La seguridad interna de la acampada de Sol corta el paso a un policía que perseguía a un ladrón que se mezcló entre las tiendas
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Un policía de paisano que perseguía a un presunto ladrón por el distrito Centro de Madrid se vio obligado a retirarse el domingo por la mañana después de que varios integrantes del servicio de seguridad interna de la acampada de la Puerta del Sol le cortaran el paso y acabaran rodeándolo, según explican fuentes policiales GRAN MADRID. El sospechoso logró frustrar la persecución entre las tiendas de campaña instaladas en la plaza.
Según la secuencia de los hechos, uno de los miembros del equipo de seguridad interna se interpuso en el camino del agente cuando este trataba de seguir al presunto ladrón. El policía lo flanqueó para continuar la persecución, momento en el que el integrante de la acampada gritó «policía». A continuación, «alrededor de 20 personas» rodearon al agente, que terminó retirándose.
El episodio se produce en una acampada que ha organizado sus propios mecanismos de vigilancia y seguridad interna. Los participantes cuentan con las comisiones de «mediación» y «cuidados», dos estructuras que aparecen recogidas en los protocolos internos de la protesta.
Protocolos internos de seguridad
La comisión de «mediación» ejerce funciones de vigilancia del cumplimiento de las normas de la acampada y tramita posibles expulsiones. Los documentos recogen que tiene potestad sancionadora y que entre sus competencias figuran la organización de turnos en las entradas y «la formación de cordones».
Por su parte, «cuidados» tiene una función complementaria. Según sus protocolos, se ocupa de prestar apoyo sanitario y psicosocial, además de atender a quienes comunican haber sufrido una agresión. Uno de sus documentos establece que «la persona agredida nunca tiene que educar al agresor, para mediar está cuidados».
El encontronazo con el policía no fue el único incidente relacionado con la seguridad de la acampada registrado el domingo. A primera hora, agentes de la Policía Nacional detuvieron a un hombre acusado de agredir sexualmente a una persona que dormía en una de las tiendas instaladas en Sol.
Versiones contradictorias
Según el atestado, el hombre irrumpió en la tienda y restregó sus genitales contra la víctima. Cuando esta le recriminó su actitud, dos jóvenes acampados salieron en su defensa. Entonces, el presunto agresor se abalanzó sobre ambos y comenzó a propinarles puñetazos. A continuación, una patrulla de agentes de paisano acudió a la plaza tras recibir un aviso de la Sala de Operaciones del 091. Los policías localizaron al presunto agresor en otra tienda de campaña.
La versión recogida en el atestado difiere de la que los acampados difundieron en un comunicado. «Una compañera fue agredida en su tienda, pidió ayuda y un compañero acudió a defenderla. Recibió puñetazos. Fue la acampada, con su equipo de mediación y vecinas, quien sacó al agresor de la plaza», sostuvieron.
En ese mismo texto, los manifestantes aseguraron que «la policía vino, habló con la víctima delante de él y se fue sin llevárselo». Según su relato, después de que los agentes abandonaran la plaza. «Al irse la policía, el agresor volvió a entrar. Agredió a más personas: a otra compañera le abrió una brecha en el ojo de un puñetazo», afirmaron.
Los acampados sostuvieron que tuvieron que expulsar al hombre «por segunda vez» y que tras este nuevo episodio se produjo el «despliegue policial, que recorrió la plaza buscando a quienes habían defendido a sus compañeras».
El comunicado concluyó con una reivindicación del sistema de apoyo organizado por los propios participantes: «La policía no nos salvó. Nos cuidamos entre nosotras, con los medios que tenemos».