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Sunday, 01 November 2026
Science

Hallan un posible nuevo planeta oculto más allá de Plutón

Podría tratarse de un mundo nuevo dentro de nuestro sistema solar. Un planeta enano hasta ahora desconocido, atisbado por primera vez gracias al Observatorio Vera C. Rubin en las gélidas y oscuras profundidades del espacio, mucho más allá de la órbita de Plutón. Se ... llama 2026 ED138 y, si se confirman las primeras estimaciones, podría estar entre los cuerpos más grandes descubiertos hasta ahora en esa remota frontera.

Los astrónomos han estimado que su diámetro oscila entre 600 y 1.500 kilómetros. La horquilla es amplia, pero incluso en su extremo inferior sería un mundo considerable. Su brillo y distancia, de hecho, sugieren que podría tener masa suficiente para que su propia gravedad le haya dado una forma casi esférica, una de las condiciones que definen a los planetas enanos y los distinguen de los asteroides. De momento, sin embargo, ED138 es solo un candidato. El estudio preliminar lo sitúa, además, entre los diez objetos transneptunianos de mayor brillo intrínseco conocidos.

El anuncio de este hallazgo, hecho público por el Centro de Planetas Menores (MPC) de la Unión Astronómica Internacional (IAU), marca un verdadero hito en la exploración de las fronteras de nuestro sistema, porque ha sido el recién inaugurado Observatorio Vera C. Rubin el responsable de 'encender la luz' en esta remota parcela de nuestro sistema planetario.

Entre miles de millones de puntos de luz

La historia de este descubrimiento arrancó la noche del pasado 13 de octubre. Matthew Holman, astrónomo del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian, se encontraba procesando una auténtica avalancha de datos recopilados por el observatorio Rubin durante sus primeras fases de prueba a principios de ete año. Para analizar tal cantidad de información, Holman utilizó un código informático desarrollado junto a su colega Kevin Napier, una herramienta diseñada específicamente para escudriñar miles de millones de diminutos puntos de luz y encontrar aquellos que, al moverse, correspondieran a un mismo cuerpo celeste.

De este modo, Holman encontró un cuerpo demasiado brillante para pasar inadvertido a semejante distancia. «Mi primera reacción -explica el científico- fue de incredulidad y entusiasmo. Los objetos como este son muy poco frecuentes, así que enseguida empecé a comprobar si el código informático, o yo mismo, habíamos cometido algún error ».

Pero no había errores. A partir de ese instante, Mario Jurić, científico principal del Sistema Solar en el observatorio Rubin y profesor de la Universidad de Washington, encontró 20 observaciones previas del escurridizo objeto que se remontaban al 4 de marzo. En total, el telescopio principal había 'cazado' a 2026 ED138 ni más ni menos que en 30 ocasiones durante 20 noches distintas. Y por si fuera poco, rastreos posteriores en los extensos archivos de la Cámara de Energía Oscura (DECam), también montada en Chile, permitieron a los científicos encontrar el sutil rastro lumínico del objeto en observaciones de hace una década, en 2016. Con toda esta información, el equipo pudo trazar con una precisión milimétrica su inmensa órbita alrededor de nuestra estrella.

Una frontera llena de mundos helados

ED138 se encuentra a unas 46 unidades astronómicas del Sol. Una unidad astronómica (UA) equivale a la distancia media entre la Tierra y nuestra estrella, que es de 150 millones de km. Plutón, por comparación, orbita a una media de 40 UAs. ED138, por tanto, pertenece a la familia de los 'objetos transneptunianos', llamados así porque se mueven más allá de la órbita de Neptuno.

La NASA ha catalogado ya más de 2.000 objetos transneptunianos, aunque se calcula que podrían existir cientos de miles de cuerpos de más de cien kilómetros

La región más conocida es el cinturón de Kuiper, una franja en forma de anillo que se extiende aproximadamente entre las 30 y las 50 unidades astronómicas y que es rica en restos helados de la formación del Sistema Solar. La NASA ha catalogado ya más de 2.000 objetos transneptunianos, aunque se calcula que podrían existir cientos de miles de cuerpos de más de cien kilómetros.

Entre los más conocidos están Plutón (degradado a planeta enano en 2006), Éride, Haumea y Makemake, los cuatro planetas enanos reconocidos que orbitan más allá de Neptuno. El quinto, Ceres, está en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter. Otros cuerpos grandes, como Quaoar, de unos 1.094 kilómetros de diámetro, y Orcus, cerca de 950, también se estudian como posibles planetas enanos, aunque no figuran en la lista oficial.

