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Sunday, 08 November 2026
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España queda anclada al modo reforzado eléctrico durante meses para evitar otro apagón a costa de precios récord

España queda anclada al modo reforzado eléctrico durante meses para evitar otro apagón a costa de precios récord

Hasta que las renovables no terminen de adaptar su control de tensión, hará falta disponer de los ciclos de gas para garantizar el suministro a costa de elevar el recibo en 4.350 millones en lo que va de año

El mercado eléctrico español seguirá funcionando en el modo seguridad activado desde el día después del apagón del 28 de abril de 2025 al menos durante varios meses más. A pesar de que ha transcurrido un año y medio desde el cero eléctrico que dejó al país a oscuras ... durante casi un día, a la adaptación del sistema para conseguir que las renovables aporten luz de forma más estable le queda mucho tiempo por delante. «Hasta que esa solución no funcione como un reloj suizo, estamos abocados al modo reforzado», explica Luis Rouco, coautor del primer informe preliminar del apagón del año pasado.

Desde aquel momento, el estado de la red eléctrica ha estado marcado por la conexión de un número extra de centrales de ciclo combinado (que son generadores síncronos) para asegurar el control dinámico de la tensión; y por la introducción de límites en la participación de la generación renovable en los servicios de balance.

Aunque el Gobierno negó cualquier acusación de estirar el uso de energías verdes al máximo posible como causa inicial del apagón, se han ido dando pasos para incorporar estas tecnologías verdes al control dinámico de la tensión con el denominado 'procedimiento de operación PO 7.40'. Es decir, para que su aportación a la red se parezca a la que inyectan sin sobresaltos los ciclos o las nucleares.

El objetivo de esta norma, aprobada en el verano de 2025 es integrar a las instalaciones de energías renovables, al almacenamiento y a la demanda para mantener la estabilidad del voltaje en la red de transporte y variaciones bruscas o, directamente, apagones. «Pero es un proceso que, aunque se acelere, va a tardar un tiempo en asentarse», indica Rouco, también profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia Comillas, investigador de su Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) en una conversación con ABC. Diversas fuentes del sector energético confirman que se han ido haciendo pruebas para testar esta implantación, pero su complejidad impide aclarar una fecha en la que el sistema funcione sin el modo reforzado con el que trabaja desde el apagón hasta hoy mismo.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo ha aprobado modificaciones puntuales de la planificación de la red de transporte que contempla inversiones de más de 1.300 millones de euros en equipos de control de tensión. Aunque «es cierto que la incorporación efectiva a la red de esos equipos se demorará varios años por los plazos de entrega de los mismos y la adaptación de las instalaciones para su conexión», explica Luis Rouco.

Un coste de 123 euros por hogar

La primera gran consecuencia de todo este refuerzo, más allá de la garantía de suministro para evitar otro apagón, es que el consumidor final tiene que pagar más por la luz que antes. Es decir, garantizar el suministro cuesta dinero. Y ese coste va incluido en las facturas, aunque el recibo no muestre un epígrafe concreto en el que se indique cuánto se está abonando para evitar otro cero eléctrico. En lo que va de año, hasta el pasado 31 de octubre, el conjunto de las facturas habían asumido un sobrecoste de 4.350 millones de euros para evitar un nuevo 'shock' de la luz, según los datos recopilados de Red Eléctrica.

Si lo cuantificamos por cada hogar, un análisis de papernest con datos mensuales del operador eléctrico estima que la factura de un hogar estándar, aquel que tiene contratados 4,6 kilovatios (kw) de potencia y consume al año 3.500 kw, ha pagado 123 euros de más entre mayo de 2025 y septiembre de 2026. Ese importe no va a pagar la energía que consume sino a las actuaciones que sirven para garantizar el suministro de forma segura. Además, ese propio análisis destaca que con el coste medio del año anterior al apagón, ese mismo hogar habría pagado 45 euros menos.

Para rizar el rizo, la cotización del gas natural ha alcanzado esta semana su máximo desde hace cuatro año, elevando aún más la factura eléctrica para mantener la seguridad que dan los ciclos

El recibo se encuentra aún más presionado en este tramo final del año por un inicio de otoño más seco de lo habitual, sin apenas viento y con menos horas de sol en los tramos de mayor consumo doméstico tras el último cambio horario. De hecho, los ciclos combinados son las centrales que más aportan al mix eléctrico en lo que va de noviembre: un 27,5% de la luz procede de estas instalaciones, muy por delante de las nucleares (18,4%), pero también de las fotovoltaicas (19%), las eólicas (15,8%) o las hidráulicas (7,5%), según el último dato actualizado por REE.

El gas mundial, disparado

De hecho, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista ha llegado a alcanzar esta semana los 246 euros/Mwh, lo que supone un nuevo máximo anual y su mayor precio desde hace ya cuatro años. Según los últimos datos del Operador del Mercado Ibérico de la Electricidad (OMIE) este precio supone un encarecimiento del 400% en el último año. Esto es, el precio de generación eléctrica -por el que se rigen ocho millones de hogares con tarifa PVPC- se ha multiplicado por ocho en apenas 12 meses.

Los ciclos disparan la factura porque utilizan el gas natural como materia prima, y éste se encuentra completamente desbocado en el mercado internacional como consecuencia de la guerra de Irán y la de Ucrania, además de las tensiones geopolíticas que acechan a medio mundo. La cotización del TTF -el futuro que mide el precio del gas- ha superado estos últimos días los 100 euros/MWh, una referencia que no se veía desde que Rusia comenzó la invasión ucraniana. Y esos costes se reflejan directamente en la producción de los ciclos y en el 'pool' diario. A cambio, los ciclos son la tecnología que aporta la seguridad de suministro en el sistema español.

Se da la circunstancia de que muchas de estas centrales térmicas que funcionan con gas comienzan a necesitar más mantenimiento y renovación después de 20 años de vida que cumplen algunas de estas instalaciones. «La flota de ciclos es formidable en España, pero ya tienen 20 años y hay que hacer tareas de mantenimiento mayores que requieren grandes inversiones», recuerda Luis Rouco. De ahí que se haya puesto en marcha el mecanismo de capacidad, una retribución por la que el sistema abona un extra a estas centrales para que estén a disposición. Es decir, que se activen cuando la red lo necesite, rápidamente, para volver a garantizar el suministro aunque sea a coste de los precios récord que está marcando la luz.

Originally reported by ABC.