Daily Times
Saturday, 10 October 2026
Science

El experimento belga que divide a médicos y bodegas:

Bélgica tiene, desde hace meses, una cruzada contra el alcohol. Quiere sustituir el aviso "el abuso de alcohol perjudica la salud" por "el alcohol perjudica la salud" en su publicidad. Aunque el objetivo del Gobierno belga es proteger mejor a los jóvenes sobre los peligros de esta sustancia e informar adecuadamente a los adultos, esta decisión no ha gustado a la industria.

La Federación de Cerveceros Belgas lanzó hace unas semanas una campaña pública contra el proyecto para reivindicar el peso económico y cultural de la cerveza belga. Alegan que el texto suprime una distinción "importante" entre el consumo "problemático" de alcohol y el consumo "responsable y moderado".

Así lo explica Krishan Maudgal, director de dicha federación: "La nueva redacción sugiere que todo consumo debe considerarse de la misma manera, independientemente de la cantidad o del patrón. A nuestro juicio, esto carece de matices, estigmatiza a todo un sector y pasa por alto que la inmensa mayoría de los consumidores bebe de forma responsable".

"Nos preocupa que la nueva redacción pueda sentar un precedente para medidas cada vez más restrictivas en el futuro y reforzar la percepción de que el alcohol es intrínsecamente perjudicial, independientemente de las circunstancias o del nivel de consumo. Corresponde a las autoridades científicas y sanitarias independientes determinar y actualizar periódicamente las pautas de consumo apropiadas", expone en conversación con ElConfidencial.

Confiesa que apoyarían un mensaje de este tipo: "El alcohol puede perjudicar la salud. Evite el abuso y consuma con moderación". A su parecer, esto "equilibraría mejor la información sobre los riesgos con orientaciones prácticas para el consumidor". "Para un país cuya cultura cervecera está reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, sigue siendo esencial mantener un enfoque equilibrado y basado en la evidencia científica", indica Maudgal.

El rechazo a eliminar la palabra abuso también lo expresa José Luis Benítez, director de la Federación Española del Vino (FEV). "Quitar el término es absolutamente erróneo", sostiene. Aunque no identifica una iniciativa española en marcha, reconoce que la inquietud "siempre está presente" porque "la proliferación" de este tipo de anuncios en otros países, como Irlanda, hace pensar que "en algún momento" la medida podría plantearse en España. "Es algo que no compartimos", expresa. Igualmente, defiende que la moderación depende tanto de la cantidad como de la manera de beber y advierte que reducir un mensaje complejo sobre salud a una expresión "tremendamente simple" puede "confundir" más que "informar".

A Benítez también le preocupa que las diferencias normativas entre países compliquen la actividad de las bodegas, especialmente de las más pequeñas. "Todo lo que sea configurar nuevos etiquetados para mercados distintos no solo es que sea engorroso, sino que es costoso, genera problemas y confusiones", comenta. La FEV recomienda incluir pictogramas en las etiquetas físicas y mensajes sobre el abuso y la moderación en el etiquetado electrónico. Su objeción, insiste, está en el contenido de las advertencias. "Si lo que se dice es un mensaje no acorde a la realidad, pues puede tener una influencia en el consumo que no tendría por qué estar justificada".

Por su parte, la organización empresarial Espirituosos España evita pronunciarse sobre una posible extensión de la medida belga a nuestro país. "No tenemos elementos concretos que permitan hacer una valoración rigurosa", señala la organización, que tampoco dispone de estimaciones sobre su eventual efecto en las ventas, la publicidad o el comportamiento del consumidor español. Defiende sus iniciativas de consumo responsable, información y etiquetado, junto con programas de prevención dirigidos a menores y a la conducción. Su posición es que la información al consumidor debe ser "clara, útil y contribuir a favorecer decisiones responsables".

¿Qué dice la ciencia?

