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Sunday, 18 October 2026
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El dinero de los españoles busca refugio frente a la inflación | El Correo

Récord de ahorro pero suspenso en rentabilidad. Las familias españolas no habían tenido nunca tanto dinero en el banco e inversiones como ahora: una riqueza ... patrimonial neta de 2,8 billones de euros —descontando hipotecas y créditos al consumo—. Sin embargo, un tercio de esa masa monetaria permanece inmóvil en cuentas corrientes y expuesta a la erosión de los precios. Atrapados entre el encarecimiento del coste de la vida, la crisis de la vivienda y este arraigado apego a la liquidez, los hogares están protagonizando un éxodo progresivo hacia nuevas fórmulas de sacarle partido al ahorro, donde los neobancos y las cuentas remuneradas han cobrado un protagonismo creciente.

El ahorrador español mantiene una estructura patrimonial conservadora dominada por el efectivo y los depósitos, que concentran el 32% del total, según los últimos datos del Banco de España hasta el segundo trimestre de 2026. A cierta distancia se sitúan los fondos de inversión, que marcan un máximo histórico al alcanzar el 17,5%, seguidos de las acciones y la renta variable (14,3%) y los seguros y planes de pensiones (11,4%). En el extremo opuesto, la renta fija y las letras del Tesoro apenas suponen el 1% del patrimonio bruto, pese a su reciente y acelerado repunte.

Para entender el momento actual hay que remontarse a 2022. Entre el verano de ese año y finales de 2023, el Banco Central Europeo ejecutó la subida de tipos de interés más rápida de su historia —situando la facilidad de depósito en el 4%— para frenar la escalada inflacionaria tras la guerra de Ucrania. La gran banca del Ibex 35, amparada en el exceso de liquidez acumulada, mantuvo prácticamente congelada la remuneración de las cuentas corrientes (en el entorno del 0,1%) y trasladó las subidas a los depósitos a un ritmo sensiblemente inferior al del resto de la eurozona.

Este desfase entre precios al alza y la inmovilidad de los bancos activó un trasvase inédito a partir de los primeros meses de 2023 y a lo largo de 2024 y 2025. Las familias sacaron miles de millones de sus cuentas para buscar cobijo, primero, en las letras del Tesoro y, posteriormente, en los fondos de renta fija. En 2026 y con otro episodio inflacionario provocado por el conflicto en Oriente Medio, el ahorrador vuelve a perder el miedo a salir de la sucursal bancaria con el fin de proteger su poder adquisitivo. La prueba está en que el dinero que habitualmente dormía en los depósitos y el efectivo ha comenzado a menguar progresivamente y, a cierre de junio de 2026, su peso ha caído al 32% del balance familiar desde el 38,6% de 2022.

El peso de la liquidez en el balance familiar a caído al 32% desde el 38,6% de 2022, según datos del Banco de España

«El ahorrador español es, en general, demasiado conservador. Incluso cuando invierte, lo hace de forma excesivamente conservadora, por ejemplo en renta fija a corto plazo o letras del Tesoro, con rendimientos que usualmente no superan la inflación y que, por tanto, implican una pérdida de poder adquisitivo», advierte Josep Soler, fundador y consejero ejecutivo de la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros EFPA. A su juicio, este repliegue defensivo responde tanto a una baja educación financiera como a factores sociológicos que llevan a priorizar «una preservación teórica del ahorro que no se consigue en la mayoría de los casos», a lo que se suma un exceso de optimismo sobre la capacidad de las pensiones públicas para blindar el nivel de vida futuro.

Cuentas remuneradas

Con el terreno abonado por esta coyuntura, los bancos digitales y las plataformas alternativas están utilizando la remuneración del pasivo como su principal caballo de Troya para captar clientes. Frente a una banca tradicional que ha basado históricamente su estrategia en colocar fondos a través de sus oficinas —engordando sus comisiones de gestión—, firmas como Revolut, Trade Republic o N26 están ofreciendo cuentas remuneradas sin ataduras con rentabilidades de entre el 2,5% y cerca del 4%, con liquidación de intereses de forma mensual e incluso diaria.

El volumen total captado por estas plataformas sigue siendo modesto en comparación con los más de 950.000 millones de euros que continúan en las cuentas de los grandes bancos (los llamados depósitos transferibles). Pero su impacto ha roto el monopolio de la sucursal física, especialmente entre los clientes de menor edad, y están forzando a los bancos a lanzar promociones puntuales de dinero en efectivo por domiciliar nóminas y taponar la fuga de clientes.

Los neobancos están ofreciendo cuentas remuneradas con rentabilidades de entre el 2,5% y cerca del 4%

Si se suman los saldos de los bancos digitales puros, las filiales de los grandes (como Openbank o Evo Banco) y modelos directos como ING, los neobancos ya controlan alrededor del 10% del mercado. ¿La clave de su éxito? «Comisiones bajas, rentabilidades por encima de la media, un catálogo de productos adaptados a las necesidades actuales y una experiencia totalmente digital», explican los expertos del comparador HelpMyCash.com.

Esta pujanza de las plataformas alternativas queda reflejada en el último Barómetro de MyInvestor de octubre de 2026: casi seis de cada diez encuestados (59,7%) señalan las cuentas remuneradas como su vehículo prioritario para rentabilizar el ahorro a doce meses vista, convirtiéndose en la opción predilecta para quienes dan el salto por primera vez fuera de la banca tradicional.

