Turquía acoge la cumbre del clima sin grandes acuerdos a la vista y con la geopolítica en contra | El Correo
La ciudad turca de Antalya acoge a partir de este lunes y hasta el próximo 20 de noviembre la 31.ª edición de la Conferencia ... de las Partes, el órgano supremo de toma de decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC); esto es, la cumbre del clima. Esta ocasión, según coinciden todos los expertos, no será recordada por la firma de nuevos compromisos o acuerdos ambiciosos para la acción. Más bien, la ausencia de líderes clave y un escenario geopolítico en contra rebajan las expectativas puestas en la cita anual.
Con este telón de fondo, un total de 198 países están llamados a participar en este foro global donde se pone sobre la mesa en qué punto de la lucha contra la crisis climática se encuentra el mundo y qué está dispuesto a comprometer cada gobierno, ya sea en términos de financiación o de compromisos formales, para seguir contribuyendo a ella.
Sobre lo primero, nunca antes en la historia la comunidad científica ha tenido tantos datos que soporten la evidencia de que el cambio climático ya impacta con fuerza en el entorno y las vidas que lo habitan. Las temperaturas récord de los veranos con olas de calor que se extienden, la fuerza de las inundaciones o la pérdida acelerada del hielo ártico son solo algunas muestras de lo que esto significa.
El clima supera los límites
Hace dos semanas que el propio Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/UNEP) dio por muerto el gran lema de la icónica cumbre de París. Entonces, en 2015, se firmó el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera (con el CO2 a la cabeza) para frenar el calentamiento global y no superar el 1,5 ºC de incremento de temperatura. De hacerlo, el clima tendría una expresión cada vez más extrema que dificultaría nuestro modo de vida tal y como lo conocemos. Y el sur de Europa está en el ojo de este huracán.
Pues bien, este informe, que se publica a modo de punto de partida de la COP cada año, deja ahora poco lugar a las dudas. Dice: «La oportunidad de limitar el calentamiento global a 1,5 °C (...) ya se ha perdido debido a décadas de recortes de emisiones insuficientes». Ya no queda París: una década de promesas incumplidas aboca al mundo, según ya hablan los climatólogos, al 2,2 ºC de calentamiento global a mediados de siglo, si no antes. Si se mantienen únicamente las políticas actuales, el calentamiento global alcanzaría los 2,8 ºC a finales de este siglo.
A pesar de esta coyuntura, los autores del citado informe de la ONU piden que la acción no decaiga porque cada décima que no suban los termómetros tiene un gran efecto. Y piden: «Para sostener el escenario de mínimo sobrepaso, hacia 2035 el suministro energético global debe haber recortado el uso de carbón en un 55%, el de petróleo en un 15% y el de gas en un 5% en comparación con 2025».
Es precisamente en este punto donde entra el gran objetivo que centrará la COP31 de Antalya. Esto es, que las economías evolucionen hacia un modelo que prescinda de estas fuentes de energía, en favor de una electrificación masiva con fuentes renovables. Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica español, que traslada una delegación a las negociaciones de la ciudad turca con la ministra Sara Aagesen a la cabeza, confirman que «este año no se hablará de renovar objetivos» en cuanto a la reducción de emisiones, sino de «centrar los acuerdos en la implantación» de las medidas que frenarían estas emisiones, es decir, las vías de electrificación.
En vista de que los anteriores compromisos de reducción de emisiones –al menos en el cómputo global– no se han cumplido, y de que 2026 volverá a cerrar sin haber experimentado una bajada sustancial de estas, la misión más realista es «establecer una hoja de ruta» para implantar un modelo sin combustibles fósiles.
El año pasado, en la COP de Belém, el hecho de reflejar en el acuerdo entre países el compromiso de abandonar estos últimos de forma progresiva fue lo que rompió las negociaciones el último día. La fuerte oposición de grandes productores de petróleo (encabezados por Arabia Saudita) abortó el consenso. Este año, la incógnita de si se arrancará este compromiso sigue abierta, pero no hay un tablero geopolítico que augure un cambio de tendencia pasado solo un año.
Sobre el apoyo a la cumbre de grandes líderes, el encuentro también será descafeinado. Han confirmado su presencia, según ha publicado el país anfitrión, 85 jefes de Estado. Esto supone menos de la mitad. El presidente de Brasil, Lula da Silva, anfitrión de la anterior COP, sí estará. Y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, país encargado de la parte técnica de los acuerdos esta vez, también.
Pero otros muchos mandatarios serán ausencias sonadas. La del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otras. Será la primera vez en siete años que no acuda a la COP. Sus homónimos en Francia, Italia, Alemania o Bélgica también han declinado asistir para atender asuntos internos que requieren de su presencia en sus correspondientes países en las próximas dos semanas. Sin ir más lejos, en España la campaña electoral comienza el próximo viernes día 13, dos días después de que comiencen los encuentros de Alto Nivel entre los mandatarios citados a la cumbre.