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Wednesday, 14 October 2026
Technology

Homeview: Apple llega una década tarde a tu casa, pero ha entendido por ahora algo que Amazon y Google no

John Ternus lleva poco más de un mes en el cargo. Pero ya está empezando a moldear la Apple que quiere como CEO. Una de las cosas que se ha propuesto este ingeniero con más de 25 años de experiencia en las cocinas de Cupertino es atomizar el calendario de lanzamientos. Durante muchos años, la atención se ha repartido básicamente entre dos premios gordos. La WWDC para el software y la keynote de otoño para el iPhone y las principales piezas de hardware. En algunas ocasiones, rompían esta norma no escrita y caía alguna pedrea en forma de sarao para presentar ordenadores y tabletas. En resumen, una empresa que, a veces, pecaba de ser demasiado previsible.

El directivo quiere una compañía que lance más productos y que experimente más, según revelaba Mark Gurman hace semanas. Algo, según su punto de vista, esencial en la era de la IA. Parece que han pasado eones desde el ‘chatgepetazo’ de OpenAI que ha acabado poniendo patas arriba medio mundo. Tampoco ha sido tanto tiempo. Ni cuatro años. Sí, es cierto que la tecnología de moda ha evolucionado mucho desde entonces. Pero a la hora de la verdad hay un acertijo que todavía espera que alguien lo resuelva: nadie ha logrado dar todavía con lo que en algunos círculos se ha llamado el iPhone de la IA.

Aquí se entienden las ansias del nuevo CEO. Si hay algo que pueda hacer temblar el reinado de la piedra angular de nuestro negocio, lo suyo es experimentar y tocar todos los palos posibles. Si tiene que salir algo de algún sitio, que sea de casa. Mientras eso ocurre, si es que llega a haber algo que realmente sustituya al móvil como epicentro de nuestra vida digital, se va diversificando el negocio a base de nuevos productos.

El último aparato que ha dado a luz la manzana es HomeView. Se puede llamar centro de control doméstico o se puede llamar altavoz inteligente con pantalla. También habrá una versión pensada para colgar en la pared, que costará lo mismo. Es la pieza principal de la apuesta por el hogar conectado, un terreno en el que no habían hecho grandes pinitos más allá de un par de altavoces y esa caja conocida como Apple TV. El dispositivo que este martes vio la luz monta una pantalla de 7 pulgadas, que viene equipada con una cámara de 12 megapíxeles (capaz de identificar hasta 6 perfiles), así como un altavoz compatible con audio espacial.

El dispositivo, cuyo diseño recuerda al del Apple Watch, funciona gracias a un chip A18 preparado para ejecutar funciones de IA en local, cuenta con Wifi- 6e, sensores de temperatura y humedad. Si bien la propuesta rezuma la esencia de Apple por los cuatro costados, hay algunas cosas que sorprenden, como puede ser la elección de un formato cuadrado, poco idóneo para el consumo de videos tanto vertical como horizontal.

Esta es la carta de presentación de un dispositivo con el que pretenden colarse hasta la cocina de miles de hogares. Eso sí, siempre que no estén en la Unión Europea. La razón, el pulso que mantienen Cupertino y Bruselas a cuenta de las condiciones que impone la DMA para el lanzamiento de Siri AI en el mercado común. Este renovado asistente no ha llegado a los iPhone ni a los iPad de los países miembros. Parece de cajón que la compañía haya decidido no lanzar en esta parte del mapa un producto que está pensado para hacer un hueco a esta herramienta en el hogar. Por cierto, que han presentado una batería de productos creados junto a LG y Schneider Electric (termostatos, cámaras, cerraduras…) que tampoco llegarán, de momento, a la UE. Aquí hay una apuesta diferente. Google se gastó un dineral en Nest. Amazon hizo lo propio con Ring. La manzana es consciente de que está tanteando el terreno y ha preferido no hipotecarse con compras que pueden tardar años en dar sus frutos.

Llegan tarde y a la vez no

Es innegable e incontestable que Apple llega tarde a esta liga. Es algo parecido a lo que está ocurriendo con su primer plegable. Samsung lleva 7 años haciéndolos y la firma se estrenará comercialmente con el iPhone Duo el próximo 23 de octubre. El primer altavoz inteligente de Amazon se presentó hace casi 11 años, a finales de 2015. Mientras llevas años escuchando la radio o pinchando canciones de Spotify en un altavoz Echo que compraste por 30 euros en un Black Friday y que utilizas para eso y para poner alarmas, Apple acaba de despertar de una larguísima siesta. Pero ya se sabe lo que pasa con esta compañía. Rara es la vez que llega la primera. Quién sabe si eso cambiará con Ternus o no, pero lo hemos visto con el iPod, los AirPods, los Apple Watch, los iPad… Entrar con unos años de retraso en estas carreras no significa no poder liderarla.

Diez años en esta industria parece una eternidad. Pero lo que ocurre es que con los altavoces inteligentes y los asistentes, la partida se ha reiniciado una vez la inteligencia artificial generativa ha entrado en juego. Amazon lleva muchos años intentando hacer negocio con Alexa, pero a la hora de la verdad, ha sido una máquina de quemar dinero.

Aquí Apple parece haber entendido algo que Google y Amazon no: que no es el momento de cobrar una suscripción adicional por la IA generativa en el hogar, porque a día de hoy nadie sabe cómo utilizarla para crear una experiencia única y diferencial. Dirán que cuesta 300 euros y que solo faltaba. Por poner todo en perspectiva. El Echo Show 11 de Amazon, el que sería el equivalente, cuesta 269 euros.