La discusión científica exige distinguir dos cuestiones: cuánto aumenta el riesgo según la cantidad que se bebe y si existe un consumo que pueda considerarse inocuo. No todos los consumos tienen el mismo riesgo, pero beber poco tampoco garantiza quedar al margen de los daños. Una revisión publicada en 2026 en la revista Nature Health, que reunió 843 estudios y analizó veinte enfermedades, encontró asociaciones entre cantidades inferiores a diez gramos de alcohol diarios y un mayor riesgo de varios cánceres, entre ellos los de mama, colon y recto, boca y esófago. Los autores observaron que el riesgo aumentaba con el consumo.

También hay investigaciones españolas dedicadas al tema. Un informe elaborado por el Instituto de Salud Carlos III, publicado hace tan solo unos días, estima más de 300.000 muertes atribuibles al alcohol entre 2001 y 2021. Casi dos de cada tres (el 64,9%) se produjeron antes de los 75 años. Solo en 2021, el último año analizado, se estimaron 13.887 fallecimientos atribuibles a su consumo y el cáncer y las enfermedades digestivas fueron las principales causas. Aunque la tasa de mortalidad ajustada por edad descendió un 34,7% entre el periodo 2001-2004 y 2021, los investigadores advierten de que la carga continúa "siendo alta" y señalan que la mayor parte de esas muertes, especialmente entre los hombres, se relaciona con el consumo excesivo.

Para Francisco Pascual, que ha trabajado hasta su jubilación como médico de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Alcoy (Alicante), el alcohol debería llevar advertencias sanitarias como las cajetillas de tabaco. El experto recuerda que la Alianza Europea de Política sobre el Alcohol, a la que ha pertenecido, ha llevado "más de una vez" propuestas como esa al Parlamento Europeo. "Lo proponíamos por el simple hecho de que es un cancerígeno, pero no conseguimos nada porque los intereses económicos son más importantes", asegura.

Para el facultativo, poner o quitar la palabra abuso de una advertencia no significa nada. "Cuando una sustancia es tóxica para el organismo, lo es y ya está. Los cerveceros siempre se han opuesto a que se ponga una advertencia en este sentido", confiesa el expresidente de Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Socidrogalcohol).

Añade que, en general, la población cada vez se preocupa más de leer las etiquetas de los alimentos "si tiene lactosa, sal o muchas calorías". "Del alcohol no nos preocupamos absolutamente por nada y no sabes qué sustancias estás tomando más allá de la graduación", indica. Pascual advierte que el etiquetado es "un complemento" para disminuir la morbimortalidad (cantidad de personas que enferman y cantidad de personas que mueren por una causa). "Con la advertencia, ya sabes que estás tomando un tóxico; con toda la información puedes decidir", sostiene.

Preguntado por quienes toman una cerveza o una copa de vino cada día convencidos de que no puede perjudicarles, Pascual señala el peso de la cultura en ese consumo: beber al terminar de trabajar o al encontrarse con amigos. Les aconseja comprobar si pueden prescindir de esa bebida y tomar otra cosa sin que les importe: "Si no te da igual, puede empezar a haber un problema".

También insiste en considerar las enfermedades y la medicación de cada persona. "Primero es no generar un hábito y luego tener en cuenta que la persona puede tener alguna patología asociada", describe. Reconoce, además, un fallo en la comunicación sanitaria y social. "No hemos sabido llevar el mensaje a la población", narra. Frente a la conciencia que muchos jóvenes han adquirido sobre el reciclaje, se pregunta por qué no se ha conseguido transmitir los riesgos del alcohol. "Igual hemos educado desde el miedo, porque a lo mejor hemos banalizado, porque cuando hemos ido a explicar las cosas ha sido demasiado tarde", resume.

Bélgica tiene, desde hace meses, una cruzada contra el alcohol. Quiere sustituir el aviso "el abuso de alcohol perjudica la salud" por "el alcohol perjudica la salud" en su publicidad. Aunque el objetivo del Gobierno belga es proteger mejor a los jóvenes sobre los peligros de esta sustancia e informar adecuadamente a los adultos, esta decisión no ha gustado a la industria.

Originally reported by El Confidencial.