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Sunday, 18 October 2026
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Luis Pérez de Ayala (Cuatrecasas): “No podemos dejar que los abogados jóvenes aprendan de la IA”

Luis Pérez de Ayala (Madrid, 1963) asumió el cargo de presidente no ejecutivo de Cuatrecasas en enero. El despacho, de raíces catalanas, facturó 447 millones de euros en el último ejercicio. Su aspiración apunta a consolidarse como uno de los grandes jugadores internacionales en el tablero legal. En su primera entrevista desde el nombramiento, Pérez de Ayala hace balance de la estrategia del bufete y analiza cómo la inteligencia artificial ha transformado el negocio legal. Recibe a EL PAÍS en un despacho impoluto. Un contador de gas amarillo llama la atención. “Es un regalo que me hicieron cuando me fui de Enagás. Es la envidia de los socios. Hay lista de espera para ver quién se lo queda cuando me jubile”, explica con ironía.

Pregunta. Usted es el primer madrileño que preside la firma. ¿Supone eso una revolución?

Respuesta. Somos de origen catalán y es algo de lo que estamos orgullosos, pero hace tiempo que dejamos de ser una firma catalana o nacional. Somos un despacho internacional. Era cuestión de tiempo que llegase un presidente no catalán, y es posible que en un tiempo vengan los primeros ejecutivos no españoles.

P. ¿Cuál es el motor económico de la firma?

R. Todavía un porcentaje muy alto de los ingresos sigue siendo España, en concreto el área de fusiones y adquisiciones (M&A). Le sigue fiscalidad. En tercer lugar, la litigación y el arbitraje.

P. ¿Será 2026 un año de buena facturación?

R. Las previsiones se cumplen holgadamente, pero no nos obsesiona el incremento de la facturación. Creemos que el futuro está en mejorar la eficiencia, pero no necesariamente a costa de un incremento de la facturación. Otras firmas tienen esta estrategia, que es legítima y respetamos. Pero no es la nuestra.

P. ¿Cómo mejorar la rentabilidad y seducir a los grandes clientes?

R. Es difícil. España es el país que mejor ha sobrevivido a la entrada de las firmas inglesas y ahora de las americanas. Obviamente hay cosas en las que no podemos competir con ellos, las firmas americanas tienen cautivos a una serie de clientes para operaciones multinacionales. Es difícil pensar que una de las grandes tecnológicas americanas vaya a hacer una operación con un despacho español. Pero hay una grandísima franja de empresas de altísimo nivel y con una enorme facturación; a ellas sí podemos y debemos aspirar.

P. Garrigues cambió su sede en Madrid y se mudó a las Torres Colón. ¿Se les queda a ustedes pequeña la sede de Almagro?

R. A corto plazo no nos planteamos movimientos. Estamos muy cómodos aquí y tenemos un contrato con recorrido. Hasta dentro de dos o tres años no nos lo planteamos.

P. ¿Hay un repunte en temas de energía?

R. Sí, se ha notado muchísimo. Han existido varias oscilaciones en el sector energético y hay una gran cantidad de demanda de servicios jurídicos. Paradójicamente ahora hay cierta retracción, pero creemos que será temporal. Europa necesita plantearse una modificación de sus políticas energéticas. España también. Eso dará trabajo a los abogados.

P. ¿Cómo valora la avalancha de laudos contra España por la reforma energética?

R. La batalla dura 12 años y no parece que vaya a terminar. Teníamos un déficit eléctrico estructural inasumible y era evidente que había que hacer algo. Se optó por una reforma drástica que sirvió para atajar el déficit, es verdad que hubo centenares de reclamaciones dentro y fuera del país. España se defiende con las armas que tiene a su alcance. Es una buena defensa y creo que la Unión Europea la apoya. Es probable que en algunos casos acabe pagando, pero las consecuencias económicas no serán mucho más negativas que las que ya sufrimos.

P. ¿La IA quitará el trabajo a los abogados? ¿Habrá despidos?

R. La IA es una revolución cuyo alcance aún no tenemos claro. Cada despacho tiene su estrategia. ¿Puede afectar a medio plazo? No lo sabemos. Nosotros hasta ahora no nos estamos planteando reducción del personal.

P. ¿Es partidario de bajar tarifas para ganar cuota de mercado gracias a la tecnología?

R. Creo que el debate no es subir o bajar, sino cómo cambiar el modelo de servicio. Sería un error pensar que todo el beneficio de la IA debe irse a los clientes, como sería un error pensar que nos lo vamos a apropiar los despachos. Tendremos que cambiar el modelo de facturación y pensar en el valor que los despachos aportamos a los clientes. La facturación en función del tiempo dejará de ser una referencia.

P. ¿La profesión está en peligro?

R. Radicalmente no. Somos necesarios. Hay cosas que no pueden cambiar. Pero no podemos dejar que los abogados jóvenes, en lugar de aprender de los veteranos, aprendan de la IA. ¿Habrá menos abogados? Tal vez. ¿Cambiarán las estructuras? Tal vez. Pero seguiremos siendo necesarios. Incluso si todos nuestros clientes se dotan de sistemas y agentes de inteligencia artificial.

P. ¿Cómo maneja la presión?

R. El teléfono puede sonar a cualquier hora. Bienvenido sea. Pero efectivamente, no es fácil de manejar. La edad me ha ayudado a sobrellevar bien la presión y el estrés.

P. El consejero delegado de Cuatrecasas es Javier Fontcuberta. ¿Cómo valora su labor?

R. Tiene una capacidad de trabajo y sacrificio absolutamente brutal, impresionante. Es un hombre que pregunta y escucha muy bien a su alrededor. Cuando debe ir por un camino lo afronta sin dudar.

P. Como jurista, ¿qué piensa de lo ocurrido con Maricarmen Abascal?

R. Mi reflexión como abogado es que los problemas estructurales se deben resolver con soluciones bien meditadas. Tratar de resolver un problema que existe, y nadie puede negarlo, como es la vivienda, con decisiones legislativas o con procesos legislativos muy acelerados no suele ser bueno a largo plazo.

P. ¿Se abusa de los decretos leyes?

R. Hay un uso excesivo de los decretos leyes, sin duda, que en parte se debe a la situación del Parlamento. Obviarlo es absurdo. No es la mejor técnica legislativa.

Originally reported by EL PAÍS.