Estamos saturados. Ya pagamos religiosamente cada mes por ver series en Netflix, por escuchar música en Spotify, por ampliar el almacenamiento en la nube y hasta por la entrega rápida de nuestras compras. Añadir una cuota mensual más solo para mantener viva la 'inteligencia' de la pantalla del salón suena, sinceramente, a gasto extra. Es como pagar un alquiler mensual solo por el privilegio de encender y apagar las luces de tu casa con la voz sin utilizar una fórmula cerrada o concreta.

Mientras Amazon plantea una cuota por una Alexa con esteroides si no estás suscrito a Prime y Google busca cómo monetizar Gemini en cada rincón de tu vida, la propuesta de Cupertino es simple: los 299 dólares duelen una sola vez; una suscripción de 10 dólares al mes, además de lo que pagaste por la pan talla, te recuerda constantemente que te están sangrando.

Sí, quienes quieran funciones avanzadas en las cámaras, como el historial de grabaciones, los resúmenes automáticos o la búsqueda conversacional, tendrán que pasar por caja con un plan iCloud+. Pero, seamos honestos, la gran mayoría de usuarios no va a necesitar pagar ese extra para encender la luz, ver quién llama a la puerta o pedirle a Siri que ponga una canción.

Convencer al consumidor de que desembolse 299 dólares por algo que puede ser visto como un reloj de cocina vitaminado en plena crisis del coste de la RAM tampoco va a ser un paseo triunfal, teniendo en cuenta que casi cualquier compra de electrónica va a salir más cara que hace un año. Es cierto que la hoja de especificaciones puede justificar el precio, pero la inmensa mayoría de los hogares susceptibles de instalar algo así ya tienen un Echo Show o un Nest Hub en la encimera y es probable que se pregunten si les sale a cuenta dar el salto.

Ahí reside el verdadero examen para la primera gran apuesta de la era Ternus junto con el iPhone Duo. Si se quiere que el HomeView sea la primera piedra de un imperio en el hogar y no otro proyecto de nicho que acumule polvo en los estantes, tendrá que demostrar que Siri AI en local es capaz de entender el contexto de una casa real. Amazon y Google han demostrado que es facilísimo perder dinero intentando colonizar la cocina. Apple acaba de demostrar que sabe cómo vender el hardware sin enfadar a tu tarjeta de crédito; ahora solo le queda demostrar que el aparato, una vez desempaquetado, sirve para algo más que poner temporizadores de diez minutos.

HomePod 2 y Apple TV 4K

Pero si el HomeView no llegará a las estanterías europeas por los encontronazos con la normativa comunitaria, la manzana no ha venido con las manos vacías a este lado del Atlántico. Hay otra batería de productos que sí desembarca en las tiendas y que busca, a su manera, colar el ecosistema de Cupertino un poco más dentro de casa. El problema es que el argumento de venta aquí se vuelve bastante más cuesta arriba.

Eso es especialmente palpable en el Apple TV 4K. Este dispositivo se renueva con un nuevo chip, conectividad Wi-Fi 7 y la posibilidad de montar un auténtico espectáculo al reproducir películas gracias a la conexión de hasta cuatro HomePods. Eso sí, sigue extrañamente anclado a una calidad de imagen 4K a tan solo 60Hz. Su propuesta de valor probablemente sea detectable para ese usuario muy metido en el universo Apple, con funciones que van desde calibrar automáticamente la respuesta acústica del salón hasta ejecutar videojuegos. Pero otra cosa es el público general, ese que tiene un iPhone pero que no se vuelve loco por cualquier cosa que lleve el logo de la manzana. ¿El gran obstáculo? Sus 349 euros en España. En un mercado donde hoy por hoy te compras un televisor inteligente de gran tamaño por ese mismo precio, intentar convencer al gran público de que desembolse más de trescientos euros por un dispositivo así es difícil, por mucho que el mando sea mejor o la interfaz vuele. Existen dudas más que razonables sobre cuántos usuarios están dispuestos a pagar ese peaje solo por mejorar el software de una tele que ya trae sus propias aplicaciones de serie.

A su lado aterriza el HomePod mini 2, la versión esférica que mantiene sus dimensiones contenidas, pero renueva sus entrañas al sustituir el veterano procesador S5 por el nuevo chip S10. Por 169 euros, y a la venta desde el próximo 30 de octubre, Apple busca revitalizar su altavoz superventas con una nueva superficie superior con efecto Sound Glow y audio computacional optimizado en tiempo real. También promete integrar Siri AI en una futura actualización, siempre que se tenga un iPhone o un iPad compatible.

John Ternus lleva poco más de un mes en el cargo. Pero ya está empezando a moldear la Apple que quiere como CEO. Una de las cosas que se ha propuesto este ingeniero con más de 25 años de experiencia en las cocinas de Cupertino es atomizar el calendario de lanzamientos. Durante muchos años, la atención se ha repartido básicamente entre dos premios gordos. La WWDC para el software y la keynote de otoño para el iPhone y las principales piezas de hardware. En algunas ocasiones, rompían esta norma no escrita y caía alguna pedrea en forma de sarao para presentar ordenadores y tabletas. En resumen, una empresa que, a veces, pecaba de ser demasiado previsible.

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Originally reported by El Confidencial.