El sistema 'antiapagones' bate récord: diez cortes de luz a la gran industria y un coste de más de 435 millones | El Correo
Diez activaciones en diez meses. El sistema que permite a Red Eléctrica frenar de golpe el consumo de la gran industria para evitar problemas de ... suministro ha alcanzado en 2026 un récord de uso, con ocho intervenciones concentradas en apenas tres meses. «El sistema nunca ha estado en riesgo», insiste el operador tras cada activación. El contraste con 2025, sin embargo, es llamativo: el mecanismo estuvo contratado durante todo el ejercicio y no llegó a activarse ninguna vez.
El récord de uso llega además acompañado de un coste sin precedentes. La potencia contratada para que la industria permanezca disponible durante 2026 ronda los 433,9 millones de euros, a los que hay que sumar la remuneración variable de cada activación. Con los episodios registrados hasta ahora, el coste asociado al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) supera ya los 435 millones.
La última intervención, el pasado martes, llevó al operador, por primera vez este semestre, a movilizar toda la potencia disponible. A las 19.43 horas Red Eléctrica ordenó retirar 832 MW de demanda industrial. Apenas 19 minutos después activó también el segundo bloque, de 943 MW. En total, entraron en juego los 1.775 MW contratados para la segunda mitad del año.
«No es un mecanismo de emergencia», responden fuentes de Red Eléctrica a este periódico. El operador lo define como una herramienta de operación que se utiliza cuando necesita asegurar los niveles de reserva del sistema. La última activación respondió, según estas mismas fuentes, a una elevada indisponibilidad de generación térmica combinada con una baja disponibilidad de renovables.
A esa hora la fotovoltaica ya había caído con la puesta de sol y la eólica se situaba por debajo de los 3.000 MW. Los ciclos combinados aportaban más de 13.000 MW, pero una parte del parque térmico estaba indisponible. Red Eléctrica elevó la generación donde pudo, redujo exportaciones y recurrió también a la demanda industrial.
De residual a recurrente
Ahí está la particularidad del SRAD. Las empresas cobran por comprometerse a bajar consumo cuando el operador lo necesita y reciben además una compensación adicional si finalmente reciben la orden. En 2026, solo esa disponibilidad supone cerca de 433,9 millones de euros: 255,5 millones en el primer semestre y otros 178,4 millones en el segundo.
Las activaciones suman después el componente variable. Este martes, el primer bloque dejó de consumir 1.064,7 MWh y se remuneró a una media de 211,95 euros/MWh, el precio más alto de las intervenciones analizadas este año. El segundo retiró otros 1.854,6 MWh a 99 euros/MWh, el más bajo. Entre ambos, unos 409.000 euros. Las activaciones realizadas desde mediados de julio suman alrededor de 2,33 millones de euros en pagos variables, a los que hay que añadir el coste del episodio de enero.
El encarecimiento de varias de las últimas actuaciones también marca la evolución reciente. El 20 de agosto se pagaron 145,45 euros/MWh; el 4 de septiembre, 184,85 euros; y el 28 de septiembre, 196,91 euros. La secuencia se rompió este martes con los 99 euros/MWh del segundo bloque, pero el primer tramo volvió a marcar un máximo.
En 2025, el SRAD estuvo contratado durante todo el año y no llegó a utilizarse; en 2026, ocho de sus diez activaciones se concentran desde julio
El salto llega además después del apagón del 28 de abril de 2025, que obligó a Red Eléctrica a reforzar la operación del sistema. Dos días después del cero eléctrico, el operador puso en marcha una programación reforzada para elevar los márgenes de seguridad. El SRAD es un mecanismo distinto y REE no establece una relación causal entre ambos, pero el contexto operativo sí ha cambiado.
La propia Red Eléctrica admite que la transformación del sistema, con mucha más renovable y autoconsumo, ha introducido nuevos retos técnicos en la operación. Cuando coinciden menos viento del previsto, la caída de la solar al final del día y generación térmica indisponible, el margen se estrecha y el operador necesita actuar con más rapidez.
Ese es el contexto en el que el SRAD ha pasado de no utilizarse en todo 2025 a convertirse en una herramienta recurrente en 2026.