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Sunday, 08 November 2026
Business

El mundo se descubre cibervulnerable a causa de la inteligencia artificial

Congeladores de supermercados que superan los 100 ºC, bancos de sangre alterados, centros de control de aeropuertos saturados por falsas alarmas de bomba, monederos electrónicos vaciados en pocos segundos... La lista de los ataques informáticos crece.

Nuevos sectores y áreas han pasado a ser objetivo del cibercrimen. La línea defensiva de instituciones y empresas se tambalea. “Estos incidentes se producen en medio de un aumento significativo de los ciberataques contra el sector de bienes de consumo y servicios, que incluye a los minoristas. En Europa, las organizaciones del sector se enfrentan a una media de aproximadamente 2.200 ataques por semana, lo que supone un incremento interanual del 43%. A nivel mundial, la media se sitúa en unos 2.350 ataques semanales, un 40% más”, declaraba Eusebio Nieva, director técnico de CheckPoint Software para España y Portugal.

En el último año, el coste promedio de una brecha informática ha subido un 12% y roza los cinco millones de dólares de impacto, según IBM

Recuerdan los militares que la línea Maginot, la fortificación francesa construida después de la Primera Guerra Mundial para evitar la invasión de Alemania, no fue destruida por la fuerza de las armas, sino que quedó despojada de su propósito cuando el enemigo avanzó por donde la línea no existía. Ahora pasa lo mismo. El virus esquiva la protección y se inocula con extrema rapidez. Porque cuenta con un aliado inesperado: la IA.

Según el Cost of a Data Breach Report 2026 de IBM, los ataques llevados a cabo con la IA se han incrementado un 56% en el último año. Su impacto agrava la factura y los daños para las entidades que sufren el contagio. El coste promedio de cada brecha informática ya roza los cinco millones de dólares, con un alza anual del 12% .

En su informe Cybersecurity Reinvented la empresa Softtek afirma que “antes los ataques eran más esporádicos y el tiempo jugaba a favor del defensor. Sin embargo, en tan solo unos pocos años ese equilibrio se ha roto de forma irreversible. El ataque es continuo, automatizado y adaptativo. La IA reduce su coste marginal, incrementa su precisión al mismo tiempo que la adopción generalizada de la IA en entornos empresariales introduce una superficie de ataque ampliada y la exposición crece más rápido que la capacidad de las organizaciones para mantener el control”.

En el último año, gracias a la inteligencia artifical, el número de ciberataques ha subido un 56%

“Antes transcurrían en promedio 52 días para la ejecución del programa malicioso, ahora hemos pasado a cinco. Apenas hay tiempo de reacción”, comenta Rosalía Río, directora comercial de la firma Tranxfer. “Nadie podía imaginar que un termómetro de una nevera pasaría a ser un punto débil. La empresa debe mapear sus procesos críticos e invertir. Pero con la ciberseguridad, es que no tienes un retorno sobre la inversión que sea medible, sino que se basa en las pérdidas que puedes evitar”.

Y la inteligencia artificial está facilitando todavía más las cosas. Alguien con conocimientos limitados puede utilizarla para escribir código, preparar páginas fraudulentas o elaborar campañas de phishing bastante convincentes. la IA permite a los delincuentes preparar ataques mucho más rápido, automatizar tareas y crear engaños. Ahora pueden generar mensajes perfectamente escritos en cualquier idioma, adaptar una estafa a una víctima concreta o incluso suplantar la voz de alguien conocido.

Con la IA, las empresas se exponen más y los delincuentes tienen modos de ataque más potentes

Porque, por mucha defensa tecnológica que se ponga en marcha, el factor humano sigue pesando. Óscar Navarro, de S2Grupo, recordaba que “elevar la consigna de temperatura está al alcance de cualquier actor con acceso a un panel expuesto en Internet, sin que sepa nada de refrigeración. No es sofisticación técnica lo que ha permitido comprometer la cadena de frío de nueve países europeos, sino el incumplimiento sistemático de medidas básicas documentadas y conocidas desde la falta de cambio de contraseñas, supervisión de accesos de proveedores o desconexión de interfaces ”.

“Normalmente las tres reacciones que generan peligro en las personas son el miedo, la urgencia, o la influencia de la autoridad”, explica Marin Souiller, de Sosafe Solutions, una firma que ha desarrollado una herramienta para formar a los empleados ante los riesgos cibernéticos. Basta con tocar estas teclas en un trabajador, y la puerta se abre.

