El mercado se asoma al abismo: la inestabilidad política y las dudas sobre la IA azuzan los nervios en una bolsa en máximos
El mundo del dinero está nervioso. La volatilidad se ha disparado la última semana un 20% a niveles que están lejos de ser críticos, pero hay algo en el ambiente que está provocando que sumas importantes de flujos de inversión se estén balanceando de un lado a otro sin parecer encontrar refugio seguro. A pesar de la incertidumbre que provoca Francia, su principal índice de referencia, el Cac 40 de París, cerró una semana de pérdidas de poco más del 2% y eso que su principal industria, la del lujo, pasa por horas bajas. Kering, propietario de Gucci entre otras marcas, se desplomó este viernes un 17% tras reconocer una importante caída de sus ventas en China, que es el gran consumidor internacional de este mercado. En Suecia, Volvo Cars se llegó a dejar un tercio de su valor después de anunciar el despido del 6% de su plantilla y de que su consejero delegado anunciara a viva voz la supremacía china en las ventas de coches híbridos y eléctricos. "Ese tiempo se terminó", llegó a reconocer públicamente hablando de la dominancia de marcas más premium del mercado y que impacta de lleno también en la industria alemana.
Pero esto es solo una parte del marco. La huida de inversores de la deuda francesa continúa. El bono galo a 10 años, la gran referencia del mercado, sigue escalando y la rentabilidad que se exige por adquirirlo rebasa el 5,05%. Y ese nerviosismo se ha contagiado a países como Italia, cuya deuda a largo plazo vuelve a rozar el 4,6%. ¿Intervendrá el Banco Central Europeo (BCE)? Es una de las grandes preguntas. El jueves de la semana que viene su presidenta, Christine Lagarde, saldrá al escenario para anunciar, previsiblemente, una pausa en la subida de tipos de interés en la zona euro y podría dar pistas sobre el papel del banco central en esta crisis de deuda. "La combinación de elecciones, difíciles negociaciones presupuestarias y un aumento de los gastos por intereses plantea riesgos considerables. A ello se suma un importante volumen de nuevas emisiones de deuda previsto, ya que Francia e Italia suelen colocar regularmente más de 10.000 millones de euros en bonos mediante subastas", sostienen desde la gestora alemana Flossbach von Storch. Además, Francia espera hoy el veredicto de la agencia de calificación Moody's. Se espera que revise a la baja el rating de su deuda, que se sitúa actualmente en Aa3, aunque mantiene una perspectiva negativa desde otoño del año pasado. La decisión se conocerá a las 20 horas.
Las consecuencias de las protestas en Francia se han hecho sentir en grandes de la distribución como Carrefour, que esta misma semana reconoció un impacto en sus ventas por el conflicto social en las calles del país.
Mientras tanto, Europa acon la noticia de que la valoración de OpenAI de cara a su salida a bolsa a principios de 2027 será algo inferior. El gigante creador de ChatGPT se encuentra en la fase final de su última ronda de financiación y de ella se deducen cifras 150.000 millones de dólares inferiores, hasta una valoración de 1,25 billones, de cara a su debut en Wall Street. No se trata de una buena noticia a tenor del nerviosismo que está generando en el universo de la inteligencia artificial y alrededores las dudas cada vez más extendidas que existen sobre la valoración de sus empresas. El temor central es que las compañías que ofrecen servicios de IA vean reducidos sus ingresos ante la popularización de estas herramientas, algo que reduciría sus costes para el usuario final. El aderezo final a estos miedos es el coste infinito del desarrollo de la IA. Solo entre las salidas a bolsa de SpaceX (cuyo plan de negocio está enfocado en un 80% en IA), Anthropic, que se espera para mediados de noviembre, y OpenAI, recaudarán entre los inversores cerca de 0,27 billones de dólares. A ello se suman las necesidades de financiación de los gigantes de la tecnología estadounidense, que se cifran en cerca de un billón por año hasta 2031.
"La próxima semana, además de los principales hiperescaladores, Alphabet (28/10), Microsoft (28/10) y Amazon (29/10), conoceremos los resultados las firmas de semiconductores de SK Hynix (28/10) y Samsung (29/10) en Corea del Sur [que representan el 80% de la Bolsa de Seúl]. Esta temporada de resultados será una de las más importantes del año para las tecnológicas, pues seguramente atravesamos el momento de mayor incertidumbre desde el año pasado, cuando por estas mismas fechas la inversión en IA volvía a dispararse y se cuestionaba su sostenibilidad, o desde el "momento DeepSeek" de principios de 2025", comentan desde Banca March. Hacia mediados de mes serán las de CoreWeave, la gran preocupación de la semana ya que los inversores han salido despavoridos de sus bonos disparando su rentabilidad hasta el 15%, y Nvidia, la cotizada más grande del planeta. Desde Julius Baer sus analistas hablan de una "oleada de ventas a nivel mundial". "La renovada preocupación por el coste y la financiación de las inversiones en inteligencia artificial (IA) ha llevado a los inversores a reducir su exposición a las acciones tecnológicas. Aunque mantenemos una visión positiva sobre la oportunidad que representa la IA a largo plazo, esta corrección refuerza la necesidad de una mayor diversificación (...) y por reducir la dependencia de un puñado de empresas tecnológicas estadounidenses", aseveran.
El nerviosismo geopolítico, con el recrudecimiento de la guerra en el Golfo Pérsico y un acercamiento teórico entre Ucrania-EEUU y Rusia para poner fin al conflicto, ha revolucionado también el mercado de materias primas en los últimos meses. El petróleo Brent, barril de referencia en Europa, cotiza por encima de los 115 dólares en el mercado de futuros comunitario y la previsión no es más halagüeña de cara a los próximos meses. Hay que llegar hasta el mes de abril para encontrar precios por barril por debajo de la barrera de los 100 dólares. Pero el principal foco de atención sigue siendo el gas. Su referencia en Europa, el TFF holandés, emprendió hace meses una nueva ruta que no encuentra techo. Ha triplicado su precio desde el inicio de la guerra entre EEUU e Irán el 28 de febrero de este año, y se sitúa sobre los 90 euros MGW/hora. En la anterior crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania batió los 300 euros.
Y la gran pregunta es ¿dónde ha ido a parar el dinero que estaba invertido en oro? Es cierto que en momentos de miedo el metal dorado actúa de refugio, aunque suele ser en los primeros momentos de pánico cuando la gente vende oro para obtener liquidez. Se vio recientemente con las crisis en el mercado de deuda provocadas por la Administración de Donald Trump, cuando impuso aranceles comerciales o ante la guerra en Oriente. La onza está al borde de perder el nivel de los 4.000 dólares, algo que no sucede desde julio, y de manera continuada desde noviembre del año pasado.