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Friday, 09 October 2026
Health

Así funciona la "antena" molecular que las defensas necesitan para detectar el cáncer

Las células inmunitarias T gamma-delta necesitan mantener activa una especie de antena molecular para detectar daños en los tejidos y responder frente a células tumorales, según un estudio internacional publicado en la revista Nature. La investigación ha sido coliderada por el Francis Crick Institute de Reino Unido y la Universidad Complutense de Madrid, con participación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM).

Los linfocitos T gamma-delta son un tipo particular de células de defensa que se encuentran especialmente en tejidos como la piel y el intestino. Su función es vigilar continuamente lo que ocurre a su alrededor y reaccionar rápidamente cuando detectan células infectadas, dañadas o que han comenzado a comportarse de forma anómala.

Para hacerlo, cuentan en su superficie con un receptor que actúa como una especie de antena y les permite recibir señales de su entorno. Hasta ahora se sabía que este receptor era importante durante el desarrollo de estas células, pero no estaba claro si seguía siendo necesario una vez que habían madurado y se habían instalado en los tejidos.

"Nuestro trabajo demuestra que el receptor no solo sirve para poner en marcha estas células durante su desarrollo, sino que necesitan mantenerlo activo una vez instaladas en los tejidos para seguir recibiendo sus señales", explica Miguel Muñoz, investigador del CBM-CSIC-UAM.

La capacidad de defensa

Los investigadores utilizaron ratones modificados genéticamente para poder eliminar el receptor de los linfocitos T gamma-delta una vez que estos ya estaban completamente desarrollados y presentes en los tejidos.

Cuando los científicos desconectaron este receptor, las células comenzaron a modificar rápidamente su comportamiento. Aunque continuaban presentes en los tejidos, perdían algunas de las características que necesitan para permanecer allí, activarse y responder ante células dañadas.

El equipo quiso comprobar posteriormente si el mismo mecanismo estaba presente en humanos. Para ello, cultivaron células T gamma-delta humanas en el laboratorio y eliminaron su receptor.

Los resultados fueron similares a los obtenidos en los ratones, con cambios en procesos relacionados tanto con la respuesta defensiva como con el funcionamiento interno de las células. Según Muñoz, esto indica que la necesidad de mantener activo el receptor no se limita a un único tipo de estas células ni a un tejido concreto.

Más tumores

La investigación también analizó qué ocurre cuando estas células pierden su antena frente al cáncer. Los científicos utilizaron tres modelos diferentes de tumores de piel y colon.

Los resultados mostraron que los ratones cuyas células T gamma-delta habían perdido el receptor desarrollaban tumores con mayor frecuencia o estos crecían más que en los animales que conservaban el receptor.

En las células humanas estudiadas en el laboratorio también se observó una menor capacidad para frenar el crecimiento de las células tumorales.

"Para responder frente a un tumor, estas células no solo necesitan haber recibido las instrucciones adecuadas durante su desarrollo. También necesitan mantener activo su receptor cuando llega el momento de actuar", explica el investigador.

Una vigilancia permanente

Los linfocitos T gamma-delta destacan por su capacidad para reaccionar rápidamente ante daños en los tejidos o células anormales. El estudio revela que esa respuesta rápida depende de que las células sigan recibiendo señales de su entorno de forma continua.

El hallazgo podría ser relevante para futuras investigaciones sobre estrategias contra el cáncer, ya que estas células tienen capacidad para reconocer y eliminar elementos alterados. No obstante, el CSIC subraya que se trata de investigación básica y que los resultados no constituyen por sí mismos un nuevo tratamiento contra el cáncer.

Originally reported by Libertad Digital.