Ningún sector está a salvo

Los ciberdelincuentes no discriminan. Prácticamente ningún sector está a salvo ante posibles amenazas informáticas, desde el sector de la salud hasta organismos públicos. Cada vez que hay un ataque, la factura sube. Según un estudio de IBM, cada virus causa, cuando se ejecuta, un daño en promedio de cinco millones de dólares, lo que supone casi duplicar el impacto de 2020. EE.UU. es el país más perjudicado, mientras que otros informan culpan a Rusia, China y Corea del Norte como países de origen de los ataques.

“En el 90% de los casos el virus entra mediante las personas. Ahora gracias a la IA, el mensaje malicioso es mucho más preciso. Hay sistemas que estudian y analizan las superficies a atacar las 24 horas del día y al final encuentran una brecha”, expone Sergi Gil, socio de Ciberseguridad de KPMG en España. “El dilema para las empresas es actualizar. Porque para algunas de ellas esto supone parar el proceso productivo y esto representa un coste, con lo que aplazan las decisiones, pero el daño que pueden sufrir puede llegar a ser superior”.

Aún así, aunque la organización objeto de un ataque cumpla a rajatabla con sus obligaciones, puede que no sea suficiente. Hace años, una empresa tenía buena parte de sus sistemas dentro de sus propias instalaciones y podía controlar de manera más directa quién accedía a ellos. Hoy los empleados trabajan desde cualquier lugar, utilizan servicios en la nube y comparten información con proveedores y colaboradores externos.

Siguiendo con la metáfora médica, el paciente no sólo ahora tiene que preocuparse por su salud, sino que tiene que vigilar también a las personas que frecuenta. “El factor decisivo con el que hay que lidiar ahora es que estamos todos conectados”, advierte Flavia Santoro, directora del Barcelona Cybersecurity Congress, acontecimiento de referencia que ha tenido lugar esta semana. “ Una empresa ahora debería conocer y exigir que el proveedor con el que trabaja esté protegido”.

El otro elemento coyuntural que juega a favor de los ataques no es tecnológico, sino geopolítico. En el actual contexto de guerra híbrida, como se vio en el caso del robo de criptomonedas a Binance, supuestamente a cargo de Corea del Norte, hay actores poderosos que entran en juego. Para Sergi Gil, estos ataques estatales son otra versión de lo que se hacía antes con los espías y las acciones de sabotaje.

La principal diferencia suele estar en los objetivos. Mientras que el ciberdelincuente busca generalmente un beneficio económico, un Estado puede estar interesado en obtener información, mantener acceso a sistemas estratégicos durante años, interrumpir servicios esenciales o influir en la opinión pública de otro país. Los grupos respaldados por estados pueden contar con más recursos, especialistas y tiempo para preparar sus operaciones.

¿Es posible construir otra línea Maginot contra el invasor? “Las empresas se están quedando atrás”, advierten en el mencionado estudio de Softtek. Hay diferencias enormes entre unas compañías y otras. Las grandes organizaciones suelen disponer de equipos especializados, herramientas avanzadas y presupuestos importantes. Sin embargo, muchas pequeñas y medianas empresas siguen teniendo dificultades para cubrir aspectos básicos de seguridad. “No siempre es un problema de dinero. Seguimos viendo incidentes que podrían haberse evitado aplicando actualizaciones de seguridad, utilizando autenticación multifactor o configurando correctamente los sistemas. Son medidas conocidas desde hace años, pero todavía hay organizaciones que no las aplican”, señala Luis Corrons, security evangelist en la empresa Gen (la que lleva los antivirus Norton o Avast, entre otros). “Una pequeña empresa puede mejorar notablemente su protección sin realizar una inversión desproporcionada. En una gran organización, con miles de empleados y sistemas complejos, hablamos de presupuestos mucho mayores. Lo que sí está claro es que la seguridad no consiste en comprar una herramienta y olvidarse. Requiere mantenimiento, formación y capacidad para reaccionar cuando algo falla”.

El factor humano es el eslabón débil de la cadena, junto a la falta de actualizaciones e inversiones

El hecho de que ahora muchos empleados trabajen en remoto y las empresas hayan trasladado sus datos a servidores externos ha multiplicado los aspectos críticos en los que la empresa no mantiene control directo. “Hemos ganado muchísimo en comodidad, productividad y flexibilidad, pero también tenemos más sistemas, dispositivos y relaciones de confianza que vigilar”, reconoce Corrons. “Pero tampoco sería correcto decir que la nube o el teletrabajo son inseguros por naturaleza. Un servicio en la nube bien configurado puede ofrecer una protección muy superior a la que conseguiría una pequeña empresa con sus propios servidores”.

Winston Churchill dijo que el principal peligro de la Línea Maginot “residía en la falsa sensación de seguridad que proyectaba en la mente de los franceses”. Francia perdió la batalla con los nazis, pero al final ganó la guerra.

Originally reported by La Vanguardia.