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Sunday, 01 November 2026
Science

'El niño va lento...': señales de alarma del neurodesarrollo | El Correo

Hay muchas señales de alarma -de distinta intensidad- en el desarrollo neurológico. Y una bandera roja que las familias de niños y niñas pequeños no ... deberían ignorar: «La señal que más se pasa por alto no es que el menor 'vaya más lento', sino que 'se desconecta' de los adultos. ¿Qué significa esto? Que establece poco contacto visual, no comparte intereses (no mira lo que tú miras, no te enseña cosas), no señala para mostrar o no responde al nombre de forma consistente. Lo que sucede es que esos signos sociales y comunicativos tempranos, a veces antes de que haya palabras, suelen confundirse con que 'es tímido', 'es independiente' e incluso se les quita importancia diciendo: 'ya hablará'». Cecilia Paredes, neuropediatra y miembro del grupo de trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), orienta a las familias sobre a qué signos estar atentos y cuándo consultar con los profesionales.

En lo motor

«No caminar de forma independiente después de los 18 meses ya se considera una señal clara de alarma», advierte la experta, quien recomienda hacer una consulta «sin esperar hasta los dos años, ya que entonces puede ser tarde para empezar a estudiar causas y activar apoyos». También es preocupante -señala- «que el bebé no sea capaz de sostener la cabeza más allá de los 3 meses, no se siente ni se apoye en torno a los 9 meses o no haga pinza fina (coger cosas pequeñas entre pulgar e índice) entre los 10 meses y el año».

La neuropediatra aconseja a los padres observar si el bebé «explora con el cuerpo de forma variada: es decir, se sienta estable, rota, se apoya con ambas manos, cambia de postura, intenta desplazarse y usa los dos lados del cuerpo de manera parecida... Si siempre se mueve igual, evita ciertas posturas, se cae en exceso para su edad o hay asimetrías mantenidas (usar mucho más una mano o una pierna), conviene comentarlo porque no solo importan los plazos, también la calidad del movimiento».

Sostiene la doctora que el cuerpo muchas veces habla antes que las palabras: «Hoy sabemos que en algunos niños que luego serán diagnosticados de trastornos del neurodesarrollo pueden aparecer señales motoras tempranas, por ejemplo control postural más inmaduro o menos habilidades finas».

Lenguaje

En lo que respecta a la adquisición del lenguaje, aunque hay variaciones entre niños, desde la SENEP indican como «señales 'tope' sencillas» que no balbucee entre los 9 y los 12 meses, que no emita palabras reconocibles (no perfectas) hacia el año y medio y que no combine dos palabras con 2 años. «En lenguaje no es solo cantidad, importa el uso comunicativo. Un niño puede decir palabras sueltas (colores, números...) y, sin embargo, no usarlas para pedir, compartir o responder. Si el lenguaje no sirve para conectar o viene acompañado de poca mirada o pocos gestos implica mayor vigilancia».

Interacción social

En el aspecto social, las claves tempranas «son muy concretas», advierte Cecilia Paredes: «Sonrisa social, contacto visual, respuesta al nombre, gestos para comunicarse (saludar, señalar, mostrar) y, sobre todo, atención compartida, esto es, que el niño pueda alternar la mirada entre un objeto y el adulto para compartir interés. Ese 'mira lo que estoy viendo yo' es un pilar del lenguaje y la relación».

Recomienda también prestar atención a la forma en la que el niño o la niña juegan: «Si aparece el juego funcional (usar el juguete como es) y, más adelante, el juego simbólico (hacer 'como si…'). La falta de juego simbólico a los 2 años, sumada a dificultades en gestos y atención compartida, orienta a pedir una evaluación»

- ¿Qué cambia entre intervenir a los 12 meses frente a hacerlo cuando el menor ya ha cumplido 2 años?

- Intervenir antes cambia porque el cerebro del bebé y del niño pequeño está en una etapa de máxima plasticidad: aprende a una velocidad enorme y el entrenamiento (sobre todo si guía a los padres en el día a día) puede redirigir trayectorias. Un ejemplo simple: si a los doce meses detectamos que un bebé no señala, no muestra y no comparte atención, podemos empezar a 'enseñar' esas habilidades en rutinas diarias (comida, baño, juego...). Si esperamos hasta los veinticuatro meses, muchas veces ya hay un retraso más consolidado en lenguaje y juego, y cuesta más recuperar terreno.

¿Le hablo en un solo idioma o en dos a la vez?

Hablarle al bebé en dos idiomas hace que aprendan a hablar más tarde. Es un mito muy extendido que, a veces, provoca que un verdadero problema en el desarrollo del lenguaje pase inadvertido. «La ciencia avala que hablarle a un bebé en dos idiomas no provoca un retraso del lenguaje. Los niños bilingües alcanzan los principales hitos del lenguaje a edades similares a los monolingües y la exposición temprana a dos lenguas no aumenta el riesgo de presentar un trastorno del desarrollo del lenguaje», resuelve la duda Raquel Buenache Espartosa, neuropediatra y portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica. Asegura la especialista que «los bebés sanos son capaces de diferenciar dos lenguas desde edades muy tempranas. Por tanto, no hay que recomendar a una familia que abandone una de sus lenguas para prevenir un supuesto retraso del lenguaje». Si existe un verdadero trastorno del lenguaje -asegura la experta- «este se manifestará en las diferentes lenguas que utiliza el niño». De modo que el bilingüismo «no debe utilizarse para explicar o minimizar una dificultad persistente».

Originally reported by El Correo.