor gasto militar mientras se justifican recortes en partidas sociales.
La precariedad y la homogeneización de las historias conviven con el talento y la proyección internacional de las series españolas
La periodista María Guerra, directora del pódcast 'La Script', ofrece una mirada sobre el momento de la industria cinematográfica. «Estamos en el año de 'La bola negra'. Es un año extraordinario en cuanto a creación, impacto y resultados. Aun así, esta no es una industria de hacer tornillos, porque esta es imprevisible». Recuerda que, como decía el productor Andrés Vicente Gómez, apenas el 10% de las películas tiene éxito y que la originalidad resulta decisiva.
Guerra también advierte de las desigualdades en la financiación. «Hay desconfianza hacia el cine de las mujeres. El último informe de CIMA refleja que las películas dirigidas por mujeres reciben mucha menos financiación. La industria es una industria y las grandes obras se hacen con dinero. Hay mucho talento, pero no basta con tenerlo si después no se pueden mover los proyectos».
La radiografía que deja el festival muestra una industria con talento y proyección internacional, pero también atravesada por intereses económicos, condicionantes ideológicos y desigualdades. Las plataformas han multiplicado las oportunidades de producción, pero su búsqueda de resultados inmediatos amenaza la libertad narrativa.