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Wednesday, 14 October 2026
Science

Los retiros de rabia están de moda. Por qué los defienden sus promotores y la ciencia los pone en duda: "Es como intentar apagar un incendio regándolo con gasolina"

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Cuesta 1.800 euros en habitación cuádruple, 2.200 euros en habitación doble o 1.200 euros si llevas equipo propio de acampada o caravana; incluye comidas y actividades, pero no el viaje. Se celebra en Amara Valley Nature Retreat, en Porqueres, provincia de Gerona (cerca de Banyoles) del 17 al 22 de noviembre y lo organiza Ashley Velvet Frost. Hablamos de un retiro para mujeres llamado Angry Daughters (hijas enfadadas) que anuncia trabajo con la voz, movimiento, ceremonias de rabia y procesos de liberación emocional en grupo. Dedica una jornada específicamente a expresar la ira y trabajar los límites personales.

No es ni mucho menos el único retiro de rabia que se oferta actualmente, en una tendencia que ya ha llamado la atención de los medios internacionales. Aunque adoptan formas tan diversas como quedadas gratuitas para gritar -la propuesta del Scream Club fundado por Emanuel Hernandez y Elena Soboleva en 2025, es un encuentro para gritar juntos frente al lago Michigan, en Chicago- hasta escapadas a rincones escondidos en bosques o retiros carísimos en complejos de lujo, todos coinciden en la esencia: invitar a sus participantes a liberar juntos la rabia acumulada.

Recientemente, por ejemplo, en un bosque de la Isla de Man se celebraba Dare to Rage: tres noches en cabañas, una experiencia de rage room en el bosque y un ritual colectivo de rabia, junto con respiración, movimiento y círculos para compartir experiencias. Añadía a la oferta sauna en la playa y ceremonia de cacao. Por supuesto estaba dirigido a mujeres y estaba organizado por Mabel y Kali, de Amsula Ayurveda.

En qué se basan los retiros de rabia

Desde dentro del negocio, este tipo de actividades se fundamenta así: "Los retiros de rabia y los retiros de rituales de rabia son espacios sagrados que ofrecen una vía segura para liberar esa emoción que hierve dentro de nosotros: la ira. A menudo, el enfado que no se expresa puede convertirse en una rabia que estalla de formas dañinas y destructivas. A la mayoría nos han enseñado que el enfado y la rabia son malos y que, por tanto, debemos evitarlos, reprimirlos y acallarlos de inmediato. Pero un retiro de rituales de rabia se rebela contra la opresión colonial de las emociones y de nuestras expresiones animales, esas capacidades tan magnéticas que las sociedades, culturas y religiones occidentales han demonizado para establecer relaciones de superioridad, opresión y sumisión, y separar a las culturas. Un ritual de rabia plantea entonces esta pregunta: ¿y si tu ira fuera sagrada?".

Lo anterior lo dice en su web Lumalia Armstrong, quien se autodescribe como "profesional del bienestar somático, organizadora de retiros para mujeres, fotógrafa, artista, mamá, escritora e investigadora de arquetipos florales y creadora de experiencias en torno a ellos". Lo que propone en su Holy Rage Retreat es proporcionar a las asistentes un espacio donde expresar laira de una forma que esta no hace daño "ni a nosotros ni a los demás". Planea hacerlo en Portland, Oregón (EEUU) en mayo de 2027 y mayo de 2027 y lo describe así: "Este retiro íntimo de medio día está dirigido a mujeres cansadas de minimizar su enfado, cargar con él a solas o esperar a que se convierta en resentimiento, insensibilidad, agotamiento o una explosión antes de encontrar una vía para expresarlo. A través del movimiento somático, el sonido, la escritura, los rituales, la escucha y el acompañamiento mutuos, el descanso y la expresión creativa -cada participante elige en qué actividades implicarse-, exploraremos cómo la ira puede convertirse en una fuente de información en lugar de un enemigo".

La rabia no funciona como tendemos a pensar

Si en algo coinciden las descripciones de este tipo de retiros es en describir la ira como una especie de energía física que se acumula en el cuerpo y a la que debemos dar algún tipo de salida, como si fuésemos globos llenos de líquido a punto de reventar por la presión del contenido. El problema es que ese enfoque es reduccionista e incorrecto. Más: numerosos estudios científicos han abordado ya la ira y la catarsis y ninguno de ellos parece avalar la utilidad de ese "dejar salir la ira acumulada" para un mayor bienestar psicológico.