Depósitos a plazo

La opción más natural para el ahorrador nacional siempre fue la imposición a plazo fijo. Sin embargo, los datos reflejan una anomalía histórica: según el balance de Inverco a junio de 2026, la categoría de 'otros depósitos' (que agrupa los plazos fijos) apenas suma 188.125 millones de euros, lo que supone un modesto 5,2% del patrimonio financiero total de los hogares. Las familias españolas mantienen hoy cinco veces más capital en cuentas corrientes ordinarias por valor de 951.269 millones que en depósitos a plazo remunerados. La estadística actual dista radicalmente de la de ciclos pasados, cuando las imposiciones a plazo llegaban a concentrar más del 24% del ahorro financiero familiar.

Con la red de cajas de ahorros extinta y una cuota de mercado fuertemente concentrada, los bancos han preferido reservar la remuneración atractiva a clientes dispuestos a asumir una fuerte vinculación (nóminas elevadas, seguros de vida o planes de previsión) o canalizarla a través de «depósitos combinados», que obligan al ahorrador a desviar la mitad de su capital hacia fondos de inversión con cobro de comisiones asociadas.

En este contexto, son los bancos medianos y las entidades extranjeras las que están rompiendo la baraja con los depósitos. Renault Bank, Pibank, Banca March o EBN Banco, junto con plataformas transfronterizas como Raisin, permiten a los particulares contratar depósitos en bancos de Italia, Portugal o Francia con tipos que superan el 3% bajo el amparo de los fondos de garantía europeos.

Letras del Tesoro

Donde la gran banca decidió no abrir la ventanilla, el Estado encontró una vía directa hacia el bolsillo familiar. La tenencia directa de letras del Tesoro en manos de las familias ha protagonizado una escalada sin precedentes: pasó de ser una anécdota testimonial de apenas 212 millones de euros en 2021 a registrar un máximo histórico que rebasó los 25.900 millones a finales de 2023, empujada por rendimientos que llegaron a rozar el 3,8%. Y lejos de evaporarse cuando el BCE inició los recortes de tipos y despejó las aglomeraciones físicas a las puertas del Banco de España, el vínculo de los particulares con la deuda soberana se ha consolidado como una costumbre digital y silenciosa.

Al cierre del primer semestre, los hogares conservaban 19.559 millones de euros en letras y otros 16.298 millones en bonos del Estado. Las familias no han devuelto ese capital a sus cuentas corrientes: han optado mayoritariamente por reinvertir los vencimientos a través de la web del Tesoro, asumiendo que prestar su dinero directamente al Estado continúa siendo un refugio mucho más eficiente que dejarlo languidecer en el banco.

La fotografía de este otoño confirma esta tendencia y la respuesta de la demanda evidencia que el apetito del inversor por asegurar rentabilidades sin asumir riesgo de crédito sigue plenamente intacto. Tras un periodo de repliegue en el que las expectativas de relajación monetaria redujeron las rentabilidades hacia el entorno del 2,8%, las subastas de septiembre y octubre han vuelto a tensionar los rendimientos al alza. En la colocación de comienzos de octubre, la rentabilidad marginal de las letras a 12 meses volvió a franquear la barrera del 3% (situándose en el 3,026%, su cota más elevada desde el verano de 2024), mientras que los títulos a nueve meses rozaban ya el 3%.

Fondos de inversión

Pese al impacto mediático de las opciones anteriores, el indiscutible vencedor de esta migración ha sido la industria de inversión colectiva. Las últimas cifras demuestran que esta búsqueda de rentabilidad, consolidada además por las tensiones geopolíticas, ha encumbrado a las Instituciones de Inversión Colectiva (fondos y sociedades), cuyo peso representa ya un máximo histórico del 17,5% de los activos financieros familiares.

Solo en la primera mitad de este año, los hogares españoles inyectaron 25.180 millones de euros de dinero nuevo en fondos de inversión, elevando el patrimonio acumulado en estos vehículos hasta los 639.042 millones, cerca de la barrera de los 640.000 millones. Detrás de este récord no hay tanto una apuesta por la especulación bursátil como una preferencia por productos percibidos como de menor riesgo, especialmente los fondos de renta fija, que se han convertido en uno de los principales destinos del ahorro familiar.

El auge responde, en buena medida, a una combinación de intereses comerciales y ventajas fiscales. Para la banca, los fondos de renta fija han sido una herramienta eficaz para canalizar el ahorro de sus clientes hacia productos capaces de ofrecer rendimientos atractivos sin necesidad de elevar la remuneración de los depósitos y permiten a las entidades generar ingresos recurrentes a través de las comisiones de gestión.

Más del 73% de los inversores prevé recurrir a fondos indexados para combatir la volatilidad y la inflación, según MyInvestor

A este atractivo se suma el tratamiento fiscal de los fondos de inversión. A diferencia de los intereses de los depósitos o de los rendimientos de las letras del Tesoro —que tributan cuando se perciben—, los fondos permiten diferir el pago de impuestos si el dinero se traspasa a otro fondo elegible sin reembolsarlo. Esta posibilidad facilita que el ahorrador adapte su cartera a las condiciones del mercado sin tener que tributar inmediatamente por las ganancias acumuladas.

El apetito por la inversión colectiva promete mantenerse de cara al próximo ejercicio, especialmente a través de la gestión pasiva. Según el Barómetro de MyInvestor, más del 73% de los inversores prevé recurrir a fondos indexados en los próximos doce meses —un porcentaje que rebasa el 80% entre los menores de 44 años— para sortear un escenario que la gran mayoría anticipa marcado por la volatilidad bursátil y una inflación persistente.

Originally reported by El Correo.