Vivir en constante aceleración social: por qué nunca tenemos tiempo, aunque todo vaya más rápido
¿Qué harías si tuvieras una hora más al día para ti misma? Aunque el abanico de respuestas puede ser ilimitado, dormir (con mucha diferencia), pasar tiempo con la familia, ir al cine, hacer deporte o descansar arrasan entre las opciones y confirman que, seamos ... o no conscientes de ello, vivimos en una constante aceleración social y en un mundo que parece que cada vez vaya más deprisa.
Esta pregunta fue lanzada este lunes a los asistentes de la Time Use Week, que esta semana celebra en Barcelona su decimotercera edición con el lema 'El derecho del tiempo y la aceleración social' en el centro del debate. Todo ello porque sus impulsores han querido poner en valor cómo, a pesar de tener a nuestra disposición de más herramientas tecnológicas que nunca, incluida la IA, para hacerlo todo en un periquete, vivimos pensando que nos falta tiempo.
«Seguramente con esa hora extra, haríamos algo especial mañana o al día siguiente pero si el día tuviera 25 horas volveríamos a sentir, al acabar el día, que no tenemos tiempo para todo», recordaba Elena Busquets, la conductora del acto, durante el arranque de las jornadas. En su primer día, los ponentes pusieron énfasis en que lo que importa no es tener más horas sino aprender a gestionarlas mejor. La Time Use Week, de hecho, lleva tiempo dando consejos para conseguirlo:
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Hacer dieta digital y desconectar para tener más tiempo para uno mismo
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Priorizar y aprender a decir que no porque no lo podrás hacer todo
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Cuidar más tu descanso
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Estar presente en lo que haces, sin tener que hacer dos cosas a la vez
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Impulsar, en la medida de lo posible, el 'slow management' y la mejora de la organización de tu tiempo en el trabajo
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Hacer de la tecnología una aliada tuya
Judy Wajcman, catedrática de Sociología en la London School of Economics and Political Science, lleva mucho tiempo analizando la paradoja de la aceleración del tiempo y la sensación de la gente de no tenerlo y destacó la necesidad de tener un plan colectivo para cambiar esta tendencia, que no es una característica o una elección individual, sino una tendencia de la sociedad moderna, en la que vivimos empujados a hacer más cosas, más rápido y en menor tiempo.
«Un reflejo de la sociedad»
«Uno de los problemas es que vemos que las tecnologías son una fuerza externa que actúa sobre nosotros en lugar de entender que son un reflejo de la sociedad», incidió ella durante su participación en una de las ponencias. «Vivimos en una cultura en la que la velocidad y la aceleración están muy valoradas. El prestigio y el poder se asocian a personas que son rápidas, eficientes e hiperproductivas», recuerda la profesora, que desvincula esta aceleración a un único factor social, pero que ve una cierta relación entre el estatus social y económico y el uso del tiempo.
Wajcman detecta, con todo, un perfil que sufre más esta realidad. «Las mujeres casadas con hijos son las que sienten una presión temporal más grande, así como los hogares con dos progenitores. La presión temporal no es solo una experiencia individual», insiste la profesora. Desde la Time Use Week recuerdan que, en base a encuestas recientes de los usos del tiempo, el 54% de los catalanes tiene dificultades para conciliar la vida laboral, personal y familiar y que el 32% de las mujeres y el 25% de los hombres sufren pobreza de tiempo, porcentajes que suben cuando hay hijos de por medio.
En este sentido, la especialista pone la mirada en el trabajo y los horarios laborales, que considera que están desregulados. «Coordinarnos con otras personas es uno de los grandes problemas relacionados con la presión temporal», destaca, por lo que aboga por una mayor flexibilización laboral, en la que el empleado no salga perdiendo. Wajcman también recuerda que el aumento del uso del 'smartphone' no es necesariamente negativo, ya que esta tecnología es la que permite «intentar dar respuesta precisamente a la necesidad y al deseo de poder controlar todo».
«Con una lavadora ganamos mucho tiempo pero perdemos una magnitud conectiva, comunitaria y social»
Alexandra Laudo
Alexandra Laudo, comisaria de arte independiente especializada en la construcción social del tiempo, también estuvo en la mesa redonda y puso como ejemplo cómo se lavaba históricamente la ropa y cuánto tiempo se dedicaba a esta tarea, desde ir al río hasta dejar la colada en remojo allí durante horas. «Con una lavadora ganamos mucho tiempo pero perdemos una magnitud conectiva, comunitaria y social», aseguró ella, lamentando que antes había más tiempo contemplativo (de observar el entorno), introspectivo (con momentos de silencio y de reflexión) y comunitario (de compartir conocimientos y vivencias).
«Nuestras nociones de progreso responden a factores de rentabilidad, optimización o productividad pero el progreso también puede ser sentir vínculos intergeneracionales fuertes», defiende ella, que anima a cambiar para intentar vivir el tiempo de otra manera, y pensarlo de forma más colectiva. «Muchas angustias llegan cuando uno trata de cambiar porque con gestos individuales y cambiando ciertos hábitos una persona difícilmente podrá cambiar las cosas por sí sola», señala.
Laudo puso en valor cómo se está empobreciendo el tiempo y cómo cada vez cuesta más tener la capacidad de generar procesos profundos y no quedarse en lo superficial. Ella tiene claro que la solución por frenar esta aceleración social depende del papel de la administración, el tejido empresarial y también en el ámbito personal, en este caso, por ejemplo, «poniendo límites muy firmes en los espacios que no son laborales». «Y todo no tiene que acabar con el teletrabajo, que está muy bien pero también lo está el hecho de encontrarnos entre compañeros», sentencia.