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Tuesday, 27 October 2026
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Cómo saber si un nódulo tiroideo es benigno o puede ser un cáncer de tiroides

Cómo saber si un nódulo tiroideo es benigno o puede ser un cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es el tumor endocrino maligno más frecuente. En España se diagnostican más de 6.000 casos nuevos al año y aproximadamente tres de cada cuatro corresponden a mujeres. Aunque la incidencia ha aumentado, en parte por la mejora de las pruebas de imagen, que permiten detectar tumores pequeños y asintomáticos, la mortalidad se mantiene estable.

El Dr. Juan Carlos Galofré, consultor del Departamento de Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra y miembro del Área de Tiroides de la SEEN explica que «en etapas iniciales no suele presentar síntomas. Cuando se manifiesta, la señal más frecuente es la aparición de un bulto en el cuello. En fases avanzadas puede causar dificultad para tragar, dolor o ronquera, aunque la mayoría de los nódulos tiroideos son benignos».

Lo cierto es que alrededor de la mitad de la población presenta algún nódulo tiroideo, una formación que aparece en la glándula tiroides y que puede ser sólida o quística. En más del 90 % de los casos, estos nódulos son benignos. Sin embargo, algunos requieren vigilancia periódica y, cuando existen indicios de malignidad, pruebas adicionales para determinar el tratamiento más adecuado.

Así lo explicó el Dr. Manuel Gargallo, endocrinólogo de la Unidad de Nódulo Tiroideo del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, en Madrid: «En función de su tamaño y su aspecto en ecografía, algunos nódulos pueden resultar sospechosos de malignidad y, por lo tanto, es necesario mantener una vigilancia periódica mediante ecografía. Si la sospecha es alta, se realiza una citología y, si no es claramente benigno, se extirpa normalmente quirúrgicamente», señaló el coordinador del Grupo de Imagen Cervical y Técnicas Mínimamente Invasivas de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), en el Congreso de la SEEN, que tuvo lugar en Santiago de Compostela.

Qué es la termoablación

La cirugía no es la única alternativa para abordar determinados nódulos tiroideos. Existen técnicas mínimamente invasivas que se realizan de forma ambulatoria, requieren únicamente anestesia local y permiten reducir el tamaño de nódulos benignos que provocan molestias por sus dimensiones.

Entre los avances en este campo destaca la termoablación, una técnica que destruye el tejido mediante calor. Según el Dr. Gargallo, su desarrollo ha ampliado las posibles indicaciones, no solo para reducir el tamaño de los nódulos, sino también para tratar algunos casos de hiperfunción tiroidea y determinadas lesiones tumorales.

La elección del tratamiento depende de las características del nódulo y de la situación clínica de cada paciente

El endocrinólogo insiste en la necesidad de incorporar estas opciones a la práctica clínica habitual. A su juicio, «los endocrinólogos contemplen estas opciones terapéuticas como una más y no de forma excepcional como ocurre en la actualidad de manera frecuente».

Cuándo esperar para operar

El Dr. Juan Carlos Galofré destaca la vigilancia activa en el abordaje de determinados cánceres de tiroides. Esta estrategia consiste en realizar controles periódicos sin recurrir inmediatamente a la cirugía, siempre que el tumor presente características de muy bajo riesgo.

«Se aplica en tumores de muy bajo riesgo, como el microcarcinoma papilar de menos de 13-15 mm. En lugar de operar inmediatamente, se realiza un seguimiento ecográfico estrecho y solo se interviene si se detecta progresión», explica.

Esta estrategia responde a que muchos tumores pequeños de este tipo tienen una evolución lenta y pueden permanecer estables durante años. Evitar una intervención inmediata permite reducir la exposición a los riesgos de la cirugía tiroidea, entre ellos la lesión del nervio laríngeo o de las glándulas paratiroides. Además, cuando se extirpa toda la tiroides, es necesario recibir tratamiento hormonal sustitutivo de por vida.

Cuando se extirpa toda la tiroides, es necesario recibir tratamiento hormonal sustitutivo de por vida

«Retrasar la intervención en pacientes adecuadamente seleccionados no compromete la eficacia de un tratamiento posterior si fuese necesario. La actualización de las guías de la American Thyroid Association de 2025 consolida esta práctica dentro de los estándares internacionales», afirma Galofré.

El papel de la IA

El especialista también señala que la inteligencia artificial (IA) podría contribuir a mejorar el análisis de las ecografías, medir con mayor precisión el crecimiento de los tumores e identificar patrones sospechosos. No obstante, su función sería complementar la valoración médica, no sustituirla.

En cuanto al seguimiento, los expertos desaconsejan realizar ecografías tiroideas de forma indiscriminada. La necesidad de estas pruebas debe valorarse en función de los factores de riesgo y las características de cada paciente.

Los expertos desaconsejan realizar ecografías tiroideas de forma indiscriminada

En los casos de vigilancia activa, Galofré explica que los controles ecográficos suelen programarse cada seis meses durante los dos primeros años. Si el tumor permanece estable, los intervalos entre las revisiones pueden ampliarse.

Cómo reducir las cirugías innecesarias

Otro de los retos en el diagnóstico de los nódulos tiroideos son las citologías indeterminadas, cuyos resultados no permiten establecer con suficiente certeza si una lesión es benigna o maligna.

A este respecto, la Dra. Emma Anda, endocrinóloga del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Navarra, afirmó en el congreso que estas citologías representan entre el 15 % y el 25 % de las realizadas, aunque la proporción varía entre estudios. El riesgo de malignidad en estos casos oscila entre el 13 % y el 30 %.

Ante la incertidumbre diagnóstica, algunos pacientes son derivados a una cirugía para obtener un diagnóstico definitivo, aunque «en muchos casos es innecesaria», precisa Anda.

Para mejorar la evaluación antes de una posible operación, la endocrinóloga destaca la importancia de realizar ecografías cervicales de calidad y contar con citólogos experimentados. También considera relevante distinguir los subtipos de la categoría III de Bethesda, conocida como AUS, ya que la presencia de atipia nuclear se asocia a una mayor probabilidad de malignidad.

«Sobre todo, en el momento de tomar decisiones clínicas, es importante contemplar todos los datos clínicos, analíticos y ecográficos del paciente», subraya.

Los estudios moleculares aplicados a las muestras citológicas han permitido mejorar la evaluación prequirúrgica y reducir algunas intervenciones diagnósticas. Sin embargo, la especialista señala que, en el momento al que se refiere su intervención, no había ninguna de estas pruebas comercializada en España.

De cara al futuro, la radiómica, la inteligencia artificial aplicada tanto a la imagen como a la citología y la búsqueda de biomarcadores podrían ayudar a caracterizar mejor los nódulos y evitar operaciones que no sean necesarias.

Originally reported by El Debate.