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Saturday, 07 November 2026
Science

Anna Romeu, psicóloga: «No es que haya más PAS ahora, simplemente se descubren muchos más casos»

La psicóloga Anna Romeu acabó aprendiendo a convivir con la alta sensibilidad casi sin quererlo, cuando hace unos años descubrió que lo tenía en su entorno, y ello le acabó de animar a adentrarse en este mundo para poder ayudar, tanto a quienes lo ... sufren en primera persona como a quienes lo tienen a su alrededor. Especializada en acompañamiento a Personas Altamente Sensibles (PAS) y en educación emocional, es la impulsora de la 'Comunitat PAS', con charlas mensuales online y encuentros presenciales trimestrales. Tras 'Soy sensible' (Editorial Alba), en donde desgranaba este rasgo, acaba de presentar, en catalán, su segundo libro, 'La força de la sensiblitat' ('La fuerza de la sensibilidad'), que llegará al castellano la próxima primavera.

«Hay personas que sienten el mundo con una intensidad extraordinaria porque son altamente sensibles. Las emociones, los ruidos, las miradas, los conflictos, el amor o el trabajo les dejan una huella más profunda», comenta. Romeu pone énfasis en que para ellos escenarios como la maternidad, la familia o la amistad pueden ser una fuente de sufrimiento, y más porque muchos no saben qué es ser PAS. «Cuando lo descubren, ya hace mucho tiempo que tienen sus herramientas antes de haberle puesto nombre a lo que les pasa», remarca en una entrevista con ABC.

—¿Las PAS tienen perfiles muy variables?

—La alta sensibilidad es una manera de relacionar el mundo con tu entorno y es uno de los rasgos de personalidad, pero que se combina con los otros. Puede haber una PAS muy rígida y otra flexible y caótica. Eso sí, a consulta llegan muchas PAS bloqueadas porque nunca se les ha permitido expresar lo que necesitan y se les ha tildado de maníacas, lloronas o débiles. Y los hombres lo tienen mucho más difícil…

—¿Por qué son más introvertidos y les cuesta más pedir ayuda?

—En nuestra cultura la sensibilidad se suele asociar a la feminidad y a la debilidad, que son dos conceptos antagónicos con la masculinidad porque parece que los hombres tienen que ser hombres y no llorar ni expresar tanto. Seguramente por eso si son altamente sensibles deben adoptar muchas estrategias.

—¿Puede que ahora haya más casos porque estamos más sobreestimulados?

—Se habla de que el 25-30% de la población es altamente sensible y los estudios no nos dicen que haya un aumento aunque pueda parecerlo, seguramente en buena parte por el efecto de las redes sociales. También es cierto que al conocerse o hablarse más de ello más gente lo descubre ahora. Pero no es que hayan más casos, simplemente se descubren muchos más.

—¿Se detecta más en niños porque nos fijamos más cómo son o porque simplemente al crecer la alta sensibilidad se lleva mejor?

«Ser altamente sensible no es una enfermedad: solo se necesita respeto y poder expresar sus emociones más intensas»

—Los miramos mucho, nos preocupamos y buscamos información para entender qué les pasa o por qué tienen determinadas reacciones, pero es muy importante porque la manera de vivir siendo altamente sensible varía mucho según el tipo de crianza y entorno que uno ha tenido. Si se descubre de pequeño no hay que hacer nada especial, simplemente entender y respetar la manera de ser de esta criatura. Ser altamente sensible no es una enfermedad ni requiere un tratamiento: solo se necesita respeto, poder expresar su alta sensibilidad y que quede claro que tendrá limitaciones ni impedimentos solo porque llore más o tenga emociones más intensas.

—¿Y cuando uno se encuentra con ello de adulto?

—Yo lo descubrí con prácticamente 40 años a raíz de mi hijo pequeño y les ocurre a muchos. En ese momento ya tienes la vida hecha, las estrategias aprendidas y ya sabes vivir con ello. Siempre digo que la gran tarea de las PAS es adaptarse a un mundo que no es PAS.

—¿Se es PAS desde nacimiento?

—Sí, es hereditario y es biológico, es decir que no puedes de repente empezar a ser altamente sensible o dejar de serlo. Se ha descubierto que los neurotransmisores de las PAS trabajan más y mandan más información al cerebro y de aquí su intensidad, por decirlo de una manera coloquial.

—¿Cómo puede llegar a afectar esto en la vida personal?

—Un investigador llamado Michael Pluess está estudiando un concepto muy interesante, el de la susceptibilidad diferencial. Lo que le pasa a una PAS acaba influyendo en su bienestar o malestar y puede afectar mucho el ambiente o entorno. Por ejemplo, si te hacen sentir mal por como eres empiezas a pasarlo mal, porque no puedes dejar de ser así. Y esto probablemente aumenta el riesgo de que desarrolles desde trastornos mentales hasta físicos. El sufrimiento también puede llegar a trasladarse al cuerpo.

—¿Qué papel debe tener la familia y allegados en una PAS?

—La familia y el entorno social y educativo son fundamentales porque tienen que tener la información de cómo es esa persona y qué necesita y también ofrecer un espacio de respeto y confianza para dejarla ser como es. Con esto la PAS estará bien: tendrá sus momentos dramáticos, porque no se los puede ahorrar, pero funcionará bien. Además, cuando una PAS está bien puede aportar mucho por su profundidad.

—Las escuelas ya están más preparadas a todo tipo de sensibilidades. ¿Las empresas también?

«Especialistas en PAS tienen que ir a empresas para detectar y aconsejar pequeños gestos para no amargar la vida laboral de estas personas»

—Ahora se están poniendo con ello. Yo me he inventado el concepto de 'PAS Friendly Companies' y defiendo que especialistas en el asunto puedan ir a empresas para detectar y aconsejar pequeños gestos para no amargar la vida laboral de las personas afectadas. Al final, con sencillos cambios puedes facilitar que trabaje más a gusto y eso repercute en la empresa. Hasta ahora solo se pensaba que los trabajadores que se quejaban de algunas cosas eran unos maniáticos y no tiene por qué ser así. Además, ellos pueden detectar cosas antes que el resto para conseguir un lugar de trabajo más agradable. Y las PAS suelen ser buenas cohesionadoras de equipo.

—¿Cuáles son los cambios más habituales que afrontan las PAS?

—Aprenden a adaptarse a su forma de ser. Si la gran ciudad no le va bien por el exceso de estimulación auditiva y visual seguramente habrá buscado sitios más tranquilos para vivir. O habrá cambiado el trabajo o la gente con la que se relacionan. Una persona PAS necesita cuatro cosas: información, mirar atrás y empezar a reescribir su vida desde la nueva óptica y entender muchas cosas del pasado, mirar el presente y ver que se es así y que, por este motivo, una cosa puede ir bien o no y buscar asociaciones y charlas de ayuda.

—¿Y desde afuera cómo se puede ayudar a una PAS?

—Ir a ella con la mente abierta y preguntarle qué necesita, qué le va bien y qué no. Los dos grandes impedimentos en la alta sensibilidad son dar por sabido lo que necesita una persona PAS y hacer juicios y pensar qué les pasa por eso o aquello. Frente a eso, mejor dejemos que la PAS diga qué necesita y qué le va bien y respetémosla: si tu hijo no soporta, por ejemplo, las etiquetas de ropa pues se las cortas y ya está.

Originally reported by ABC.