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Friday, 23 October 2026
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Congreso SEHH SETH En el linfoma folicular el reto ya no es controlarlo sino alcanzar la curación funcional

Estado: Esperando

El linfoma folicular (LF) es el linfoma indolente, que afecta al sistema linfático, más común y supone el segundo subtipo de linfoma no Hodgkin más prevalente, del que representa el 20-25% de los casos. En España se observa una incidencia ligeramente creciente con unos 2.600 nuevos casos por año, según datos ...

El linfoma folicular (LF) es el linfoma indolente, que afecta al sistema linfático, más común y supone el segundo subtipo de linfoma no Hodgkin más prevalente, del que representa el 20-25% de los casos. En España se observa una incidencia ligeramente creciente con unos 2.600 nuevos casos por año, según datos de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia.

Dentro del apartado reservado a los síndromes linfoproliferativos, en el marco del LXVIII Congreso de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y XLII Congreso de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), se dedicó un capítulo al 'linfoma folicular: desde la biología a la búsqueda de su curación funcional', de la mano del Dr. Antonio M. Gutiérrez, hematólogo del Hospital Universitario Son Espases, de Baleares.

El Dr. Gutiérrez expuso la situación actual con respecto al linfoma folicular. "Por lo general, la mediana de supervivencia global se aproxima a los 20 años, hay que tener en cuenta también a qué edades se diagnostican estos linfomas. Una proporción de pacientes solo reciben una o dos líneas de tratamiento en 10 años, el 85% y a 20 años dos tercios no han recibido más que una o dos líneas, lo cual, bueno, pues es algo parecido a la curación".

Pero, como planteó dicho hematólogo, "¿a qué nos referimos al hablar de curación de un linfoma indolente?" Al respecto se puede hablar de varias alternativas, tal como indicó: curación biológica, desaparición definitiva del plan tumoral, curación clínica, y/o ausencia permanente de recaída. También se contempla la curación funcional, que puede alcanzarse cuando un paciente viva una esperanza de vida con buena calidad de vida, en función de su edad y sexo. En estos casos, el linfoma no determina su supervivencia, aunque puede persistir enfermedad molecular.

Los linfomas indolentes tienen la mayoría de las células en fase G0 (fase de reposo fuera del ciclo) o G1 (fase de preparación previa a la duplicación del ADN), pueden ser

quimiosensibles, pero no curables con quimioterapia. Y aquí "posiblemente, el peso más importante del tratamiento va a ser la

inmunoterapia", según afirmó. "En este caso, la quimioterapia solo

nos hace un 'debulking', es decir, una limpieza inicial. Por tanto, cuando falla la primera línea

hay que recurrir más a inmunoterapia que a quimioterapia", agregó.

En otro momento de su intervención, el Dr. Gutiérrez se refirió a las aportaciones de la terapia celular, "la terapia celular antigua, es el trasplante alogénico que demostró antes del CAR-T, que se puede alcanzar la curación biológica en este tipo de linfomas, con el efecto injerto contra el linfoma, incluso tras múltiples recaídas, es muy eficaz y hay menos recaídas, pero considerable mortalidad relacionada con el trasplante". Probablemente, añadió al respecto, "los candidatos actuales son pacientes jóvenes, muy seleccionados, con buen estado general y funcional con múltiples recaídas, incluso tras las nuevas terapias incluidas las CAR-T y en respuesta con mini-Alo-TPH".

Por último, respecto a la nueva terapia celular, que, como indicó, aporta menor grado de toxicidad, "con Axi-cel, en el ensayo ZUMA-5 demostró que con un seguimiento bastante largo, más de cinco años, se puede rescatar más del 50% de los casos, con respuestas duraderas". Mientras, con Liso-cel, "quizá la principal ventaja es una menor toxicidad, e, incluso, resultados iguales o mejores, aunque todavía con un seguimiento un poco más corto".

En conclusión, lo expuesto por el Dr. Antonio Gutiérrez se resume en que "existe una opción importante de curar el linfoma folicular en primera línea con inmunoquimioterapia más anti CD20 y conseguir remisiones profundas y prolongadas, o al menos conseguir la curación funcional". "Asimismo, si hubiera recaída habría que biosiarla", lo que consideró importante "porque un porcentaje de recaídas son CD20 negativas". A ello hay que sumar, según indicó, otros factores como la biología del linfoma, la edad del paciente, estado general que tiene y sus comorbilidades para elegir entre uno u otro tratamiento.

Originally reported by IM Médico.