Hablamos sobre el tema con uno de los grandes expertos en la materia, Brad Bushman. Doctor en Psicología Social y profesor de la Universidad Estatal de Ohio, Bushman lleva años investigando la ira, la agresividad y la creencia de que desahogarse ayuda a reducirlas. Coautor de un metaanálisis de 154 estudios y 10.189 participantes publicado en 2024, descubrió mejores resultados al reducir la activación fisiológica que al aumentarla.

Para Bushman, la premisa de estos encuentros resulta bastante cuestionable: "Los retiros de rabia son una idea horrible desde una perspectiva científica. Gritar y golpear objetos probablemente aumente la ira en lugar de reducirla". Su explicación recurre a una imagen muy gráfica: "Desahogarse es como intentar apagar un incendio con gasolina: solo aviva las llamas". Según él, estas prácticas elevan los niveles de activación y favorecen que demos vueltas una y otra vez a pensamientos agresivos, lo que incrementa tanto el enfado como la agresividad.

¿Y el alivio que describen quienes participan? Bushman no lo niega: "Nuestra investigación muestra lo mismo. A las personas enfadadas les encanta desahogarse. Pero esa sensación agradable no hace más que reforzar el comportamiento agresivo". Su objeción se sitúa, por tanto, en la diferencia entre sentirse mejor inmediatamente después de la descarga y conseguir gestionar mejor la ira. Añade que los efectos de este tipo de desahogo "son similares en hombres y mujeres", por mucho que la gran mayoría de estos retiros estén destinados a ellas.

Reprimir tampoco es la solución

El investigador tampoco considera que reprimir el enfado sea la solución. "Reprimir la ira tampoco es eficaz, porque puede provocar enfermedades cardiovasculares", sostiene. Frente a ambas respuestas, propone prácticas que ayuden a reducir la activación: "Algunas técnicas más eficaces son la meditación, la atención plena, la relajación y el yoga". Se muestra igualmente tajante ante la posibilidad de combinar la descarga intensa con ejercicios para recuperar la calma: "Desahogarse anulará los efectos positivos de la respiración y la relajación".

En cuanto al apoyo que puede ofrecer el grupo, su valoración depende de cómo se desarrollen las sesiones. "Si las personas se limitan a desahogarse en las conversaciones de grupo, empeorarán las cosas. En cambio, si son terapeutas quienes dirigen esas conversaciones y animan a los participantes a afrontar la ira de formas más eficaces, podría funcionar". Para quienes viven instalados en el enfado o la frustración, su recomendación es clarísima: "Acudir a un terapeuta cualificado que conozca la investigación científica sobre el tema".

Y ojo con la rabia de las mujeres

Para la psicóloga Olga Barroso, especializada en violencia de género, trauma y apego, resulta "muy necesario importante reflexionar sobre la rabia o la ira cuando la experimentan las mujeres. Porque nuestra cultura no reacciona igual cuando una mujer muestra su enfado o ira que cuando lo hace un hombre. Y además no se nos enseña a manejarla de igual manera. En general, a nosotras se nos castiga cuando la expresamos y se nos refuerza que la reprimamos". Por este motivo, explica Barroso, "las acciones dirigidas a que las mujeres puedan identificar cuándo sienten rabia, a que puedan identificar si la sienten porque han sufrido un trato injusto y que se orienten a recuperar su equilibrio emocional tras sufrirla y sobre todo a que se repare la injusticia sufridas me parecen muy necesarias". Otra cosa es, añade, "si los retiros de rabia son la mejor solución".

Cree esta experta que "si sentimos rabia, primero tiene que aparecer un aumento de activación para que identifiquemos que se ha cometido algo injusto sobre nosotros y nosotras. Y para tener la energía necesaria para analizar qué ha pasado (si realmente ha sido algo injusto y solucionarlo). Ahora tenemos que expresar ese malestar de manera saludable para que tal arousal disminuya. Aquí para mí es esencial no dar golpes por dar golpes, sino expresar que se ha sufrido una injusticia legitimando que hemos sufrido algo injusto, dándonos nuestra propia comprension o la comprensión de alguien que ve la injusticia, no es es indiferente y muestra empatía. Esta empatía propia, hacia nosotras mismas o de otro ser humano que nos mira mientras expresamos nuestro malestar reconociendo que eso es lo que nos pasó y no es adecuado es, en mi opinión, de las herramientas más potentes para reducir ese malestar".

Y concluye: "Lo que me parece interesante de los retiros de rabia para mujeres, si se hacen con profesionalidad, un enfoque científico y sabiendo por qué y para qué se hacen, es que pueden sacar a las mujeres de la gestión de la rabia desde la represión y desde el 'ser una niña buena' tan nocivo y limitante".

Originally reported by El Mundo.