Chequeo a la salud cerebral: «Con un control de los factores de riesgo se podrían prevenir el 90 % de los ictus»
Nos subimos al autobús de la Sociedad Española de Neurología para realizar una serie de pruebas cognitivas, ecográficas y cardiovasculares
18 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En España, más de 23 millones de personas padecen algún tipo de enfermedad neurológica. La buena noticia es que la mayoría de ellas se pueden prevenir. Ese es el objetivo del autobús del cerebro, una iniciativa de la Sociedad Española de Neurología (SEN) que todos los años recorre varias ciudades de nuestro país para divulgar sobre salud cerebral. Ha pasado por Lugo y La Voz accedió a él. «No es una consulta como tal. No diagnosticamos, hacemos pruebas de cribado», indica Robustiano Pego Reigosa, jefe del servicio de Neurología del Hospital Universitario Lucus Augusti. La atención al público está hecha por neurólogos del servicio y enfermeras. «Lo que intentamos es fomentar la salud cerebral, la cerebrovascular, y que la gente le dé la mayor importancia posible, porque solo tenemos un cerebro y hay que cuidarlo», añade.
Pruebas cognitivas
Las primeras pruebas son de memoria, con un foto-test. El doctor enseña un folio donde se pueden observar seis fotografías: una baraja, un coche, una pera, una trompeta, unos zapatos y una cucharilla. El primer paso es memorizarlas. Después, el doctor «despista» a nuestro cerebro preguntando por nombres de varones. «Dime todos los que se te vengan a la cabeza». Una vez dichos, hace la misma pregunta pero con nombres de mujeres. Y ahora, pregunta sobre las fotografías que había en el folio.
Se prosigue con una valoración de pruebas ejecutivas, el test del trazo A. Consiste en unir de forma consecutiva, sin levantar el bolígrafo, todos los números que hay en el folio, cronometrando el tiempo. Sirve para medir diferentes capacidades: la atención y la concentración, la velocidad y el procesamiento visual, y la búsqueda visual y coordinación de los ojos con la mano.
Por último, la valoración es de las capacidades visuo-espaciales, con un test de cubos de Kohs. Una prueba neuropsicológica para evaluar la capacidad visoespacial, la visocontrucción, el análisis y la síntesis visual, así como el razonamiento perceptivo y la inteligencia general no verbal. A la hora de hablar de deterioro cognitivo y demencias, permite identificar fallos en la organización espacial y los movimientos, que suelen verse afectados en procesos neurodegenerativos. El doctor enseña diferentes figuras que hay que montar con unos cubos, como un puzle. Una vez se consigue una, enseña otra; en varias ocasiones.
Una vez finalizadas las pruebas cognitivas, el neurólogo saca una tarjeta «cerebro-saludable» donde proporciona puntuaciones a todas las pruebas realizadas: excelente, normal o mejorable.
Doppler
Otra de las estaciones del bus del cerebro es la ecografía Doppler, una prueba diagnóstica no invasiva que utiliza ondas sonoras para medir y visualizar en tiempo real la circulación de la sangre a través de las arterias y las venas. «Muestra cómo es la circulación de las arterias carótidas que llevan la sangre a la cabeza. Les preguntamos si son fumadores, tienen colesterol o no, para descartar que tengan placas en las arterias y que todo está bien. Tenerlas es un factor de riesgo, sobre todo para ictus», indica Nuria, residente de neurología. En caso de que se visualicen placas, recomiendan acudir al médico de cabecera.
Se basa, tal como su nombre indica, en el efecto Doppler: las ondas sonoras rebotan en los glóbulos rojos en movimiento y cambian de frecuencia según si se acercan o se alejan del transductor. No emplea radiación ni duele, simplemente se siente el contacto del gel y una ligera presión.
Medición de la presión arterial y electrocardiograma
La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para sufrir un ictus, tanto de tipo isquémico como hemorrágico. En el primero, el vaso se cierra porque se obstruye por un trombo que no deja pasar la sangre a una determinada zona del cerebro, mientras que en el hemorrágico el vaso se rompe, correspondiendo con un 20 % de los casos. Según el estudio Interstroke, la hipertensión está presente en el 64 % de los casos y es responsable de más del 50 % de las muertes por ictus.
Se considera hipertensión cuando la presión sistólica —el valor superior— se encuentra por encima de 140 milímetros de mercurio, mmHg, y la presión diastólica —el inferior— por encima de 90. Existe una etapa previa, la prehipertensión, donde la sistólica se encontraría entre 120 y 139 y la diastólica entre 80 y 89 que requiere tomar medidas de control. Con todo, los valores son indicativos. Varían según la edad y el sexo del paciente.
Por otro lado, el electrocardiograma mide la actividad eléctrica del corazón con cada latido. Traduce esos impulsos en ondas e intervalos gráficos que permiten analizar el funcionamiento cardíaco. De nuevo, en caso de presentarse anomalías en cualquiera de las dos pruebas, se recomienda acudir al médico de cabecera para un análisis más exhaustivo.
Cómo mantener el cerebro saludable
Al finalizar todas las pruebas, los participantes reciben una serie de recomendaciones para cuidar su cerebro. «Con un adecuado control de los factores de riesgo se podrían prevenir el 90 % de los ictus», ejemplifica Susana Arias, vocal del área de relaciones profesionales de la Sociedad Española de Neurología. «Algo tan sencillo como hacer un chequeo de nuestras limitaciones sensoriales, como la vista o la audición, previene el deterioro cognitivo», añade.
La SEN enumera algunos pilares básicos. El primero, el control de los factores de riesgo cardiovascular ya mencionados. Evitar tóxicos, como el tabaco y el alcohol. Luchar contra el sedentarismo, ya sea mediante la práctica de algún deporte o dando uno o dos paseos diarios de, por lo menos, treinta minutos. Cuidar la alimentación, evitando el exceso de grasas animales, azúcares, sal y alimentos ultraprocesados; potenciando los alimentos naturales como frutas, legumbres o verduras. Cuidar el sueño para que sea de calidad y reducir el tiempo de exposición a las pantallas. Y por último, socializar y realizar actividades que estimulen la actividad cerebral, como leer, escribir, participar en juegos de mesa o practicar un nuevo idioma.