Científicos españoles hallan en la sangre una huella que predice el riesgo de muerte
Un análisis de las moléculas presentes en la sangre podría ayudar a estimar la capacidad cardiorrespiratoria y aportar información sobre el riesgo de desarrollar enfermedades graves. Una investigación internacional en la que participan científicos de la Universidad de Granada (UGR) ha identificado una huella molecular asociada a una mejor condición cardiorrespiratoria y a un menor riesgo de mortalidad.
El estudio, publicado en la revista Circulation: Genomic and Precision Medicine, de la Asociación Americana del Corazón, ha analizado datos de más de 54.000 personas del UK Biobank, una base de datos biomédica del Reino Unido. Durante un seguimiento de nueve años, los investigadores observaron que quienes presentaban un perfil molecular asociado a una mejor capacidad cardiorrespiratoria tenían un 39% menos de riesgo de mortalidad.
La huella también se relacionó con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer colorrectal. Los resultados apuntan a que las moléculas que circulan por la sangre podrían ofrecer información sobre el estado fisiológico del organismo y su evolución futura.
Qué revela la huella molecular
La capacidad cardiorrespiratoria mide la capacidad del organismo para captar y utilizar oxígeno durante el ejercicio. Aunque suele asociarse al rendimiento deportivo, también es un indicador relevante de salud: una mejor condición cardiorrespiratoria se relaciona con una mayor esperanza de vida y un menor riesgo de distintas enfermedades.
"Nuestros órganos se comunican a través de las moléculas que circulan por la sangre. Gracias a las tecnologías ómicas, hoy sabemos que estas forman una huella que refleja el estado fisiológico del organismo y cambia con factores como la alimentación, el envejecimiento o el ejercicio", explica Carmen Piernas, investigadora del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular II de la UGR.
Para identificar ese perfil, el equipo estudió diferentes características moleculares en sangre y comprobó que las personas con mayor capacidad cardiorrespiratoria presentaban una huella diferenciada. Esta se caracterizaba por niveles más bajos de moléculas relacionadas con la inflamación y un metabolismo de las grasas más eficiente, con lipoproteínas que transportaban menos triglicéridos.
Las proteínas circulantes también mostraban una menor actividad de rutas relacionadas con la inflamación, el envejecimiento vascular y el estrés celular. En conjunto, los investigadores describen un perfil compatible con una mayor flexibilidad metabólica y una mejor gestión de la energía.