MADRID, OCRTVE / Luis Tabuenca y los pliegues de la memoria - Scherzo
MADRID, OCRTVE / Luis Tabuenca y los pliegues de la memoria
Madrid. Teatro Monumental. 16 de octubre de 2026. Damián del Castillo, barítono; Esmeralda Espinosa, mezzosoprano; Ekaterina Antipova, contralto. Coro y Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Thomas Herzog. Obras de Tabuenca (Rémanence) y Grieg (Landkjending, op. 31, y Olav Trygvason, op. 50).
El zaragozano Luis Tabuenca (1979) ganó con Rémanence la 43.ª edición del Premio Reina Sofía de la Fundació Ferrer Salat. La obra ha sido estrenada por la Orquesta Sinfónica de RTVE, dirigida por el suizo Thomas Herzog. Se trata del premio de composición mejor dotado de Europa (100.000 €) y se amplía en la próxima edición con otros dos de cincuenta y veinticinco mil euros, aunque estos no incluyen el compromiso de estreno que sí tiene el primero. Tabuenca, que se inició como percusionista, es un compositor de interés y Rémanence, una obra muy bien realizada. Es una reflexión sonora sobre la memoria, ya que la obra se reescribe continuamente a partir de una especie de palimpsesto sobre lo ya oído, lo que permite tensiones y distensiones, explosiones sonoras y momentos tenues en un discurso formal coherente que avanza hasta diluirse en un silencio que quizá los oyentes tengan que reorganizar. Obra profesional que no desmerece en nada frente a las premiadas en años anteriores. La Orquesta Sinfónica de RTVE la montó con todo cuidado y creo que el director también se la tomó muy en serio, logrando una versión válida.
La segunda parte estaba constituida por dos obras de Edvard Grieg relacionadas entre sí y escasamente conocidas en España, al igual que ocurre con su temática. Landkjending, op. 31, fue compuesta en 1872 por un autor que no había llegado a la treintena y se basa en un texto de Bjørnstjerne Bjørnson, el futuro premio Nobel de Literatura de 1903, que narra solemnemente el avistamiento de la costa de Noruega por Olav Trygvason, que sería el primer rey vikingo cristiano. Precisamente Olav Trygvason, op. 50, era la segunda obra de Grieg interpretada en esta ocasión, con textos del mismo escritor. Forma parte de una ópera no terminada y concebida en torno a 1873. Iba a ser una obra en honor de ese rey, pero, abandonada en la tercera escena, se convierte en un alegato en favor de los antiguos dioses nórdicos. Demasiado dilatada y notablemente enfática, la obra resulta bastante reiterativa. Música romántica más de cartón piedra que otra cosa, se acerca mucho más a Meyerbeer que a Wagner y no es tan acertada como otras músicas dramáticas de Grieg, como el inolvidable Peer Gynt o Sigurd Jorsalfar, que son posteriores, aunque no mucho, pero ya suponen un cambio orquestal muy notable. No es que se trate de mala música, ya que un compositor de primera categoría nunca la hace mala y hasta Beethoven tiene su Batalla de Vitoria, pero resulta menos esencial que otras suyas. En todo caso, y aunque para un público español argumentalmente digan poco y sean difíciles de entender, el hecho de dar a conocer unas obras prácticamente inéditas entre nosotros tiene un mérito digno de agradecimiento.
En la primera obra de Grieg actuó el barítono Damián del Castillo, que también intervino en la segunda junto a Esmeralda Espinosa y Ekaterina Antipova. Los tres estuvieron muy acertados y hay que mencionar el trabajo brillante del Coro de RTVE y de la orquesta. También el director Thomas Herzog se esforzó por hacer una versión clara e inteligible y servir a la música de la mejor manera. Fue un concierto con éxito en el que destacó el lanzamiento como compositor sinfónico de Luis Tabuenca.
Tomás Marco