El violento pasado del Sistema Solar

Sin embargo, lo que más intriga a los astrofísicos no es solo el tamaño o la distancia de 2026 ED138, sino su inusual trayectoria. Los datos, de hecho, revelan que la órbita de este posible planeta enano está inclinada nada menos que 25 grados con respecto al plano del Sistema Solar, el 'disco' imaginario en el que orbitan la gran mayoría de los planetas.

Esta pronunciada inclinación lo clasifica de inmediato como un objeto transneptuniano 'clásico caliente'. En términos sencillos, es como si una inmensa bola de billar hubiera golpeado violentamente a ED138, desviándolo para siempre de su rumbo original. Los investigadores sospechan que, en los turbulentos albores del Sistema Solar, hace miles de millones de años, las fortísimas interacciones gravitacionales con el gigante Neptuno actuaron como una poderosa catapulta, alterando drásticamente la órbita de esa gran roca helada y empujándola a su desequilibrada trayectoria actual.

Si se confirma como planeta enano, ED138 se uniría a una familia de mundos muy pequeña

Estudiar este tipo de 'órbitas rebeldes' resulta de vital importancia, porque las trayectorias, la composición y el tamaño de estos distantes objetos son, en realidad, valiosos 'fósiles en movimiento' que nos permiten comprender cómo se formó nuestro sistema, cómo migraron los planetas gigantes a lo largo del tiempo y de qué manera incontables mundos menores terminaron dispersos en medio de ese colosal caos gravitatorio.

La mayor película de la Historia

El hecho de que un cuerpo del tamaño de la península ibérica haya pasado inadvertido hasta ahora tiene una explicación muy sencilla. 2026 ED138 se encuentra en una región del firmamento peligrosamente cercana al plano de la Vía Láctea, un abigarrado telón de fondo atestado por el brillo de millones de estrellas. Para la inmensa mayoría de los telescopios, buscar algo allí es, literalmente, como intentar distinguir el brillo de una cerilla en medio de un enorme incendio forestal.

Pero eso es precisamente lo que ha hecho el Observatorio Vera C. Rubin, situado en el cerro Pachón de Chile, a 2.682 metros de altitud. Equipado con un espejo principal de 8,4 metros y la cámara digital más grande jamás construida para la astronomía (con 3.200 megapíxeles), este telescopio es capaz de cartografiar el cielo entero del hemisferio sur cada pocos días. «El superpoder del observatorio Rubin -subraya Edward Ajhar, director del programa de la NSF- es su capacidad para captar con claridad el movimiento y el cambio de una vasta cantidad de objetos y fenómenos que los humanos nunca habían visto antes. Ese poder amplía enormemente nuestra capacidad para revelar y comprender cosas nuevas sobre nuestro Sistema Solar, la Vía Láctea y miles de millones de otras galaxias en todo el Universo».

De hecho, la actual campaña principal de observación, conocida como el Legacy Survey of Space and Time (LSST) que arrancó el pasado mes de junio, funcionará a efectos prácticos como la mayor película time-lapse jamás grabada de nuestro universo, con diez años ininterrumpidos de duración.

Solo en abril, en las fases previas, el equipo ya había enviado las observaciones de más de 11.000 asteroides nuevos, incluyendo cerca de 380 objetos transneptunianos absolutamente desconocidos. Pero eso era, como ellos mismos reconocieron, tan solo la punta del iceberg.

«Si se confirma como planeta enano -concluye Holman-, ED138 se uniría a una familia de mundos muy pequeña. Rubin volverá a fotografiar todo el cielo austral una y otra vez durante diez años, así que cualquier otro mundo que esté escondido en los rincones que las investigaciones anteriores omitieron está ahora a nuestro alcance».

La confirmación final de la naturaleza planetaria de 2026 ED138 requerirá de futuras observaciones infrarrojas (probablemente a cargo del telescopio espacial James Webb) para limitar y determinar con exactitud su tamaño real. Pero una cosa parece segura: la oscuridad que rodea a los confines de nuestro Sistema Solar se está disipando rápidamente, desvelando que nuestro vecindario cósmico es un lugar mucho más grande, complejo y fascinante de lo nunca habíamos imaginado.

Originally reported by ABC.