Telefónica, Indra y Red Eléctrica, prioridades de despolitización para el PP y Vox
La convocatoria de elecciones generales ha provocado un retortijón en lo más granado del Ibex 35 conquistado por el sanchismo. La utilización de la SEPI -Sociedad Estatal de Participaciones Industriales- para nombrar a los primeros ejecutivos desde La Moncloa se torna ahora en ... un sinvivir para unos cuadros de mando con sueldos millonarios que temen que el mismo mecanismo que los llevó al cargo les haga salir a partir del día 29 de noviembre.
Dos mensajes públicos del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se han clavado en la picota de las grandes compañías estratégicas de la órbita sanchista: «Urge una reconstrucción nacional en todos los órdenes, incluida la economía», «vamos a recuperar la decencia».
La posibilidad de que Vox tenga algo que decir en el futuro Gobierno no da precisamente más tranquilidad a los afectados, pues el líder de dicha formación política, Santiago Abascal, y su hombre para el área económica, José María Figaredo, han reiterado que incluso intervendrían para que los situados por el sanchismo en «poltronas de oro» no pudieran ejecutar sus blindajes millonarios al ser relevados o, en todo caso, tuvieran que devolverlos con unas medidas impositivas que gravaran la práctica totalidad de la indemnización.
Según ha podido saber ABC de fuentes políticas del entorno del líder popular, en el radar del PP, que va a insistir en una política de mano dura y fiscalización minuciosa de los gastos comprometidos por los diferentes ministerios y muy especialmente la SEPI, figuran, de entrada, tres empresas estratégicas claves para nuestro país: Telefónica, Indra y Red Eléctrica. Todas ellas con sus presidentes y consejeros delegados nombrados por las áreas de influencia del Gobierno.
Fuentes de ambas formaciones apuntan además que tanto PP como Vox no quieren trasladar, ni mucho menos, la imagen de un «quítate tu para ponerme yo» y trabajan sobre un escenario de apuestas profesionales, con indudables éxitos empresariales a sus espaldas para que el recambio produzca un inmediato respaldo de los mercados y que tanto el negocio como la acción se vean espoleados. Recuerdan las fuentes que Telefónica -donde el Estado cuenta con un 10% del capital- cerró 2025, primer año de Murtra y Gayo de la operadora, con unas pérdidas de 4.300 millones, frente a los 2.300 millones de beneficio de 2024, algo que ha dolido «en lo más profundo a sus accionistas, algo que hay que revertir con un nuevo gestor».
Mientras, en Indra, que ha tenido cuatro presidentes desde la llegada de la SEPI -con un 28% del capital en la actualidad-, el objetivo, destacan las fuentes del PP, es resituar a la compañía como aliada estratégica de Estados Unidos, normalizar la relación con General Dynamics -matriz de la filial española Santa Bárbara Sistemas- y cumplir los plazos de entrega de material de Defensa.
Sobre Red Eléctrica poco cabe decir después de que el año pasado se produjera el mayor apagón de la historia de España y «ni desde el Gobierno ni desde la propia compañía se haya dado todavía explicación alguna ni convincente ni no convincente», añaden.
Las fuentes populares puntualizan a este periódico que Feijóo trabaja en el nuevo mapa postsanchista con su equipo de más estricta confianza y está en contacto con algunos de los nombres de los 'caídos' por la intervención de Moncloa para que le asesoren en materias críticas como la Inteligencia Artificial, la defensa, las telecomunicaciones, la energía… Para eso y para que le acompañen en su futura acción de Gobierno si es que finalmente llega al poder. La clave está en que esa lista de profesionales para la «reconstrucción nacional» -auguran- deberá ser consensuada con Abascal toda vez los votos de Vox fueran necesarios para una mayoría conservadora.
Para el PP, la lista de profesionales para la «reconstrucción nacional» deberá ser consensuada con Abascal si fuera necesario
Feijóo y Abascal, según fuentes políticas conocedoras de las deliberaciones, no olvidan movimientos como los fichajes del hijo de Cándido Conde Pumpido -Gonzalo- como directivo de Telefónica, la incorporación de «damnificadas» de Paco Salazar para «comprar su silencio» o los ataques vertidos contra PP y Vox desde terminales mediáticas afines con el dinero de compañías colonizadas.
Temor a otro 'efecto Zapatero'
En Génova saben que no tienen tiempo, que si ganan las elecciones de noviembre deberán llegar con los deberes hechos y presentar el cuadro de Gobierno en el mismo puente de la Constitución. Además, se temen otro 'efecto Zapatero' en las cuentas públicas, con una situación real mucho peor de lo anunciado por el Gobierno y sin fondos europeos como comodín.
Una vez aprobado el consejo de ministros y secretarios de Estado, el plan es acometer la «reconstrucción» de inmediato para que la opinión pública compruebe que Núñez Feijóo tenía una hoja de ruta sólida desde hace mucho tiempo, que nada se improvisa y que, lejos de vendettas, los populares confían en la profesionalización de la gestión, «sin enchufes ni amiguismos; sin políticos disfrazados de hombres y mujeres de negocios».
Según las fuentes, en esos despachos de Feijóo para perfilar el nuevo mapa corporativo aparece un nombre como constante: Ángel Corcóstegui. El exbanquero se ha convertido en la sombra del líder del PP para asuntos del mundo empresarial y quienes conocen a ambos apuntan que el líder del PP toma buena nota de las ideas de quien fue el ingeniero de una de las mayores fusiones bancarias de España, la del Santander y el Central Hispano.
Pocos olvidan aquellas imágenes de las pasadas elecciones generales cuando en el debate electoral entre Feijóo y Sánchez en Antena 3, el líder del principal partido de la oposición acudió acompañado de un Corcóstegui que hasta entonces rara vez se dejaba ver. Allí estaba, sentado junto al presidente de Planeta, José Creuheras.
La lista de damnificados del sanchismo en empresas 'colonizadas' también está siendo un «caladero de enorme valor» -según las mismas fuentes- para escuchar pareceres e ir configurando la alineación de nuevos profesionales del Ibex participado por el Estado para los próximos años, con la máxima de «independencia y rigor» para evitar volver a lo que hemos visto ya.