Daily Times
Friday, 06 November 2026
Madrid

Calvas postizas, gafas de sol y corbatas: la fiesta en la que Pitbull llevó a Madrid de vuelta a la década de 2010

Movistar Arena (Madrid)

Miraras por donde miraras, anoche en el Movistar Arena de Madrid y sus alrededores solo había una vestimenta. Traje oscuro, camisa blanca, corbata, gafas de sol, bigote y una calva falsa. La ocasión lo merecía. Era la vuelta a los escenarios de España de Pitbull después de 14 años de ausencia. Y qué mejor forma de celebrarlo que convirtiéndose en él.

'Mr. Worldwide' ha vuelto a España dispuesto a demostrar que la fiesta de los 2010 no ha pasado de moda y que sus canciones siguen teniendo el mismo efecto: poner a bailar a cualquiera. Después de conquistar Barcelona, Armando Christian Pérez ha revolucionado el Movistar Arena de Madrid con su gira ‘I’m Back’ (He vuelto).

Desde horas antes de que arrancara el concierto, los alrededores del pabellón del centro de la capital parecían una quedada masiva de dobles de acción. Grupos enteros de chavales de 20 y 30 años llegaban luciendo calvas de látex torcidas, trajes oscuros, corbatas ajustadas y gafas de sol en plena noche madrileña.

El 'guilty pleasure' de los 2010

La noche arrancaba con Lil Jon, encargado de activar al público antes de que llegara el protagonista. Una antesala que ya anticipa lo que estaba por venir: una sucesión de temazos que dejaba a gran parte del público sin voz.

Y entonces aparecía Pitbull. Con su inseparable traje, sus gafas oscuras y esa actitud de quien sabe perfectamente a lo que ha venido. ''Mr. 305' no necesita grandes discursos ni un despliegue vocal para conectar con el público. Basta con que sonaran los primeros acordes de ‘Don’t Stop the Party’ para que el Movistar Arena entendiera de lo que iba a ir la noche.

A partir de ahí, el concierto se convirtió en un viaje por la banda sonora de toda una generación. ‘Hotel Room Service’, ‘International Love’, ‘Rain Over Me’, ‘Give Me Everything’ o ‘I Know You Want Me (Calle Ocho)’ se sucedieron en un repertorio que mezcló hip-hop, electrónica, pop y ritmos latinos en la noche del 'guilty pleasure' de los 2000.

A sus 45 años, Pitbull quería volver a los escenarios por todo lo alto, por eso trajo una banda en directo —con guitarras, percusión y una contundente batería— que daba una nueva dimensión a unos temas que el público cantó (y bailó) a todo pulmón.

Tiempo para la nostalgia

Tampoco faltó el componente nostálgico. ‘Danza Kuduro’, ‘Gasolina’, ‘On the Floor’ o ‘Timber’ recordaron a una época en la que las pistas de baile parecían no tener hora de cierre. Y el de Miami supo cómo explotar esa conexión emocional: no hay prácticamente tregua entre canción y canción, y las pocas que había (reserdadas para sus cambios de traje), se amenizaban con DJs con más música de los 2000.

Pitbull se reservaba para el final de la noche algunos de los himnos más reconocibles de su carrera. ‘Fireball’ y ‘Give Me Everything’ pusieron el broche a una noche en la que el artista volvió a reivindicar su particular filosofía: vivir el momento, celebrar sin vergüenza y no dejar para mañana lo que se puede bailar hoy.

Pitbull se marchó dejando claro a los millenials (y a Generación Z, que ha descubierto sus hits en TikTok) que la nostalgia también puede ser una experiencia en directo de primer nivel. Porque quizá los años 2000 ya queden lejos, pero hay canciones que siguen poniéndonos la piel de gallina más de 15 años después. Y esta noche, en Madrid, 'Mr. Worldwide' ha vuelto a hacerlo.

Originally reported by Cadena SER.