Hipertensión en el embarazo y menopausia precoz: el corazón de la mujer entra en las guías
Una mujer de 42 años entra en la consulta para un chequeo. Tensión correcta, colesterol algo alto, no fuma. La calculadora dice que su riesgo de infarto es bajo y el médico la despide hasta dentro de cinco años. Nadie le pregunta por la hipertensión que tuvo durante el embarazo ni la edad a la que entró en menopausia.
Durante décadas, esta ha sido la práctica habitual. Ahora las sociedades de cardiología mundiales han decidido que esas dos preguntas importan, y mucho. La nueva guía del Colegio Americano de Cardiología (ACC) y la Asociación Americana del Corazón (AHA), publicada en marzo, convierte la historia ginecológica en una pista para saber cómo está su corazón.
La mujer no es un hombre pequeño
La cardiología moderna se construyó sobre cuerpos masculinos. Los grandes estudios del siglo XX sobre el infarto y el colesterol reclutaban a varones de mediana edad, mientras las mujeres en edad fértil quedaban fuera por miedo a dañar un posible embarazo y porque sus ciclos hormonales "ensuciaban" los datos.
Las conclusiones de estos estudios se trasladaron después a las mujeres, y se definieron los síntomas "típicos" del infarto, las dosis de los fármacos y las fórmulas de riesgo de acuerdo a un paciente varón.
Una revisión de más de 1.000 ensayos cardiovasculares realizados entre 2017 y 2023, publicada en JAMA Network Open, encontró que solo el 41% de los participantes eran mujeres. Menos de un tercio de los grandes ensayos desglosaba sus resultados por sexo. Otro análisis de casi 1.600 ensayos publicado en Clinical Research in Cardiology, de 2018 a 2024, llega a la misma conclusión: ellas siguen infrarrepresentadas, sobre todo en los estudios de infarto e insuficiencia cardiaca.
Las mujeres presentan síntomas del infarto distintos a los de los manuales, y suelen tener lesiones en las arterias pequeñas del corazón. Y hay que tener en cuenta que a lo largo de la vida atraviesan dos etapas que ningún hombre vive: el embarazo y la menopausia. La nueva guía admite que estas dos etapas dejan huella en el corazón.
La nueva guía firmada por el ACC, la AHA y otras nueve sociedades médicas se centra en el colesterol y las grasas de la sangre, pero incorpora dos novedades importantes.
La primera es una nueva calculadora, PREVENT, que estima la probabilidad de sufrir un infarto o un ictus en los próximos diez años y también en los próximos treinta. Ese horizonte largo cambia el diagnóstico de muchas mujeres. A los 40, casi todas salen con un riesgo "bajo" a diez años, aunque vayan camino de un problema serio a los 60.
La segunda novedad es la que más afecta a las mujeres. La guía pide al médico que no se quede en el número. Después del cálculo, debe revisar los llamados "potenciadores del riesgo". Su presencia puede justificar una vigilancia más estrecha o empezar antes un tratamiento, como las estatinas para reducir el colesterol.
Entre esas señales de alerta, la guía señala varias que solo pueden darse en una mujer:
- Complicaciones del embarazo: preeclampsia (tensión muy alta durante la gestación), hipertensión gestacional, diabetes del embarazo, parto prematuro o un bebé con bajo peso.
- Menopausia precoz: antes de los 40 años o entre los 40 y los 45, ya sea natural o por la extirpación de los ovarios.
- Síndrome de ovario poliquístico, un trastorno hormonal frecuente.
- Abortos espontáneos repetidos y una primera regla muy temprana.
- A estos se suman enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide, mucho más habituales en mujeres.
Los especialistas suelen describir el embarazo como una prueba de esfuerzo natural para las arterias. Si el sistema cardiovascular "suspende" durante esos nueve meses, significa que con mucha probabilidad fallará en la tercera edad. Y las cifras son contundentes. Un metaanálisis que reunió datos de más de 6,4 millones de mujeres concluyó que haber sufrido preeclampsia duplica el riesgo de infarto, ictus y muerte cardiovascular, y lo multiplica por cuatro en el caso de la insuficiencia cardiaca. Un trabajo anterior publicado en el BMJ ya apuntaba en la misma dirección.
Con la menopausia ocurre algo parecido. Los estrógenos mantienen las arterias jóvenes y elásticas, y perderlos antes de tiempo elimina esta protección. Según datos agrupados de varios estudios, el riesgo de ictus crece un 57% cuando la menopausia llega entre los 40 y los 44 años, y un 69% si se adelanta a los 35-39.
La primera causa de muerte femenina
En España, las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos siguen siendo la principal causa de muerte entre las mujeres. Si miramos la población general, el cáncer lleva la delantera como causa de mortalidad total, pero si separamos por sexos, en la mujer la primera causa de mortalidad es la enfermedad cardiovascular, según los datos provisionales de 2025 del Instituto Nacional de Estadística.
Solo el año pasado, los ictus mataron a 12.353 mujeres y la insuficiencia cardiaca, a 11.194. Y, sin embargo, a ellas se les habla menos de su riesgo cardiovascular y reciben con menos frecuencia fármacos para bajar el colesterol. Se pierden así oportunidades de prevención porque nadie conecta lo que ocurrió en el paritorio con lo que puede pasar en el corazón veinte años más tarde.
Los médicos españoles no se rigen por las guías estadounidenses, sino por las de la Sociedad Europea de Cardiología, que calculan el riesgo con otra herramienta, SCORE2. Las recomendaciones europeas ya mencionan la preeclampsia y la menopausia precoz como motivos para vigilar más a una paciente. Pero esos datos siguen sin entrar en las calculadoras que se usan a diario en consulta.
Cuatro preguntas para la próxima consulta
Mientras las guías se ponen al día, la herramienta más eficaz está en manos de la propia paciente: contar su historia ginecológica al médico de cabecera o al cardiólogo. Estas son las cuatro preguntas fundamentales: ¿Tuve preeclampsia, tensión alta o diabetes en algún embarazo?, ¿Algún parto fue prematuro o mi bebé nació con bajo peso?, ¿A qué edad tuve la última regla? ¿Me extirparon los ovarios?, ¿Tengo ovario poliquístico o alguna enfermedad autoinmune?
Si usted ha respondido “Sí” a alguna de estas preguntas, su médico debería comenzar a vigilar más de cerca su tensión, el azúcar y el colesterol. Y reforzar lo que ya sabemos que protege el corazón: no fumar, moverse a diario, comer bien y dormir lo suficiente.
*La doctora María Isabel Tejeda González es médico internista en la Clínica Neleva.
Una mujer de 42 años entra en la consulta para un chequeo. Tensión correcta, colesterol algo alto, no fuma. La calculadora dice que su riesgo de infarto es bajo y el médico la despide hasta dentro de cinco años. Nadie le pregunta por la hipertensión que tuvo durante el embarazo ni la edad a la que entró en menopausia.
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